

A pesar de su importancia, la mayoría de los argentinos ignora el significado del Compre nacional y sus implicancias para el desarrollo del país.
El Compre nacional no es mera invitación para que al momento de comprar se privilegien productos fabricados en el país sobre los importados. Tampoco tiene alcance sobre el ciudadano ni sobre cualquier empresa.
El Compre nacional, mejor llamado Compre Trabajo Argentino, es una ley, la 25.551. Establece normas para priorizar a la industria nacional en las compras que realizan el Estado Nacional y los concesionarios, licenciatarios y permisionarios de servicios públicos, empresas a las que el Estado les delegó, entre otras, prestaciones de telecomunicaciones y distribución de energía.
Esta obligación por parte de esas empresas es algo muy razonable, desde el momento en que éstas usan recursos intangibles del Estado, como las licencias y concesiones que les otorgaron con exclusividad para explotar determinados servicios. Así, entre los obligados a cumplir con el “Compre Trabajo Argentino se encuentran las empresas que tienen licencias de telecomunicaciones, como las Telcos y las Cooperativas que operan en todo el país.
El espíritu de esta ley indica que al usarse recursos del Estado, o sea de toda la comunidad, los organismos contratantes deben facilitar la compra de productos de industria nacional teniéndolos en cuenta al momento de gestar sus proyectos, siempre que los estos cumplan con las especificaciones técnicas necesarias y su precio sea comparable al de un producto importado equivalente.
Es decir, contrariamente a lo que se suele decir para descalificarla, esta ley no promueve la compra de productos más caros o que no satisfagan los stándares internacionales de calidad, condición que por otra parte la industria nacional ha debido satisfacer para competir en el mercado internacional de alta tecnología, como lo está haciendo.
También es importante aclarar que la ley establece que para que un producto califique como de industria nacional, debe tener como mínimo el 60% de integración nacional. Así se promueven sólo productos que tengan alto valor agregado nacional, y no simples ensambles de partes importadas.
Por su filosofía, el Compre nacional constituye una herramienta con plena vigencia para impulsar la reindustrialización del país. Su vigencia se demuestra por el hecho de que leyes similares existen en países como EE.UU.; por las preferencias que otorgan a sus industrias Canadá, Japón y México; y los ejemplos de Italia y Brasil, donde el privilegio a la industria nacional está contemplada en sus constituciones nacionales.
Lamentablemente, mientras que los organismos del Estado cumplen habitualmente con el “Compre nacional , muchos de los concesionarios de servicios públicos no lo hacen y recurren a diversos artilugios para incumplir la ley. Es frecuente que se pretenda contratar sin la debida transparencia y publicidad, o que no contemplen en sus proyectos las diversas posibilidades de provisión que ofrece la industria nacional.
Esa falta de vocación por cumplir con la ley tiene consecuencias importantes sobre toda la sociedad, porque el desarrollo del país no se evidencia sólo en la acumulación de capital físico, sino – y esto es lo más importante – en los conocimientos, experiencia, creatividad y capacidad de decisión de sus profesionales y técnicos.
Ese es un capital intangible que no se puede importar y que debe formarse localmente dedicando muchos años de esfuerzos. Recursos humanos que son la base imprescindible para lograr el grado de autonomía tecnológica nacional que la Argentina necesita para mejorar su balance entre importaciones y exportaciones industriales. En un mundo gobernado por la ciencia y la tecnología, el grado de dependencia de un país no se manifiesta sólo en sus problemas económicos, sino también en el hecho de permitir que sean otros quienes determinen sus necesidades y prioridades.
Es por eso que consideramos tan importante difundir la Ley de Compre Trabajo Argentino y su espíritu.
Sin embargo, aunque el simple ciudadano o la empresa no se encuentre alcanzada por esta ley, sería deseable y altamente positivo que la idea de comprar nacional, es decir elegir voluntariamente productos de industria argentina, fructificase, como sucede en otros países, donde sus habitantes son conscientes de lo que eso significa cuando se habla de crear puestos de trabajo, mejorar la calidad de vida, crear condiciones para que los jóvenes no se vean forzados a emigrar y preservar la necesaria cuota de autonomía tecnológica nacional que requiere todo país.










