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En el brazo Aña Cuá del río Paraná, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) construye uno de los sistemas ambientales más sofisticados que se hayan incorporado a una central hidroeléctrica en Sudamérica.

Se trata del Sistema de Transferencia de Peces (STP), una infraestructura que actúa como un verdadero ascensor biológico para las especies migratorias del río.

La obra forma parte del proyecto de la Central Hidroeléctrica Aña Cuá, actualmente en construcción en el brazo homónimo del Paraná.

Esa central sumará tres turbinas de 90 MW cada una, lo que representa 270 MW adicionales y un incremento de aproximadamente el 10% en la capacidad instalada del Complejo Yacyretá.

Cómo funciona el ascensor para peces

El problema central de cualquier represa es el desnivel que genera entre el embalse y el cauce río abajo.

En Aña Cuá, esa diferencia es de casi 24 metros, una barrera que interrumpe los desplazamientos que los peces realizan a lo largo de su ciclo de vida para reproducirse y alimentarse.

La innovadora infraestructura destinada a preservar las migraciones de especies.
La innovadora infraestructura destinada a preservar las migraciones de especies.Archivo.

El STP resuelve ese obstáculo en varias etapas:

  • Atracción: dos canales de entrada ubicados a distintas profundidades generan condiciones de flujo diferenciadas para captar a diversas especies.
  • Concentración: los peces convergen hacia un canal donde una reja móvil los guía hacia la cámara de elevación.
  • Elevación: una canasta llena de agua, accionada mecánicamente, los traslada hasta el nivel superior del embalse.
  • Recuperación: los ejemplares son liberados en una zona de aguas calmas donde reducen el estrés antes de retomar su migración.

El diseño incorpora tres décadas de experiencia acumulada en las instalaciones ya existentes en Yacyretá, con mejoras específicas en los canales de ingreso y la reducción de recorridos internos para minimizar el estrés y posibles lesiones.

Qué especies van a cruzar el ascensor

Entre las especies consideradas para el diseño se encuentran algunas de las más emblemáticas del Paraná: dorado, surubí, sábalo, pacú, manguruyú, boga, patí y armado común.

Un aspecto biológico clave condicionó el diseño final: cada especie migra a distintas profundidades y a diferentes velocidades. Mientras los bagres de gran porte se desplazan cerca del fondo, otras especies lo hacen en niveles medios o superficiales. El STP contempla esa diversidad de comportamientos.

El proyecto incluye además una Estación Ictícola destinada al monitoreo, conteo y seguimiento científico de los ejemplares, lo que permitirá evaluar el desempeño del sistema y ajustarlo con el tiempo.