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Tras la polémica por el manejo del dato de inflación, el mercado parece relativizar el episodio y no anticipa un impacto relevante del cambio metodológico en el mediano y largo plazo.
La decisión del Gobierno de frenar la puesta en marcha del nuevo índice de precios con canasta actualizada reavivó, sin embargo, la discusión sobre la confiabilidad del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y reforzó la conveniencia de sostener instrumentos ajustados por CER en cartera de manera defensiva.
En un contexto de elevada nominalidad, cualquier ruido estadístico tiende a reflejarse en precios y posicionamiento, aun cuando el mercado no lo lea como un quiebre de fondo del esquema. En ese marco, la discusión tomó mayor visibilidad cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a desmentir versiones que ubicaban la inflación de enero de 2026 entre 3,1% y 3,5%.
“Eso es falso. De hecho, daba una décima menos que el índice actual”, afirmó en redes sociales, al citar información que, según explicó, le transmitieron tanto el entonces titular del INDEC como su equipo técnico.
Inflación implícita baja y bonos CER que recuperan atractivo
Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, dijo a El Cronista que, con la inflación nuevamente en el centro de la escena y la posibilidad de algún salto en el índice, “es lógico que vuelva a aparecer el interés por los bonos CER”.
Juárez recuerda que estos bonos en pesos funcionan como una cobertura directa frente a la inflación y, en contextos de mayor incertidumbre nominal, suelen recuperar protagonismo dentro de las carteras en pesos.
Y comentó: “En este escenario nos resultan más atractivos los bonos CER de tramo corto y medio, porque combinan ajuste por inflación con menor exposición a volatilidad política y de tasas. Son instrumentos pensados más para preservar poder adquisitivo que para buscar grandes retornos, y hoy cumplen bien ese rol defensivo dentro de una estrategia en pesos”, concluyó Juárez.
Por su parte, el analista financiero, Leandro Monnittola, dijo a este medio que dado el contexto, la curva CER vuelve a mostrar valor, sobre todo en el tramo corto.
“Con una inflación implícita en los bonos largos —tanto CER (TZX27) como tasa fija (T30J7)— en torno al 1,7% o 1,8% mensual, muy por debajo de las proyecciones privadas para enero (2,4%–2,6%), la cobertura contra inflación luce barata”, disparó el experto.
En ese marco, dijo Monnittola, el TZXM6 se destaca como una oportunidad táctica: “Captura el dato de enero inclusive y rinde cerca de 5%, ideal para arbitrar inflación y estacionar liquidez en pesos de corto plazo".
Y para quienes buscan extender duration dentro de 2026, TZX26 (+8%) y TX26 (+8,6%) aparecen como alternativas atractivas, mientras que, “ya con un perfil más agresivo, el tramo 2028 (TX28) ofrece tasas por encima del 9%, con mayor riesgo, pero potencial si la desinflación se desacelera”, aseguró el experto.
Sin impacto visible en la curva CER pese al cambio en el INDEC
Por su parte, Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, dijo a este medio que, el ruido generado por el cambio sorpresivo en la cúpula del INDEC y la suspensión del cambio de base del IPC hasta el momento no parece haber tenido impacto relevante en los bonos CER.
Explicó que, el nuevo índice tiene una ponderación mayor de servicios que el actual, en particular de servicios públicos (luz, gas, transporte) que está previsto tengan ajustes superiores a la media en 2026.
Y adelantó que no obstante, dado la historia reciente de manipulación de las estadísticas oficiales en nuestro país, cualquier novedad en ese ámbito genera suspicacias y tiene una repercusión mayor. Por lo que, en el tramo corto de la curva, Ortiz encuentra atractivo en los títulos CER X29Y6 y TZX26, “dada una inflación breakeven para los próximos meses que luce algo optimista”.
Por su parte, Alejandro Fagan, Estratega en Balanz Capital, coincidió en que por ahora, el impacto en la curva CER de la noticia fue prácticamente nulo.
“Dado que la metodología del índice seguirá como la misma, no debería operar un cambio de expectativas que afecte a la curva CER”, advirtió el experto.
Actualmente, dijo Fagan, encontramos atractiva la parte larga de la curva de tasa fija, que según estima el broker podría beneficiarse por la caída gradual en la inflación y por la mayor credibilidad del esquema de bandas a medida que el BCRA compre más reservas, “conteniendo los riesgos cambiarios y favoreciendo una mayor compresión en el riesgo país”, concluye
Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, concluyó que a pesar del ruido generado por las idas y vueltas en torno al cambio de ponderadores del índice de inflación y la posibilidad de un salto puntual en el dato, “no estamos viendo una mayor demanda por bonos CER ni ayer ni hoy”.
Para Maquieyra, el mercado parece relativizar este evento, y entiende que el impacto del cambio metodológico no es tan significativo en el mediano y largo plazo.
“A modo de referencia, si se hubiera aplicado el nuevo esquema durante 2025, la diferencia entre ambos índices habría sido de apenas 1 a 2 puntos porcentuales en todo el año, un desvío que no justifica, por sí solo, un cambio relevante en la asignación de carteras”, explicó el estratega.
En cuanto a estrategia, Maquieyra prefiere la parte media y larga de la curva CER, donde las tasas reales continúan muy atractivas en términos históricos.
“Estos tramos ofrecen una combinación interesante de cobertura inflacionaria y potencial de ganancia de capital ante un escenario de normalización macro y compresión de tasas reales. En particular, me gusta el TZXD7, que rinde en torno al 9,2% de TIR”, concluyó el experto.
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