

Hoy los plazos ya vencieron y las familias tradicionales están de regreso en los sectores de los que habían salido durante la convertibilidad. Aunque predominan los empresarios textiles, la tendencia abarca desde especias hasta aerosoles y librerías. A continuación los casos más emblemáticos.
Goldberg
Néstor Goldberg, primer dueño de la marca Key Biscayne, apostó a El Cid para su regreso al negocio de indumentaria masculina. “Ya tenemos dos sucursales bandera, pero nuestro eje de crecimiento serán los mercados internacionales , anticipa. Para ello arma una red de proveedores y buscan contar con una estructura suficiente como para completar los pedidos del exterior. “Realizamos los primeros envíos a México, pero tenemos previsto inaugurar nuestra sucursal bandera en Europa en Burdeos, Francia este año , anticipa.
Goldberg tiene nostalgia respecto de su pasado: “Empecé Key Biscayne con 21 años y a los 33, cuando las nuevas condiciones macroeconómicas no acompañaban a la producción local, decidí vender. Hoy es un buen momento para el regreso , concluye.
Skidelsky
“¿Cómo pasó tanto tiempo? , fue la pregunta que se hicieron los miembros de la familia Skidelsky a la hora de definir el regreso al mundo librero. Cinco años después de la venta de la cadena Yenny, intentan escribir una nueva historia con Capítulo Dos, una librería que ya tiene dos puntos de venta. “La idea es maximizar nuestra experiencia y demostrarle a los clientes la importancia de un buen asesoramiento , comenta Ernesto Skidelsky, uno de los creadores del nuevo proyecto. Edgardo, su padre, había fundado Yenny a fines de la década del ‘60 y en 1998 le cedió, primero, el 70% de las acciones y, pocos meses después, el resto del paquete, a la familia Grüneisen, ex dueña de la petrolera Astra. ‘Es lo que sabemos hacer y lo que nos gusta, nunca pudimos olvidarlo y ahora disfrutamos cada hora de nuestro nuevo trabajo , comenta Ernesto.
Goldberg
Corría noviembre de 1986 cuando Marcelo Goldberg creó Vitamina, una marca de indumentaria que llegó a tener 25 puntos de venta y una facturación de 15 millones de dólares. En 1998, se desprendió de la empresa a manos de AVP, el fondo de inversión del grupo Soldati. Tiempo después, se fue de la compañía e impedido por la cláusula de no competencia se abrió del mercado textil. Goldberg siguió de lejos la caída de la marca que él había creado, hasta que llegó su momento de revancha. Se asoció con Carolina Ainstein, una diseñadora de modas que había trabajado para él en la época de Vitamina y juntos crearon UMA. La cadena de ropa femenina ya tiene seis locales y ventas por unos $ 3,5 millones. Prevé llegar a Estados Unidos y Europa, fundamentalmente París, Milán y Madrid, donde se encuentran negociando con un socio local para darle la franquicia maestra.
Poo
La familia Poo volvió a controlar una firma de especias, aunque ya no lleva su apellido como marca. A más de cinco años de haber vendido Poo al fondo de inversión Sabores Argentinos, ahora Pablo y Ezequiel, nietos de Luis, el fundador de la compañía, encabezan La Parmesana, una firma con la que regresaron al mercado de especias. Ya comenzaron a producir y fraccionar una línea de 50 artículos en su planta de en Mercedes. Para ello tienen un campo propio de 250 hectáreas, donde producen catorce variedades de especias e inclusive incursionaron en el negocio de derivados del limón. De esta forma cubren todo el ciclo del negocio y exportan a Chile, Paraguay y Brasil.
Fernández Barreiro
“La devaluación cambió las reglas de juego y nos permitió volver a competir con las multinacionales, que ahora están en retirada , suele repetir Juan Carlos Fernández Barreiro, fundador de Poett, la firma de desodorantes de ambiente que, en 1993, vendió a The Exxel Group. Fernández Barreiro creó Aerosoles y Servicios (AyS), una empresa que opera en los sectores de insecticidas, higiene personal y dentífricos. AyS facturó cerca de $ 22 millones en 2003 y prevé incrementar un 30% sus ventas este año, exportando a Uruguay, Chile y Estados Unidos.
Fitá
Emiliano Fitá se crió participando de todas las etapas de producción de John L. Cook, la firma fundada por su padre. Cuando era chico, esa marca tenía 60 locales y una facturación de 40 millones de dólares. Con sus 27 años, también vivió la caída de la empresa en manos de AVP, el fondo de inversión que la compró en 1997. “Voy por la revancha familiar , aseguró Fitá al momento del regreso. Hoy, Wanama, su nuevo emprendimiento, cuenta con quince locales en el país y llegó a Uruguay, Chile y Paraguay. La empresa viste ahora un nuevo traje.Además de las chicas de 14 a 30 años que viste desde su origen, entró en los segmentos de ropa masculina y para chicos.
Guarracino y Aversa
Juan Martín Guarracino y Federico Aversa, la tercera generación de los fundadores de la cadena de heladerías Freddo, volvieron a la carga de la mano de Persicco. La cadena ya tiene cuatro locales y prepara su de-sembarco en Barcelona, España,e Inglaterra.
También viajarán a Emiratos rabes para organizar un desarrollo regional en Qatar y Dubai. “Nuestra apuesta fue volver a lo tradicional y rescatar algunos sabores y valores que se habían perdido , asegura Aversa. Y agrega: “en la Argentina no vamos a pasar de nueve puntos de venta para no perder nuestro posicionamiento. Nuestra meta es tener sucursales en las diez principales ciudades del mundo .
En tanto, sus primos Leonardo y Silvina Aversa, invirtieron
$ 400.000 en el lanzamiento de Volta, un nuevo emprendimiento gastronómico que combina helados y pastelería, y ya tiene dos puntos de venta.
Benegas
Pasaron ya 120 años desde que Tiburcio Benegas fundó Trapiche, una de las primeras marcas, argentinas. Sin embargo, Federico Benegas Lynch, su bisnieto está convencido de que la historia le ayudará a emprender un nuevo camino. Hoy, el ejecutivo es el número uno y principal accionista de la bodega Benegas, una compañía que arrancó con una partida limitada de 70.000 botellas premium de más de 50 pesos, pero que ahora da pelea en la competitiva franja de $ 10 a $ 20, donde se crearon 1.000 nuevas marcas en los últimos tres años. El ejecutivo avanza también en la ampliación de la capacidad de producción de su firma, un proyecto que le demandará unos u$s 500.000 de inversión. El objetivo es que en dos años pueda producir 1,8 millón de litros. También armará un museo de la historia de la familia y de su vínculo con el vino.
Di Ciancia
María Laura Di Ciancia, hija de uno de los creadores de la tradicional pizzería Los Inmortales, se unió a Juan Martín Guarracino para abrir Pizza & Espuma, una versión aggiornada al siglo XXI, que cuenta con el know-how de maestros pizzeros formados en su antecesora.
“Tenemos dos sucursales y estamos por abrir una tercera. La idea es aprovechar un concepto gourmet , recalca Di Ciancia. En su carpeta de proyectos aparece una nueva empresa de catering y también un salón de fiestas. “Si bien mantenemos la esencia del pasado, hoy existe mucho menos margen de error , comenta.










