

La empresa estadounidense Adient confirmó el cierre de una importante fábrica autopartista en Pueblo Esther, Santa Fe, donde se fabricaban butacas para los vehículos de General Motors. La decisión dejará sin empleo a unos 70 trabajadores.
Según informaron desde la compañía, dejarán de operar en el país a partir de octubre y comenzarán a abastecerse con productos importados de Brasil.
Se termina la producción local de butacas para Chevrolet
La planta santafesina producía asientos para los modelos que General Motors fabrica en Argentina, especialmente la Chevrolet Tracker, uno de los SUV más vendidos del país.
Con el cierre, Adient abandonará la fabricación local y pasará a importar las butacas desde sus instalaciones brasileñas. Según trascendió, la decisión responde a la caída de la demanda y a una reorganización regional de la cadena de producción.

La empresa venía afectada por la menor actividad industrial y por la reducción del ritmo de producción automotriz en Santa Fe, donde General Motors ya había implementado suspensiones y recortes en los últimos años.
Qué pasará con los trabajadores
El cierre impactará directamente sobre unos 70 empleados de la fábrica ubicada en Pueblo Esther. La empresa comunicó que avanzará con desvinculaciones totales una vez que finalicen las operaciones.
Hasta el momento, no se informó oficialmente si habrá programas de reubicación ni acuerdos especiales con el personal afectado.
El caso vuelve a encender alarmas sobre la situación del sector autopartista argentino, que enfrenta dificultades por la baja producción, la apertura de importaciones y los altos costos locales.
La crisis que golpea a la industria automotriz
La decisión de Adient se da en un contexto complicado para toda la cadena automotriz. Durante los últimos meses, distintas terminales y proveedores redujeron turnos, aplicaron suspensiones o frenaron líneas de producción.
En el caso de General Motors, la planta de Alvear ya había atravesado paradas técnicas y recortes de actividad por la caída de ventas y la desaceleración del mercado interno.
El cierre genera preocupación en Santa Fe, una de las provincias con mayor peso industrial del país y fuerte presencia automotriz.

















