

Belén tiene 39 años, es argentina y hace casi una década que vive en Europa. Su historia comenzó de una manera inesperada: en 2017 viajó de vacaciones a Grecia e Italia con sus padres y, cuando llegó el momento de regresar, tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. No subió al avión de vuelta a la Argentina.
Desde entonces recorrió distintos países, trabajó en empleos muy diferentes y finalmente se instaló en Galicia, España. Hoy tiene una vida estable y trabaja de manera remota como directora comercial para un laboratorio de Estados Unidos. Sin embargo, su experiencia también le permitió conocer la otra cara de emigrar: vivir en Europa no significa necesariamente tener una vida económica fácil.
Cuánto cuesta vivir en España: alquileres y gastos
Para Belén, uno de los principales errores de quienes piensan en emigrar es mirar solamente los salarios y no tener en cuenta el costo de vida.
“El salario mínimo no alcanza en España”, sostiene al describir la situación de quienes llegan al país con ingresos ajustados.
La argentina pone como ejemplo las diferencias entre las distintas ciudades. Según su experiencia, mientras que en Madrid un alquiler puede superar los 1.000 euros, en Pontevedra, donde vive, se pueden encontrar opciones cercanas a los 500 euros.
Pero el alquiler es solamente uno de los gastos. A eso hay que sumar servicios, comida, transporte y otros costos cotidianos. En Galicia, además, Belén considera que contar con un auto es prácticamente indispensable para moverse.
Por eso, advierte que cobrar en euros no necesariamente significa tener una situación económica cómoda. El sueldo debe analizarse siempre en relación con el costo de vida del lugar donde se reside.

De trabajar de todo a conseguir un empleo internacional
La situación laboral de Belén actualmente es muy diferente a la que atravesó durante sus primeros años fuera de la Argentina.
A lo largo de su recorrido llegó a desempeñarse como profesora de inglés, niñera, camarera, trabajadora en un puesto de artesanías, empleada en una cocina de hospital, integrante de una ONG y vendedora de una empresa de energía. “Trabajé de todo”, recuerda.
Con el tiempo pudo retomar su carrera vinculada al marketing. Se capacitó en España y trabajó en distintas compañías hasta llegar a su puesto actual.
Hoy trabaja desde Galicia para un laboratorio de Estados Unidos como directora comercial. Por una cláusula de confidencialidad no puede revelar cuánto gana, aunque asegura que su salario está muy por encima del promedio.
Vivir y trabajar en España: “El trabajo es un puente”
A pesar de haber alcanzado una posición profesional que le permite trabajar para una empresa estadounidense desde Europa, Belén considera que el empleo es solamente una parte de la experiencia migratoria. “Mi trabajo es un puente, no es lo más importante”, explica.
Para ella, los desafíos más grandes estuvieron relacionados con la adaptación y la distancia. La forma de comunicarse, el humor, las costumbres, la comida, el mate y la dificultad para construir nuevos vínculos fueron algunos de los aspectos que más le costaron.

En Galicia también tuvo que reinventarse y encontrar nuevas formas de construir su vida. Su marido, Salvatore, tenía restaurantes y pasaba muchas horas trabajando, por lo que Belén comenzó a buscar espacios donde pudiera generar nuevos vínculos y compartir experiencias con otras argentinas.
Fue justamente esa búsqueda la que la llevó a crear Comunidad de Argentas, un espacio que comenzó con cuatro o cinco mujeres y que actualmente reúne a más de 130 argentinas en distintas localidades de Galicia.
Fue justamente esa necesidad de encontrar vínculos argentinos la que la llevó a crear Comunidad de Argentas, un espacio que comenzó con cuatro o cinco mujeres y que actualmente reúne a más de 130 argentinas en distintas localidades de Galicia.
Se enamoró de un italiano y su vida en España cambió para siempre
Belén conoció a su marido en España. Salvatore, un italiano de Caserta, fue quien le ofreció aquel “café más caro de su vida”: él era el dueño del restaurante al que ella había ido a buscar trabajo y, con el tiempo, se convirtió en su pareja. Hoy llevan casi nueve años juntos.
Salvatore es empresario gastronómico y tiene restaurantes en Galicia: La Bella Napoli, en Pontevedra, y Sorrento, en Sanxenxo. La relación también fue clave para Belén, que decidió buscar la manera de regresar a España con la documentación necesaria para poder quedarse y construir allí su nueva vida.

De unas vacaciones en Europa a una nueva vida en España
Belén nunca había planeado emigrar. Tenía 30 años, trabajaba en marketing y había viajado a Europa simplemente para disfrutar de sus vacaciones.
Pero en Italia decidió no tomar el vuelo de regreso. Después pasó por Turquía, Georgia y Marruecos, donde también trabajó para poder mantenerse.
Finalmente llegó a España, donde consiguió regularizar su situación y comenzó a construir una nueva vida.
En el camino conoció a Salvatore, quien años después se convertiría en su marido. También desarrolló una carrera internacional, tiene el proyecto de comprar una vivienda propia en el futuro y formó una comunidad de argentinas en Galicia.
Por eso, cuando recuerda aquel viaje de 2017, resume su historia con una frase que explica cómo un viaje turístico terminó transformándose en una migración: “Me fui de vacaciones y terminé viviendo en España”.















