

Durante décadas, la yema de huevo fue señalada como un alimento peligroso para la salud cardiovascular.
Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos años cambió esa mirada de forma contundente.
Continuá leyendo si querés saber los últimos estudios sobre este alimento.
Qué encontraron los estudios sobre la yema y el colesterol
La creencia de que la yema de huevo eleva el colesterol y aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas se instaló en los años 60, a partir de investigaciones que luego resultaron incompletas.
Hoy, múltiples estudios con seguimiento de largo plazo sostienen otra conclusión. La evidencia indica que, en personas sanas, el consumo moderado de huevo entero no eleva de forma significativa el colesterol LDL, conocido como el “malo”, ni incrementa el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
El motivo tiene base fisiológica: cuando se consume colesterol alimentario, el cuerpo ajusta su propia producción para compensar. En la mayoría de las personas, ese mecanismo funciona de forma eficiente.
Además, la yema concentra nutrientes con efecto protector:
- Colina: esencial para la función cerebral y el metabolismo hepático.
- Luteína y zeaxantina: antioxidantes vinculados a la salud ocular y a la reducción del estrés oxidativo.
- Vitamina D: presente en pocas fuentes alimentarias naturales.
- Ácidos grasos insaturados: contribuyen al perfil lipídico saludable.
Cuántos huevos se pueden comer por semana
La postura de las principales organizaciones de cardiología y nutrición se actualizó en los últimos años. En este sentido, el consenso actual indica que consumir hasta un huevo por día no representa un riesgo cardiovascular para adultos sanos.
No obstante, el contexto importa. En personas con diabetes tipo 2, hipercolesterolemia familiar o enfermedades cardíacas preexistentes, la recomendación puede ser más conservadora y debe definirla un médico.
Si bien la yema dejó de ser el enemigo, lo que la acompaña sí pesa. Un huevo cocinado con aceite de oliva o hervido tiene un impacto muy distinto al que se prepara con manteca, embutidos o ultraprocesados.
En conclusión, el huevo entero volvió a ser considerado un alimento nutritivo y accesible.
La clave, como en casi toda la alimentación, está en la frecuencia, el método de cocción y el patrón dietario general.


















