El inversor que compra acciones que pagan dividendos no deja de estar expuesto a la volatilidad que las empresas que están detrás de esos Cedear suelen tener en el mercado financiero.
Sin embargo, logra recibir un flujo extra por su inversión. Las empresas en Wall Street cotizan con valuaciones elevadas y en máximos. Cuales son las acciones que recomiendan los analistas.
Las empresas que pagan en febrero
Como todos los meses, grandes compañías en Wall Street distribuyen dividendos a sus accionistas.
Entre las compañías que pagan dividendos este mes se encuentran MetLife, Citizens Financial, Valero Energy, Wells Fargo, Apple, Las Vegas Sands, IBM, Exxon Mobil y Visa, entre las empresas mas conocidas que pagan dólares a sus accionistas dentro de los primeros días del mes.
Estas compañías pagan un dividendo por acción de entre u$s 0,5 y u$s 2, con un dividend yield de entre 0,8% y 2,8%

Otras compañías que pagan dividendos en febrero se encuentran Carnival, Charles Schwab, Duke Energy, Eli Lilly, Invesco, MSCI, Starbucks, Amgen, Bunge, Chevron, Assurant y Southern, entre otros.
Estas empresas pagan entre u$s 0,1 y u$s 2,05 de dividendos por acción, con un dividend yeild de entre 1,4% y 4%.
Finalmente, los últimos días del mes pagarán dividendos Microsoft, J&J, Applied Materials, Marathon Petroleum, S&P Global, T-Mobile, Tyson Foods, entre otros.
Estas empresas pagan entre u$s 0,4 y u$s 1,3 de dividendos por acción, con un dividend yield de entre 0,6% y 4%.

En un contexto en el que el tipo de cambio se muestra estable, el cobro de dividendos de grandes compañías en EEUU termina siendo favorable para el inversor.
De cualquier manera, el inversor en estas compañías no deja de estar expuesto a la volatilidad que dichas empresas suelen mostrar en el mercado financiero.
Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, explicó que, por lo general, las empresas que distribuyen dividendos son aquellas con negocios maduros, ganancias estables y un historial de devolución a sus accionistas.
“Estas compañías suelen ser de las de las industrias financiera, energética, de servicios públicos, de productos básicos de consumo, telecomunicaciones y bienes raíces. Las acciones que pagan dividendos tienden a ser menos volátiles que aquellas que no lo hacen”, detalló.
Además, señaló que un flujo de dividendos estable y confiable puede marcar la diferencia en los rendimientos de las carteras, proporcionando ingresos incluso en mercados inestables.
Flavio Castro, analista de Wealth Management de Criteria, explicó que el dividendo que pagan las compañías no es independiente del precio de las acciones.
“El dividendo es flujo de caja generado por la compañía que decide repartirse en manos de los accionistas. Dentro de la estructura de flujo de caja libre de la empresa, el dividendo es efectivo que, de otro modo, se habría acumulado en el balance general en lugar de distribuirse entre los accionistas”, comentó Castro.
Además, agregó que el precio de la acción, al pagarse el dividendo, se reduce en la fecha a partir de la cual los que compran la acción no tienen derecho al cobro del dividendo.
En ese sentido, Castro agregó que “las empresas que pagan un dividendo respaldado por flujo de caja libre pueden ser excelentes inversiones a largo plazo”.
Wall Street en máximos
El pago de dividendos de febrero llega en un momento en el que las acciones alcanzan nuevos máximos históricos.
Tanto el Dow Jones, el S&P500 como el Nasdaq operan cerca de sus picos históricos.
El año comenzó satisfactoriamente para las acciones ya que los principales índices accionarios locales muestran ganancias en el primer mes de año.
El Dow Hones sube 2,4% en 2026, mientras que el S&P500 sube 1,1%.
Por su parte, el Nasdaq registra una ganancia de 0,3% en 2026.
En el uktimo año, el índice tecnológico gana un 17%, detrás le sigue el S&P500 que avanza 14% y finalmente el Dow Jones sube 9,7% en los últimos 12 meses.

Alex Tedder, Gestor de Cartera y CIO Renta Variable de Schroders, se mantiene optimista sobre el futuro de las acciones en EEUU.
“Las políticas arancelarias del presidente Trump han acelerado la inversión extranjera en EE. UU. y, al menos hasta ahora, no han provocado un aumento de la inflación. El resultado general ha sido un sólido crecimiento de las ganancias. Se prevé que las ganancias corporativas del S&P 500 aumenten un 13 % interanual en 2025. Por lo tanto, no sorprende que los inversores simplemente hayan ignorado el ruido geopolítico y se hayan centrado en los fundamentos”, detalló Tedder.
Además, agregó que en el resto del mundo, el optimismo también ha prevalecido.
“Los mercados europeos y asiáticos registrando algunos de sus mejores rendimientos en muchos años. Sin embargo, los factores que impulsan la rentabilidad han sido ligeramente diferentes hasta ahora, ya que el impulso económico y el crecimiento de las ganancias han sido mucho más moderados en ambas regiones. La revalorización ha sido el factor principal. Los inversores anticipan una recuperación económica en 2026”, afirmó Tedder.
Las estimaciones generales de consenso son sólidas: se prevé que Europa, Asia y EE. UU. generen un crecimiento de las ganancias del 12 % al 15 % el próximo año.
Por otro lado, las valuaciones en el mercado americano siguen siendo elevado, lo cual genera cierto limite sobre el potencial alcista adicional que puedan mostrar las acciones hacia adelante.
El ratio Price Earnings (P/E), típico índice para valuar compañías en Wall Street, llegó a cotizar en su valor más alto desde 2020 y apenas retrocedió desde dichos picos.
Actualmente, el S&P500 cotiza a 22 veces ganancias, apenas debajo de 23 veces ganancias que llegó a cotizar a mitad de noviembre.
Sin embargo, incluso a pesar de la baja reciente, el índice cotiza en su valor más alto desde 2020 y 2021, haciendo que el mercado cotice con valuaciones elevadas.
De hecho, cuando se compara el actual nivel de valuación del índice, el mismo se ubica lejos de su promedio de 5 años de 20 veces ganancias y más lejos aún de su promedio de 10 años de 18,5 veces ganancias, según datos de FactSet.

De igual manera, el índice Nasdaq 100 alcanza un múltiplo de 28 veces ganancias, por encima de los vistos en 2022 que operaba en 19 veces ganancias.
Dicho esto, se confirma que las valuaciones en el mercado son elevadas, lo cual crecen los riesgos de ver algún retroceso en algún momento.
Tedder advirtió que si bien las valuaciones de las acciones son altas, podrían mantenerse así por ahora.
“Casi todos los mercados del mundo parecen caros en comparación con su historial reciente, cotizando a múltiplos muy por encima de sus medianas de 15 años. Si bien este es un riesgo que, con razón, ocupa un lugar preponderante en nuestro debate diario, la dinámica del mercado que hemos observado aquí nos lleva a creer que esas elevadas valoraciones son sostenibles por el momento”, indicó.
Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, explicó que a la hora de mirar valuaciones sobre el S&P 500, se observa que una métrica como el P/E forward se encuentra bastante por encima del promedio de 5 y 10 años, lo que a priori podría indicar cierta sobrevaluación.
En esa línea, Meroi resalta que las altas valuaciones van de la mano de precios objetivos que arrojan un potencial de suba para el índice de +8,1% para 2026 desde los precios actuales (en base a analistas recopilados por Bloomberg), cuando venimos de 3 años consecutivos con retornos de 2 dígitos.
Respecto a la concentración del S&P500, Meroi resaltó que las valuaciones para el índice “equal-weighted” son inferiores, aunque levemente superiores a su promedio histórico (5 y 10 años) y un poco más elevadas en períodos más cortos.
“Esto deja al mercado general sensible a lo que pueda suceder con las tensiones geopolíticas actuales, al tiempo que la temporada de balances es otro factor que podría jugar a favor de las cotizaciones en caso de resultados positivos, o comenzar una corrección si se decepciona al consenso de mercado”, comentó.
Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, Meroi entiende que el mismo debería contemplar la diversificación geográfica, y en EEUU ser selectivos en empresas “value”, como así también combinar sectores defensivos con empresas tecnológicas que ya hayan experimentado una baja en sus cotizaciones.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, indicó que las perspectivas para las acciones en EEUU para el año que viene son optimistas.
“Esperamos un buen año de la mano de una economía que se espera que siga siendo el motor del crecimiento global, con el boom de IA impulsando el gasto de capital y el rápido incremento de las ganancias corporativas. A pesar de las preocupaciones sobre una potencial burbuja y valuaciones excesivas, el panorama para las compañías de IA sigue siendo favorable debido a la aceleración del gasto de gobiernos y corporaciones para adoptar las nuevas tecnologías”, afirmó Ortiz Villafañe.
En relación a las acciones a seleccionar, Ortiz Villafañe indicó que para un inversor local que quiera diversificar internacionalmente, se puede ganar exposición fácilmente con CEDEARs.
“En particular, los ETF de índices de acciones estadounidenses son herramientas simples y efectivas para construir una posición diversificada, pudiéndose optar por índices con diferentes niveles de exposición al sector tecnológico: en orden descendente QQQ (Nasdaq-100), SPY (S&P 500) y DIA (Dow Jones Industrial Average)”, sostuvo Ortiz Villafañe.

Alta concentración en Wall Street
Un fenómeno que se está dando en el mercado americano y que implica un factor de riesgo para Wall Street es que el S&P500 muestra su mayor concentración en su historia.
Tal solo 10 acciones explican el 40% del S&P500, mientras que el restante 60% esta distribuido entre las 490 acciones restantes.
Entre estas 10 acciones, la gran mayoría de esta son papeles del sector tecnológico, por lo que el boom de la inteligencia artificial y el desarrollo de dicho sector ha potenciado a dichos papeles, haciendo que ocupen un mayor protagonismo dentro del índice.
El riesgo detrás de esta dinámica es que si algunas de estas 10 acciones (o un conjunto de ellas) inician un proceso correctivo, esto puede terminar arrastrando al resto del mercado también a la baja.
De alguna manera, el mercado americano pierde representatividad al mostrar una mayor concentración y por lo tanto, quien busca diversificar posiciones comprando el S&P500, en realidad está comprando un índice sumamente concentrado y menos diversificado de lo que se cree.
Es decir, el inversor no está comprando 500 acciones, sino que está comprando un índice altamente representado por pocos papeles.

Los analistas de Baires Asset Management señalaron que la alta concentración del S&P 500 en solo 10 compañías (principalmente Big Tech) es un fenómeno que vienen monitoreando ya que altera la relación riesgo-retorno tradicional de los índices pasivos.
“La alta concentración en el S&P500 es un riesgo de doble filo. El S&P 500 ya no representa a la economía estadounidense en su totalidad, sino al sentimiento sobre la Inteligencia Artificial y las tasas de la Fed. Un mal balance de dos o tres nombres puede arrastrar a todo el mercado, independientemente de la salud de los otros 490 componentes”, advierten.
Además, agregaron que el S&P 500 cotiza a múltiplos altos, el “S&P 500 Equal Weight” (donde todas pesan lo mismo) muestra valuaciones mucho más razonables.
“Esto sugiere que hay una burbuja de concentración, no necesariamente de mercado. La concentración actual del S&P 500 nos obliga a buscar valor real en otros sectores, como el energético o el minero, donde los nuevos proyectos y la demanda estructural ofrecen un margen de seguridad mucho mayor que las valuaciones actuales del sector tecnológico que gran ponderación tiene dentro del S&P500”, dijeron desde Baires Asset Management.
Entrando en nombres puntuales, Nvidia explica el 7,7% del índice, mientras que Apple representa el 6,86%, seguida de Microsoft que es el 6,1% del índice.
Otros papeles como Google explican el 5,6% del índice.
Las acciones de Amazon explican en 3,83% del índice, Broadcom el 2,79%, las acciones de Meta son el 2,4% del S&P500, mientras que Tesla y Berkshire Hathaway explican el 2,1% y 1,57% del índice respectivamente.
En otras palabras, de las 10 acciones de mayor capitalización, solamente Berkshire Hathaway no representa al sector tecnológico, lo cual demuestra la alta concentración en acciones relacionados con la tecnología y en los que la gran mayoría de dichos papeles están también involucrados a la inteligencia artificial.

Joaquin Álvarez, CEO de Fincoach, consideró que la alta concentración en acciones no representa un riesgo elevado para el mercado ya que el incremento de del precio de estas acciones tiene como contracara un crecimiento en las ganancias por acción
Sin embargo, advierte que desde 2023 hacia la fecha subyacen dos historias en el mercado.
“Por un lado las 7 magnificas y por otro lado el resto de 493 acciones, con ganancias por acción mucho más dispares. Actualmente, la expectativa de cierre de crecimiento de las ganancias de las 7 magnificas es de alrededor del 20%, mientras que para el resto es de cerca del 9%”, indicó Álvarez.
Hacia adelante, Álvarez espera que el crecimiento de las ganancias por acción de todo el mercado sea más homogéneo.
“Las ganancias por acción va a ser similar. Las acciones tecnológicas van a seguir mostrando ganancias por acción cercano al 20%, mientras que esperamos un 12% para el resto de las acciones. Es decir, van a seguir teniendo comportamientos distintos, pero ya el rango de diferencia en el crecimiento va a ser menor”, estimó.
Desde el lado de los papeles a incorporar en las carteras, Álvarez agregó que para este año sigue viendo valor en el S&P500 así como acciones puntuales.
“Algunos nombres que nos gustan en el sector financiero JP Morgan City, en Healthcare y Eli Lilly nos sigue gustando, y quizá otros nombres particulares como Disney, Salesforce y de la parte tecnológica Amazon Microsoft y algunos nombres particulares como pueden ser United Airlines o Visa”, afirmó Álvarez.














