Los bonos intentan un rebote, aunque el proceso bajista se mantiene intacto. El riesgo país se ubica en 672 puntos, tras haber tocado máximos de 710 puntos recientemente.
La deuda muestra todavía perdidas abultadas de más del 10% desde los máximos. ¿La caída es una oportunidad?
Jornada al alza
Los bonos soberanos en dólares operan con mayoría de subas en la rueda de hoy, aunque el rebote no alcanza para compensar las pérdidas acumuladas en los últimos días.
El tramo corto de la curva suba 0,21% en el GD29 y de 0,28% en el Global 2030.
Las subas son mayores en los plazos mas largos, con el Global 2035 ganando 0,66% y el GD38 avanzando 0,6%.
Finalmente, los bonos a 2041 y 2046 ganan 0,73% y 0,61% respectivamente.
El avance actual se da como continuidad a la suba intradiaria evidenciada en la rueda de ayer.
La deuda hard-dollar pasó ayer de las ventas generalizadas a un cierre con leves subas, en una rueda marcada por la volatilidad.
El arranque de ayer fue especialmente adverso: en las primeras operaciones, los Globales llegaron a caer alrededor de 2% y el riesgo país trepó a los 710 puntos, desde los 675 del lunes.
Los analistas de PPI indicaron que el giro en la deuda local desde la mitad de la jornada de ayer llegó desde el frente externo.
“Un rumor sobre una posible mediación para reactivar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán llevó transitoriamente al Brent desde u$s 111 hasta la zona de u$s 106. Luego llegó la desmentida y el crudo rebotó hacia US$108, pero el movimiento alcanzó para moderar la presión sobre los Treasuries y el crédito emergente”, explicaron desde PPI.
De esta manera, el rebote actual viene a ampliar la recuperación de corto plazo.
El rebote viene luego de fuertes caídas y el mercado percibió a dichas bajas como excesivas.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, detalló que esstos niveles de valuación relativa incorporan un pesimismo excesivo.
“Creemos que a estos precios el mercado valúa un escenario de reversión plena a un spread EMBI Argentina de 4,0x el spread emergente high yield, en línea con episodios de estrés de la historia reciente; y un escenario de continuidad plena a 0,75x, en línea con el pico de optimismo posterior a la elección de medio término de 2017”, detalló Yarde Buller.
Bajo esta lectura, Yarde Buller remarca que el actual spread EMBI Argentina tiene una probabilidad implícita de continuidad de políticas apenas superior al 60%, cuando en el pico de optimismo (que también advertimos excesivo) había llegado cerca del 85%.
“Parece un pesimismo excesivo cuando los indicadores de confianza en el gobierno y aprobación de la gestión se estabilizaron en niveles elevados”, indicó el economista jefe de Facimex Valores.
El proceso correctivo se mantiene
Pese a la suba actual, la tendencia de fondo sigue siendo negativa ya que en los últimos cinco días, los bonos acumulan caídas de entre 0,88% y 1,97%, mientras que en el último mes las pérdidas se amplían hasta un rango de 1,52% a 7,27%.
En lo que va del año, todos los títulos también muestran variaciones negativas, de entre 1,09% y 9,29%.
Los bonos de tramo corto caen entre 3,8% y 5,8% desde sus máximos.
En el tramo medio, evidencian bajas del 15% en el GD35 y del 13,7% en el GD38.
Finalmente, los bonos más largos bajan 16,7% desde sus máximos, tanto en el GD41 como el Global 2046.
Tales perdidas hicieron que los rendimientos de la curva se desplacen al alza.
Los bonos operan con rendimientos de 9,8% en el Global 2029, saltando al 10,65% en el GD30.
Luego, la curva se invierte y opera con tasas de 10,8% en el GD35, para luego caer los rendimientos al 10,5% en los tramos mas largos.
Los factores que explican la debilidad en los bonos argentinos se deben a cuestiones locales como externas.
La suba de tasas a nivel global esta golpeando a todas las curvas de renta fija, tanto soberanos como corporativos.
Los índices de bonos internacionales muestran un desempeño mayoritariamente negativo en lo que va de 2026, en un contexto de presión sobre la renta fija y de comportamientos divergentes entre los distintos segmentos del mercado.
Las mayores caídas se observan en los bonos corporativos de grado de inversión y en la deuda de mercados emergentes, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense registran fuertes subas en el acumulado anual.
Entre los fondos de renta fija, la deuda de grado de inversión lidera las pérdidas, con una caída del 6,63% en el año.
Le siguen los bonos de mercados emergentes, con un retroceso del 5,39%, y la renta fija de alto rendimiento que baja 4,94%.
Por su parte, el índice de bonos globales muestra una caída este año del 4,68%.
En ese sentido, la Argentina no puede escapar a dicho contexto.
Los Globales acumulan bajas de entre 1,23% y 9,71% en lo que va del año.
El Global 2029 presenta el desempeño más defensivo, con una caída de 1,23%, seguido por el Global 2030, que retrocede 1,29%.
En el tramo medio y largo, las pérdidas son más pronunciadas: el Global 2035 cae 7,54%, el 2038 baja 5,70%, el 2041 pierde 7,62% y el 2046 registra el peor desempeño, con un retroceso de 9,71%.
Sin embargo, también existen factores locales que afectan a los bonos argentinos, en particular, el evento político y electoral del 2027.
El proceso bajista en los bonos se da a pesar de contar con buenos datos macro recientemente, tales como el superávit comercial récord, el superávit fiscal de septiembre y la aceleración en las compras de dólares del BCRA.
Los analistas de Max Capital indicaron que, pese a fundamentals más sólidos y a una deuda que debería ser sostenible bajo políticas razonables, los inversores están preocupados por los riesgos electorales.
“El foco de corto plazo está en lo que puede alterar las perspectivas electorales: la actividad económica y las coaliciones, con la potencial suspensión o eliminación de las PASO como catalizador positivo que dejaría al voto peronista más fragmentado”, detallaron.
En ese sentido, remarcaron que variables clave han sido revisadas a la baja, tales como la actividad, la cual está bajo la lupa.
“Tras un dato flojo de julio implicó que la economía se contraerá en el segundo y tercer trimestre, a la vez que las proyecciones de crecimiento 2026 fueron revisadas de más de 2% a cerca de 1% o menos. Los sectores de crecimiento fuerte, energía y minería, vienen siendo compensados por caídas interanuales en industria y construcción, arrastradas por una moneda más fuerte y una recuperación heterogénea, con reasignación estructural de recursos”, advierten.
De esta manera, agregaron que, el superávit primario, los fundamentals actuales no justifican probabilidades implícitas de default a 5 años de casi 45%.
“El riesgo político es el principal catalizador de las valuaciones de corto plazo, pese a los fundamentals actuales más sólidos”, indicaron.
Mayor probabilidad de default
A partir de la caída actual y debido a la incertidumbre electoral, el mercado refleja un fuerte deterioro en las expectativas crediticias sobre la deuda argentina, con un aumento de las probabilidades implícitas de default tanto a uno como a tres años.
Según remarcan los analistas de Max Capital Research, el riesgo percibido por los inversores se incrementó con fuerza durante septiembre, luego de haber mostrado una relativa estabilidad en los meses previos.
Las probabilidades de default a tres años, implícitas tanto en los bonos soberanos como en los CDS (Credit Default Swaps), treparon desde niveles cercanos al 24%-25% durante abril y mayo hasta superar el 30% en septiembre.
En el pico del período, la probabilidad a tres años calculada a partir de los CDS llegó a ubicarse en torno al 33%, antes de moderarse parcialmente.
Actualmente, la estimación derivada de los CDS se mantiene cerca del 30%, mientras que la calculada a partir de los bonos ronda el 28% a 29%.
En cambio, en el horizonte de un año, las estimación basadas en los bonos llegó a superar el 6% durante septiembre, mientras que la derivada de los CDS se mantuvo mayormente entre el 3% y el 5%.
Por lo tanto, los CDS reflejan una probabilidad implícita de incumplimiento superior en el horizonte de tres años, mientras que los bonos arrojan estimaciones más elevadas para el plazo de un año.
Estas diferencias responden a las características de cada instrumento y a las primas de riesgo incorporadas en sus precios.
En síntesis, el mercado está asignando una probabilidad de incumplimiento significativamente mayor a la deuda argentina en el mediano plazo. El salto registrado en septiembre marca un cambio en la percepción del riesgo soberano, aunque las cifras del gráfico deben interpretarse como estimaciones implícitas de mercado y no como probabilidades objetivas de que ocurra un default.
Los analistas de Cohen coinciden en que el factor electoral esta en los precios.
“Al comparar lo que rinde un bono que vence en este mandato con la tasa a la que habría que reinvertir para igualar el rendimiento de un bono que vence en el próximo, la forward entre AO27 y AO28 está en 14,9% a 317 días de la elección, contra 6,2% en el ciclo 2018-2019 a igual distancia. Si le sumamos la tasa libre de riesgo, de alrededor de 4,5%, la forward queda en torno a 18%-19%”, detallaron.
En esa línea, agregaron que el mercado le exige más tasa a este período y el proceso electoral entró en los precios mucho antes que en el ciclo anterior, lo que deja con rendimientos altos a los bonos que vencen en el próximo mandato.
“El premio para quien se anime a cruzar el período electoral y tenga razón puede ser bueno, aunque recomiendan cautela.
“Nuestro público es mayormente conservador, por lo que seguimos recomendando el AO27. Este paga cupones todos los meses y vence en su totalidad entre la primera vuelta y el posible balotaje, antes del cambio de mandato”, dijeron desde Cohen.