

Las condiciones financieras siguen deteriorándose. La mayoría de las variables, que ayudan a proyectar el desempeño de la economía local, mostró durante el último mes el peor nivel desde julio del año pasado y no fue más negativo gracias a la mejora que se observó en el escenario internacional.
Nuevamente, la expectativa de mayor devaluación, sumado al avance del riesgo país, lideraron las variaciones negativas que impulsaron otra caída del Índice de Condiciones Financieras (ICF) que elabora el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) junto a la consultora Econviews.
Si se tiene en cuenta sólo el subíndice local, excluyendo las condiciones externas, el registro de abril fue el peor desde que inició el estudio, en el año 2005, en medio de la corrida cambiaria y las fuertes tensiones económicas y políticas que se generaron a finales del mes pasado.
Econviews detalló que la depreciación esperada del peso registró una "caída estrepitosa" en el cómputo del estudio (expectativa de mayor devaluación), en base a los contratos de dólar futuro, mientras el riesgo país "fue la otra nota fuertemente negativa", como consecuencia de la caída de los bonos soberanos de ley extranjera.

Otro de los puntos del subíndice local que exhibe uno de los mayores registros negativos es el de inflación, aunque no mostró un deterioro significativo respecto al mes previo, mientras que las dos únicas variables que siguieron en terreno positivo fueron la confianza en los bancos y la liquidez de largo plazo, aunque también desmejoraron.
El subíndice de condiciones externas, por su parte, se mantuvo en terreno positivo por cuarto mes consecutivo, con una mejora en seis de las diez variables que lo componen. Del lado positivo, se destacaron las materias primas y acciones emergentes. Del lado negativo, la confianza en los bancos y las acciones en Wall Street (S&P 500).
El índice de condiciones financieras, que ayuda a prever cómo seguirá el desempeño de la economía del país, se encuentra en terreno negativo de forma ininterrumpida desde agosto de 2019, cuando se dispararon las tensiones locales tras el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en las PASO de las elecciones presidenciales.













