El histórico proyecto de soterramiento del tren Sarmiento volvió a ocupar un lugar central en la agenda de infraestructura. Tras años de demoras y una obra detenida desde 2018, la Ciudad de Buenos Aires presentó una propuesta al Gobierno nacional para reactivar parte de los trabajos y completar el tramo pendiente entre Villa Luro y Caballito.
La iniciativa apunta a recuperar una inversión millonaria ya realizada y avanzar con un esquema más acotado que el diseñado originalmente. Si prospera, permitiría eliminar unas 20 barreras ferroviarias, reducir las demoras en el tránsito y dar un nuevo impulso a una de las obras más ambiciosas vinculadas al transporte metropolitano.
Un proyecto que lleva casi dos décadas sin completarse
La idea del soterramiento fue presentada en 2008 con el objetivo de construir un túnel que uniera Caballito con Moreno y eliminar todos los pasos a nivel de la línea Sarmiento. Sin embargo, problemas de financiamiento, modificaciones políticas, cambios contractuales e investigaciones judiciales impidieron que avanzara según lo previsto.
Como resultado, solo se excavaron poco más de siete kilómetros de túnel antes de que los trabajos se interrumpieran. Desde entonces, la infraestructura permanece sin utilizar y la tuneladora conocida como “Argentina” continúa detenida bajo tierra, a la espera de una definición sobre el futuro del proyecto.
La nueva propuesta para terminar la obra y transformar el corredor
El plan impulsado por la gestión porteña plantea retomar la excavación aprovechando la infraestructura ya construida y simplificando el diseño original. Entre los cambios previstos figura la construcción de una única estación subterránea intermedia en Flores, en lugar de varias paradas, con el objetivo de reducir los costos y acelerar la ejecución.
Además de completar el túnel, la propuesta contempla eliminar alrededor de veinte barreras ferroviarias que hoy afectan la circulación entre la Ciudad y el oeste del conurbano. Sobre la superficie también se proyecta desarrollar un corredor verde con espacios públicos y un sistema de transporte eléctrico que complemente la red existente.
La inversión estimada para concretar este esquema oscila entre 500 y 600 millones de dólares. La Ciudad analiza distintas alternativas para financiar la obra, entre ellas un acuerdo con la Nación vinculado a la deuda por coparticipación, aunque hasta el momento no existe una definición oficial sobre cómo se llevará adelante el proyecto.