Incertidumbre global

Mal dato de inflación en EE.UU.: el temor a una suba de tasas tiñe de rojo a los mercados

Tras el dato de abril, la inflación en EE.UU. alcanza el 4,2% interanual, la más alta desde septiembre de 2008. Los mercados reaccionan con caídas ante la expectativa de la decisión que pueda adoptar la Fed.

Los precios al consumidor en Estados Unidos aumentaron un 4,2% respecto al año anterior, el nivel de inflación anual más alto desde el verano de 2008

Esta dinámica, que se da a partir de la reapertura económica en Estados Unidos, ha reavivado el temor en los mercados. Es que una mayor inflación aumenta el temor de que la Reserva Federal de ese país (Fed) se vea impulsada a cambiar su política monetaria ultra laxa, lo cual podría empujar a los activos financieros a la baja. Los futuros en Wall Street amplían las caídas, con pérdidas mayores al 1% y la tasa estadounidense a 10 años vuelve a dispararse.

Durante la mañana del miércoles se conoció que la inflación en Estados Unidos subió más rápido de lo previsto en abril, a medida que la mayor economía del mundo va superando la pandemia. Concretamente, el índice de precios al consumidor subió un 0,8% el mes pasado, cuando la expectativa del mercado era del 0,2% mensual.

De esta manera, la inflación da un registro del 4,2% interanual, marcando la inflación más fuerte desde septiembre de 2008. Los economistas esperaban una lectura interanual del 3,6%.

La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de la energía y los alimentos, subió un 0,9%, siendo este su mayor suba desde 1981.

El mercado ya venia anticipando un contexto de mayor inflación. De hecho, la inflación esperada en Estados Unidos se ubicaba antes del dato de inflación en 2,49%, su nivel más alto desde 2012.

La reapertura económica impulsada por el final de la pandemia gracias al proceso de vacunación, junto con la emisión monetaria llevada a cabo en el último año para superar la crisis y los programas de asistencia fiscal del Gobierno de EE.UU. están generando que las expectativas de inflación sigan subiendo.

En marzo de 2020 dicha expectativa inflacionaria había alcanzado tan solo el 0,5%, su menor nivel desde la crisis de 2009. Tras el paso de los meses y acercándose el final de la crisis, las expectativas inflacionarias se dispararon.

Mariano Calviello, head portfolio manager de Fondos FIMA, anticipó que de confirmarse el escenario de inflación que descuentan los mercados, el comportamiento habitual sería una suba en las tasas de interés. En parte, es lo que se ha visto en la tasa de 10 años, pasando desde el 0,58% en el inicio de la pandemia al 1,65% de hoy. Las proyecciones más agresivas, en tanto, la sitúan en 3,30%.

"Un movimiento de suba de tasas tan fuerte genera un reacomodamiento de los precios de los activos de la renta fija mundial generando caídas de precios en el ajuste a una tasa mayor. Por lo tanto, en principio el contexto sería negativo para los bonos soberanos, aunque la intensidad dependerá también en gran medida por el movimiento del dólar a nivel mundial, que impactará en la evolución de la economía", dijo Calviello.

Por otra parte, gracias a la significativa emisión monetaria llevada a cabo por la Fed, junto con los tamaños de los programas de estímulo fiscal del Gobierno de EE.UU., el dólar se vio fuertemente golpeado, perdiendo un 14% de su valor desde el pico de marzo pasado. 

Un escenario bajista para el dólar tiende a generar un fortalecimiento del resto de las monedas, fundamentalmente de las economías de mercados emergentes.

A su vez, un dólar débil, junto con un contexto de reactivación económica, permitió que las materias primas evidencien una importante recuperación.

Adrián Yarde Buller, economista y estratega jefe de Facimex Valores, explicó que la suba de las expectativas de inflación a nivel global viene manifestándose claramente en los activos financieros.

"El impactante rally de los commodities industriales refleja las mayores expectativas de inflación, a la vez que que la escalada del oro indica que los inversores creen que los bancos centrales no se van a preocupar por esta mayor inflación. Sumado a esto, estamos presenciando una suba bastante pronunciada de las tasas de interés nominales que afecta los flujos de capitales hacia economías emergentes, aunque igualmente seguimos en niveles muy bajos", señaló.

Salvo por el oro, que apenas acumula una suba del 7,7% en los últimos 12 meses, las demás materias primas han mostrado un rally significativo. 

El índice de agricultura (DBA) muestra un avance del 39% en el último año, mientras que el de commodities a nivel general registra un avance del 72%. El trigo sube 46% en el último año, seguido por la soja que casi se duplicó en un año, ganando 98%. Entre los que más crecen se observan al petróleo y al maíz, con subas respectivas de 151% y 137%.

Los temores del mercado

El mayor temor que tiene el mercado hoy es que, ante un contexto de mayor inflación, la Fed se vea obligada a tener que finalizar su política monetaria ultra laxa. De hacerlo, subiría la tasa de interés y/o pondría una pausa en el programa de estímulo monetario (QE). 

Esto sería un riesgo para las acciones ya que una suba de tasas haría que las valuaciones de las mismas sean más bajas. A ello se sumaría que un contexto de finalización del QE le quitaría al mercado un soporte en cuanto a los flujos monetarias hacia los activos financieros.

De hecho, en la apertura del miércoles, los tres principales índices operan en negativo, con el Dow Jones cayendo 0,3%, el S&500 0,6% y el Nasdaq 1,1%.

Por otra parte, la tasa estadounidense a 10 años reacciona al alza y se posiciona por encima de 1,65%, justamente como anticipo a los posibles movimientos alcistas en la tasa de interés de la Reserva Federal tras el dato de inflación de abril. La Fed se planteó un objetivo dual de tener un mercado laboral en equilibrio y una estabilidad de los precios, con una inflación promedio del largo plazo por encima del 2%.

Claramente la inflación está en niveles acordes a los objetivos de la Fed. Sin embargo, aun el desempleo sigue en desequilibrio, y por ello es que las políticas acomodaticias de la Fed se sostienen.

La atención, entonces, pasa hacia el futuro del mercado laboral y su potencial equilibrio futuro.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Quinquela Fondos, recordó que la Reserva Federal anunció en su reunión de fines de abril que la política que está aplicando tolera niveles de inflación por arriba de las metas habituales. Es decir, en la Fed saben que la inflación se va a acelerar, pero creen que todavía tienen terreno por recorrer en materia de recuperar empleo y actividad.

"Este proceso lo leen como un reacomodamiento de precios, donde los sectores que tuvieron alta demanda generan inflación, pero ese aumento de precios es necesario para dar margen de recuperación a los que quedaron más rezagados. Por eso para la Fed no es un problema estructural que requiera ya un ajuste de tasas de interés o recorte de volumen de intervención en el mercado", agregó Benítez.

La tasa estadounidense a 10 años reaccionó fuertemente al alza, escalando hasta 1,65% nuevamente. En ese sentido, Benítez remarcó que un punto clave a tener en cuenta es el efecto que la suba de expectativas de inflación tiene sobre las tasas de interés.

"En el caso de Estados Unidos, en los últimos meses se ha observado una suba de las tasas de interés de largo plazo. En especial el mercado descuenta una suba de tasas de la Fed a partir de 2023. Esa mayor tasa de largo plazo impacta sobre la valuación de activos emergentes, impactando también sobre bonos y acciones locales", comentó. 

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