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Con el uso diario, los cables del celular acumulan una cantidad considerable de grasa, polvo y suciedad provocada por el contacto constante con las manos, los bolsillos y las superficies del hogar.
Con el paso del tiempo, el plástico blanco o gris protector suele mancharse y tomar un tono amarillento o verdoso que resulta difícil de remover únicamente con un paño seco.
Para solucionar este inconveniente y devolverle al accesorio su aspecto original en tan solo un minuto, existe un truco casero muy efectivo que utiliza un insumo básico presente en cualquier botiquín: el alcohol medicinal o isopropílico.
Qué tipo de alcohol utilizar y los materiales necesarios
Para llevar a cabo este procedimiento de forma segura sin comprometer los contactos eléctricos ni la integridad del cable, se requieren únicamente dos o tres elementos básicos del hogar.
En primer lugar, se aconseja optar por el alcohol isopropílico debido a su rápida evaporación y su nula presencia de agua, aunque el alcohol etílico tradicional diluido al 70% también funciona correctamente si se lo aplica con precaución.
Asimismo, es necesario contar con un disco de algodón o un paño suave de microfibra para evitar raspar el plástico protector, y tener a mano una servilleta de papel o un paño seco para retirar los residuos desprendidos.

El paso a paso para desinfectar y limpiar el cable en un minuto
El proceso de limpieza es sumamente sencillo y no demanda más de 60 segundos de aplicación. Antes de comenzar, el paso fundamental es desconectar el cable del tomacorriente y del teléfono celular por completo para evitar cualquier tipo de riesgo eléctrico o cortocircuito.
A continuación, se debe humedecer ligeramente el algodón o el paño de microfibra con unas pocas gotas de alcohol, asegurándose de que la superficie quede apenas húmeda y no gotee.
Luego, se envuelve el cable con el paño y se lo desliza con una presión firme y constante desde un extremo hacia el otro, evitando mojar los conectores metálicos de las puntas.
Para finalizar, se repasa la superficie con la servilleta seca y se deja reposar un par de minutos antes de volver a enchufarlo.
Errores comunes que se deben evitar durante la limpieza
Si bien se trata de un truco seguro, es fundamental tener en cuenta ciertas precauciones para no arruinar el cargador ni acortar su vida útil.
Bajo ninguna circunstancia se debe sumergir el cable en líquidos, ya que la humedad excesiva puede filtrarse en los extremos del conector y sulfatar las fichas internas.
Tampoco se deben emplear productos químicos abrasivos como lavandina, acetona o limpiadores en crema, ni utilizar esponjas de alambre o fibra metálica que desgasten y debiliten el revestimiento protector de goma o PVC.
Por último, al momento de deslizar el paño a lo largo del cable, conviene realizar movimientos suaves sin tironear de las puntas para no tensionar los filamentos de cobre internos que transmiten la energía.















