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Un joven cocinero de 27 años quedó bajo investigación en la Ciudad de Buenos Aires luego de que distintos rescatistas lo señalaran como presunto responsable de una serie de ataques contra gatos entregados en adopción. El caso provocó una fuerte conmoción en Recoleta y generó indignación en redes sociales por la crudeza de los relatos.

Las sospechas comenzaron a tomar fuerza a partir de publicaciones compartidas entre proteccionistas y testimonios de personas que habían confiado en el acusado para adoptar animales. Según las denuncias presentadas ante la Justicia porteña, ya son al menos 16 los felinos que habrían muerto en circunstancias violentas o extrañas tras quedar bajo su cuidado.

Las denuncias que encendieron la alarma

Uno de los episodios más graves denunciados ocurrió en enero, cuando una mujer dejó a su hijo de 10 años al cuidado del acusado durante una salida nocturna. En el departamento también se encontraba “Charly”, un gato de nueve meses. De acuerdo con la acusación impulsada por el abogado Alexis Marrocco, el animal habría sido sometido a agresiones extremas que terminaron provocándole la muerte horas después.

La denuncia en redes sociales consiguió el desarrollo de una investigación judicial (Fuente: Redes Sociales).
La denuncia en redes sociales consiguió el desarrollo de una investigación judicial (Fuente: Redes Sociales).Redes Sociales

La investigación también incluye el caso de “Rubio”, un cachorro entregado en adopción por la rescatista Elisabeth Soriano. La mujer comenzó a sospechar tras recibir imágenes del gato en malas condiciones y, pocas horas más tarde, fue informada sobre su supuesta muerte en una veterinaria. Según contó la denunciante, el acusado, conocido como Adriel C.O., evitó responder llamadas y entregó versiones contradictorias sobre lo ocurrido.

Sospechas de más casos y avance judicial

Con el correr de las semanas aparecieron nuevos testimonios de rescatistas que vincularon al joven con otros episodios similares. Entre ellos figura la muerte de una gata rescatada junto a sus crías recién nacidas, además de la desaparición de dos gatos atigrados entregados días antes. Varias necropsias realizadas sobre algunos de los animales detectaron lesiones compatibles con cuadros de asfixia y daños pulmonares.

Mientras la causa avanza, la Justicia porteña investiga posibles delitos vinculados al maltrato animal, amenazas y lesiones contra un menor. Los rescatistas continúan reuniendo pruebas y difundiendo información para localizar a otras posibles víctimas. El caso generó preocupación dentro de organizaciones proteccionistas, que reclaman mayores controles sobre los procesos de adopción y seguimiento de animales entregados en tránsito.