El impulso que está experimentando la producción de biocombustibles en el mundo debido al precio récord del petróleo abre un escenario de grandes oportunidades que puede impulsar la producción de maíz de la Argentina, segundo exportador del mundo de este cereal.

Así lo pronosticó Brad Anderson, vicepresidente de la consultora Informa Economics, durante un seminario realizado por la cadena de cereales y oleaginosas en el que se analizaron las perspectivas de las dos principales producciones del país. “El mundo necesita más maíz... y ahí es donde está la mayor oportunidad de la Argentina , afirmó el analista estadounidense en la jornada organizada por Ciara y Cec.

El principal responsable de esta situación cambiante es Estados Unidos, productor que por sí solo genera el 42% del maíz del mundo y que es por lejos el mayor exportador global. A pesar de su posición preponderante en el mercado, este país viene experimentando un aumento de la demanda interna debido al creciente uso del etanol como combustible, lo que coincide con una caída de la producción. Y se espera que esto termine provocando en el corto plazo una disminución de las ventas externas estadounidenses.

Al mismo tiempo, China viene experimentando cambios tanto en su mercado como en el frente exportador y en breve podría dejar de embarcar su maíz a otros destinos para convertirse en un importador neto. Según explicó Anderson, esto ya está comenzando a suceder y el país asiático abandona lentamente a muchos de sus compradores. “La Argentina creció en exportaciones en aquellos lugares que dejó vacante China , ejemplificó.

Cosecha en picada

Aunque por ahora los mercados mundiales no sintieron plenamente los cambios que viven Estados Unidos y China (ambos dan cuenta del 60% de la producción global), Anderson pronosticó que durante el ciclo 2006/07 habrá un impulso de la importación del cereal. Y la Argentina es el proveedor mejor parado para cubrir esa demanda.

Por estos días, los productores agropecuarios argentinos se encuentran en pleno proceso de cosecha del maíz implantado durante el verano. Tanto las estimaciones oficiales como privadas prevén que la producción no superará las 14 millones de toneladas, lo que implicará una caída del 30% en relación a lo levantado en el ciclo pasado. La sequía que padecieron los cultivos a finales del último año sumada a la disminución del área sembrada debido al bajo precio del cereal están detrás de estos números.

Anderson aseguró ayer que será necesario incrementar el área sembrada con maíz en varios países si se desea aumentar el uso de biocombustibles. Sin embargo, reconoció que su cotización debería aumentar para poder competir con otros cultivos más rentables como la soja.