

Vamos a hacerlo literario: por favor, clausure sus párpados. Ahora, imagine: Buenos Aires, año 2002. La banda de sonido son las cacerolas, tachitos, vasos de metal que se golpean una y otra vez. Usted está, cámara (de cine) en mano, frente a una entidad bancaria. La cinta corre y usted, que ya filmó la iconoclasta escena de la gente agolpada a la entrada de la banco, sigue su curso por la ciudad. Pero... ¿cómo filmar el corralito?
Abra los ojos. La idea es compartida. El cineasta español Ramón Térmens se ha lanzado detrás de aquellos días de una domesticidad apabullante para hacer “Negro Buenos Aires , una película de suspense ’político’ que cuenta la historia de un ejecutivo de segunda fila en plena crisis personal y profesional. Ese ejecutivo, interpretado por el actor Francesc Garrido, viaja a Argentina para conseguir un contrato en plena época del corralito y que percibe ese desplazamiento como su última oportunidad para reconducir su vida.
Con un presupuesto de dos millones de euros, la película describe “el caos y la convulsión que vivió el país en aquellos días, en los que se firmaban contratos y se deshacían negocios a una velocidad de vértigo , según el realizador.
La pata argentina del film es Daniel Farraldo, co-autor del guión en cuya trama aparece “un triángulo amoroso, celos, pasiones, traiciones, y todo a un ritmo creciente, con muchos cambios de punto de vista . En el reparto, además de Garrido, figuran el propio Daniel Farraldo, Natasha Yarovenko y Jordi Dauder. Nada dice, en cambio, de la participación especial de Chacho lvarez, ni siquiera del ex presidente Fernando de la Rúa. Sí está, en cambio, el helicóptero.
Térmens, que ya ha rodado las escenas de Argentina, lleva a cabo estos días en Barcelona la fase final del rodaje. Sin embargo, en las seis semanas que pasó el equipo en Buenos Aires, le fueron facilitados “los escenarios naturales de la catástrofe. Así, pudieron grabar en el Congreso Nacional, el aeropuerto e incluso fue cerrada la españolísima avenida Mayo “para recrear las manifestaciones en las que se produjeron más de treinta muertos y que obligaron al presidente De la Rúa a huir en helicóptero .
Según los realizadores, la producción hispano-argentina es también un homenaje a la Ciudad de Buenos Aires. En rigor, según el director del film, en la cinta “no sale la ciudad turística, ni la postal, sino el Buenos Aires más ’noir . “De este modo, el espectador podrá ver las manifestaciones contra el ’corralito’, la sucursales de los bancos, las haciendas, los hoteles, las callejuelas, como si la ciudad fuera ’un personaje más de la trama , dijo Térmens.
Según la agencia Efe, “en contraste con Buenos Aires, Térmens presenta una Barcelona del poder, de las multinacionales, también alejada de la ciudad de postal que tanto ha popularizado el cine y la publicidad .










