

- Qué encontraron los investigadores
- La velocidad no importa, pero hay un límite
- Un dato que otros estudios confirman
- Por qué el estudio es observacional, no una prueba definitiva
- Una meta más realista para la mayoría de la gente
- Los beneficios de caminar, más allá del número exacto
- La conclusión de los expertos
Durante décadas, 10.000 pasos diarios fue la meta que todos los relojes inteligentes y aplicaciones de salud repitieron sin descanso. Sin embargo, ese número nunca salió de un estudio científico: nació de una campaña de marketing japonesa de los años 60, ligada a un podómetro llamado “manpo-kei” (que significa, literalmente, “medidor de 10.000 pasos”).
Ahora, un estudio publicado en la revista JAMA Network Open puso en jaque ese mito instalado durante más de medio siglo. La conclusión es contundente: no hace falta llegar a los 10.000 pasos para reducir el riesgo de muerte prematura y cuidar la salud cardiovascular.
Qué encontraron los investigadores
El trabajo estuvo liderado por la epidemióloga Amanda Paluch, de la Universidad de Massachusetts, junto a los investigadores Gabriel Kelley y Janet Fulton. El equipo analizó datos de más de 2000 personas de mediana edad en cuatro ciudades distintas de Estados Unidos.
Los participantes usaron acelerómetros que registraron tanto la cantidad como la intensidad de sus pasos diarios. El seguimiento se extendió entre 2005 y 2018, con controles en intervalos regulares a lo largo de más de una década.
El hallazgo central fue claro: quienes caminaban al menos 7000 pasos por día presentaron entre un 50% y un 70% menos riesgo de muerte, en comparación con las personas menos activas. Ese es el número que, según los autores, reemplaza a la vieja cifra de los 10.000.
La velocidad no importa, pero hay un límite
Uno de los datos más llamativos del estudio es que la velocidad al caminar no modificó los resultados. Da lo mismo caminar rápido o a paso tranquilo: lo que realmente incide en la mortalidad es la cantidad total de pasos acumulados durante el día.

Los especialistas también identificaron un techo de beneficios. Aumentar los pasos ayuda especialmente a las personas más sedentarias, pero superar cierto umbral no trajo mejoras adicionales en cuanto al riesgo de muerte. En otras palabras, forzar la marcha hasta los 10.000 o más no aportó ventajas extra.
Un dato que otros estudios confirman
Este hallazgo no está aislado. Otro análisis publicado en JAMA Network Open, que siguió a 2110 adultos de entre 38 y 50 años durante casi once años, había encontrado resultados similares: quienes superaban los 7000 pasos diarios reducían su riesgo de muerte prematura de forma marcada, mientras que ir más allá de los 10.000 no sumaba beneficios notorios.
También un metaanálisis publicado en 2025 por The Lancet, que revisó 15 estudios realizados entre 1999 y 2018, llegó a una conclusión compatible: pasar de 3000 a 7000 pasos diarios reducía a la mitad el riesgo de mortalidad, mientras que llegar a 10.000 apenas mejoraba ese porcentaje.
Por qué el estudio es observacional, no una prueba definitiva
Los propios autores del trabajo de la Universidad de Massachusetts hacen una aclaración importante: se trata de un estudio observacional, no de un ensayo clínico controlado. Esto significa que no puede afirmarse una relación de causa y efecto directa entre los pasos y la reducción de la mortalidad.
Otro análisis publicado en JAMA Network Open encontró resultados similares: quienes superaban los 7000 pasos diarios reducían su riesgo de muerte prematura de forma marcada, mientras que ir más allá de los 10.000 no sumaba beneficios notorios.
Lo que sí demuestra es una asociación estadística sólida, replicada en distintas poblaciones y períodos de tiempo. Para los investigadores, esa consistencia es un argumento fuerte a favor de bajar la meta diaria recomendada.
Una meta más realista para la mayoría de la gente
Según los propios autores, reducir el objetivo “saludable” a 7.000 pasos representa una meta mucho más alcanzable. Muchas personas ni siquiera se acercan hoy a esa cifra en su rutina diaria, entre trabajo sedentario y poco tiempo libre.
Bajar el umbral no es “conformismo”, sino una forma de hacer más accesible un hábito saludable para quienes hoy caminan muy poco. Los especialistas remarcan que cualquier aumento en la actividad física diaria ya trae beneficios, incluso antes de llegar a los 7.000 pasos.
Los beneficios de caminar, más allá del número exacto
Más allá de la cifra puntual, la evidencia acumulada coincide en algo: caminar con regularidad mejora la salud física y mental. Entre los beneficios asociados a esta actividad se destacan la reducción del riesgo de hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y síntomas depresivos.

Además, caminar ayuda a controlar el peso corporal y a mejorar la calidad del sueño, dos factores que también inciden de manera indirecta en la expectativa de vida a largo plazo.
La conclusión de los expertos
El mensaje final de los investigadores es simple: no hace falta obsesionarse con los 10.000 pasos para cuidar la salud. Con 7000 pasos diarios, sostenidos como hábito, la mayoría de las personas puede acceder a buena parte de los beneficios que antes se asociaban únicamente a la meta más exigente.
Para quienes hoy caminan poco, el verdadero desafío no es la cifra exacta, sino incorporar el movimiento como parte de la rutina diaria. Empezar por sumar pasos, sin presión por alcanzar un número mágico, parece ser la recomendación más realista que deja la ciencia.













