El principal negociador comercial de la Unión Europea, Peter Mandelson, pidió ayer a la Argentina que contribuya a acercar posiciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC), en momentos en que se encienden las primeras luces de alarma sobre un posible desenlace fatal de la Ronda Doha. Sin embargo, el Gobierno ratificó que el país no mejorará su oferta de desgravación comercial hasta tanto las naciones desarrolladas no presenten una propuesta proporcionalmente más ambiciosa.

El funcionario pasó por Buenos Aires en una maratónica jornada de reuniones donde no ocultó su preocupación por la posibilidad de que no se consiga establecer una hoja de ruta del tramo final de la negociación, antes del 30 de abril próximo. El G-20, grupo que integra la Argentina junto con otros países con fuerte producción agropecuaria como Brasil, China e India, viene condicionando cualquier avance a una mayor liberalización de este sector.

Poco después de arribar proveniente de Chile, Mandelson mantuvo un extenso encuentro en la Cancillería con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía y con el subsecretario de Integración Económica del Mercosur, Eduardo Sigal.

Allí, ambas partes se mantuvieron firmes en sus posturas de los últimos meses: por un lado, la UE sostiene que realizó un gran esfuerzo para abrir su sector agropecuario y pide un gesto similar en bienes industriales por parte de países de desarrollo medio, como la Argentina. En cambio, el G-20 considera insuficientes las propuestas europea y estadounidense en materia de reducción de sus aranceles a los productos del agro, por lo que cree que no puede haber muchas exigencias de la contraparte.

Tiempo de descuento

En los encuentros que Mandelson también mantuvo ayer con la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el titular del Banco Central, Martín Redrado, todos coincidieron en que el tiempo apremia. El 30 de abril próximo está programada una reunión ministerial en Ginebra para fijar las fórmulas de liberalización del comercio mundial que podrían cerrar la Ronda Doha. Sin embargo, las posiciones se mantienen muy alejadas y es difícil que se alcance un acuerdo a menos que Estados Unidos o la UE tomen la ofensiva y mejoren sus propuestas.

De no producirse novedades, la definición de la negociación pasaría a la fecha tope del 31 de julio. A partir de ese momento, la Ronda Doha estará virtualmente fracasada. De cualquier manera, siempre queda la opción de cerrar un acuerdo con escasa sustancia que habilite un cierre elegante a cinco años de tira y afloje.

Este mediodía, después de mantener una conferencia con empresarios europeos, Mandelson partirá rumbo a Brasil donde finalizará su gira sudamericana. Ayer, el representante comercial de EE.UU., Rob Portman, anunció sorpresivamente que se sumará en Brasilia a la reunión que el funcionario europeo tenía agendada con el canciller brasileño, Celso Amorim. La cumbre de los tres protagonistas de la OMC podría ser el puntapié que permita cerrar un acuerdo antes de mitad de año.