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El espacio parece un lugar silencioso y fascinante, pero para los astronautas puede convertirse en una verdadera batalla contra el cuerpo humano. En la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el Sol sale y se oculta hasta 16 veces por día, algo que altera por completo la percepción del tiempo y dificulta el sueño.

La ISS gira alrededor de la Tierra cada 92 minutos. Eso provoca que los tripulantes atraviesen amaneceres y atardeceres constantes mientras viajan a más de 28.000 kilómetros por hora sobre el planeta.

Aunque desde afuera parezca una experiencia casi mágica, vivir en microgravedad exige reglas estrictas para evitar problemas físicos y mentales. Dormir, comer y hasta mantener la noción de los días depende de sistemas artificiales diseñados especialmente para el espacio.

En la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el Sol sale y se oculta hasta 16 veces por día. (Foto: Chat GPT)
En la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el Sol sale y se oculta hasta 16 veces por día. (Foto: Chat GPT)Chat GPT

El impactante problema que enfrentan los astronautas en la Estación Espacial Internacional

Dentro de la ISS no existe el horario local. Todos los astronautas trabajan con el Tiempo Universal Coordinado (UTC), el mismo sistema que utilizan controladores aéreos y observatorios astronómicos en la Tierra.

Cada actividad está organizada con precisión porque el cuerpo humano necesita ciclos regulares de luz y oscuridad para mantener estable el reloj biológico.

Según explican especialistas, los astronautas enfrentan problemas físicos y mentales provocados por los constantes amaneceres orbitales:

  • Alteraciones del sueño.
  • Cambios en la producción de melatonina.
  • Fatiga mental.
  • Pérdida de concentración.
  • Desorientación temporal.

Cómo hacen los astronautas para dormir cuando el Sol sale 16 veces al día

Para compensar la ausencia de un ciclo natural entre día y noche, la iluminación de la ISS funciona casi como un tratamiento médico. Los paneles LED modifican el color y la intensidad de la luz según el momento de la jornada.

Durante la “mañana espacial” predominan tonos azulados para mantener el estado de alerta. Por la noche, la luz se vuelve cálida y tenue para ayudar al cerebro a prepararse para dormir.

El sistema fue diseñado para simular artificialmente un día terrestre y reducir el impacto del entorno orbital:

  • Luces azules para estimular la atención.
  • Iluminación cálida antes de dormir.
  • Horarios estrictos para cada actividad.
  • Rutinas controladas diariamente.

Dormir también requiere ingeniería especial. Cada astronauta descansa dentro de una bolsa fijada a una pared para evitar que el cuerpo flote por la estación mientras duerme.

Además, las cabinas cuentan con ventiladores permanentes porque en microgravedad el dióxido de carbono puede acumularse alrededor de la cabeza y generar problemas respiratorios.