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Un escándalo judicial volvió a hacerse eco en Salta por una compleja maniobra delictiva en una entidad bancaria. Dos exfuncionarios públicos enfrentan acusaciones graves por apropiarse del dinero de personas que iban a realizar depósitos por ventanilla. Hasta esta semana, ambos imputados se encontraban amparados en sus fueros sindicales tras haber sido despedidos de la institución comercial.
La causa involucraba a dos exempleados con amplia experiencia en la sucursal del Banco Nación en la localidad salteña de Orán. Silvia Verónica Castro y Fernando Horacio Arias Knudsen enfrentan cargos penales por los delitos de estafa y violación de deberes públicos. Las investigaciones judiciales revelaron que la pareja sustrajo fondos mediante un mecanismo imperceptible que ejecutaban de forma reiterada conocido como “el pellizco”.
El juicio oral contra los bancarios se inició formalmente ante el Tribunal Oral Federal N° 2 de la capital salteña. Tras la denuncia de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, el proceso judicial busca esclarecer al menos 22 episodios delictivos detectados entre julio y noviembre de 2023.
El avance de la causa y la caída de los estafadores “del pellizco”
El caso judicial cobró impulso masivo a partir del inicio del debate oral conducido por el juez unipersonal Domingo Batule. Las autoridades fundamentaron el juzgamiento en una serie de pruebas contundentes recopiladas por las cámaras internas del establecimiento financiero. La querella de la entidad financiera remarcó que los acusados violaron la confianza institucional depositada en sus cargos.
Los exempleados deben responder ante la Justicia porque abusaron de sus puestos de cajeros para beneficio patrimonial propio. Castro cumplía funciones dentro del banco desde 1993 y su pareja Arias Knudsen desde el año 2002. Ambos contaban con el respeto de los clientes locales debido a sus tres décadas de antigüedad ininterrumpida.

Las sumas sustraídas en cada maniobra variaban entre los 10.000 y los 30.000 pesos por cada operación. Los montos no despertaban sospechas inmediatas porque representaban un porcentaje mínimo respecto de los grandes volúmenes ingresados y así, esa diferencia calculada permitía que el desfalco diario pasara completamente inadvertido ante el arqueo general de la caja.
Una estafa que terminó en juicio y despidos
El método delictivo apodado “el pellizco” consistía en una veloz maniobra de ocultamiento al momento de contar los billetes físicos. La empleada tomaba el efectivo del cliente y desviaba parte de los papeles moneda hacia el interior de folletos. Luego, guardaba los fajos sustraídos dentro de su cartera personal antes de finalizar el turno de atención pública.
La ubicación de la máquina contadora de billetes resultó una pieza clave para concretar el engaño sistemático. El dispositivo estaba instalado en una caja que quedaba totalmente fuera del campo visual del usuario. Por esa razón, los clientes creían sufrir errores personales de conteo y ponían de su bolsillo el dinero faltante.
Un empleado del área operativa descubrió la maniobra ilícita al notar movimientos extraños dentro de la caja cinco. El trabajador interceptó el folleto sospechoso durante una operación bancaria y encontró el dinero escondido de la víctima. La revisión completa de las grabaciones de seguridad confirmó la repetición sistemática del accionar delictivo.
Durante el juicio, los damnificados observaron las filmaciones registradas y manifestaron un profundo asombro por el engaño sufrido. Por su parte, los imputados declararon ante el tribunal y negaron las acusaciones argumentando persecuciones y conflictos laborales internos. La resolución del debate dirimirá la responsabilidad penal de los sospechosos y el levantamiento definitivo de su tutela gremial.












