

Salvador Di Stéfano, conocido popularmente como el “Gurú del Dólar Blue”, volvió a sorprender con una nueva recomendación de inversión y un diagnóstico que desafía el consenso de los más conservadores.
En un extenso video publicado en su canal de YouTube, el consultor enumeró las variables que, a su juicio, confirman que la etapa de ajuste y recesión está dando paso a una nueva época de “gran crecimiento” que tendrá su punto de partida en el mes de marzo.
Di Stéfano plantea un escenario de estabilización forzosa basada en el superávit fiscal y la absorción de pesos, y advierte que los inversores y ahorristas que siguen apostando al dólar están mirando la realidad “con lentes del pasado”.
“Hoy tener dólares billete es perder plata todos los meses. Tenés una inflación en dólares que te come el bolsillo. La gente tiene que entender que el negocio de guardar la moneda extranjera ya fue; ahora hay que poner la plata a trabajar porque la Argentina se va a encarecer en moneda dura y el que no se suba ahora, se queda afuera”, instó.
Para el analista financiero, la clave para entender lo que viene es la relación entre tres tasas fundamentales: la de interés, la de inflación y la de devaluación. En su análisis, describe un mecanismo de “escalerita” financiera diseñada específicamente para desincentivar la dolarización de carteras y fomentar el flujo hacia activos en pesos o bienes de capital.
En esa línea, explicó que la tasa de interés se mantendrá por encima de la inflación, y esta última, a su vez, será superior a la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial, lo que comprime las brechas y deja al dólar “planchado” como una opción de resguardo ineficiente frente al avance de los precios internos.

Bajo esta lógica, el “Gurú” advierte que el carry trade sigue siendo la jugada ganadora para los perfiles puramente financieros, mientras que, para la economía real, el mensaje es inequívoco: hay que “desacumular dólares”.
Su recomendación es rotar esos ahorros inmovilizados hacia mercadería, insumos o mejoras en la capacidad instalada antes de que los precios en dólares de la economía argentina terminen de acomodarse al alza, un fenómeno que, según él, es inevitable ante la apreciación del tipo de cambio real que busca la actual administración.
“El que se quede esperando una devaluación para licuar sus deudas o para hacerse rico con los dólares bajo el colchón, se va a encontrar con que la economía le pasó por encima. En marzo se alinean los planetas para un crecimiento que muchos no están viendo venir”, apuntó.
Por qué marzo es un mes clave para la economía argentina
El punto de inflexión de este proceso tiene fecha en el calendario: marzo. Di Stéfano identifica al tercer mes del año como el momento donde convergen la estacionalidad de la cosecha gruesa y la maduración del ajuste fiscal. Según su visión, la liquidación del agro aportará las divisas necesarias para blindar las reservas del Banco Central y eliminará cualquier expectativa de corrida cambiaria o salto discreto del tipo de cambio que pudiera enturbiar el clima de negocios, lo que permitiría consolidar el plan de estabilización.
A esto se suma una reactivación del consumo que, aunque incipiente, comenzará a sentirse con fuerza tras el verano. El consultor explica que, al estabilizarse la inflación en niveles más bajos y recomponerse parcialmente los ingresos —o al menos, detenerse su caída libre—, el poder de compra en dólares de los salarios “empezará a traccionar la demanda interna”.

Con el dólar quieto, cuál es la mejor inversión según el Gurú del Blue
De cara a este escenario de “dólar quieto” y rebote de actividad, las recomendaciones de inversión del consultor se alejan radicalmente del billete verde tradicional.
Sugiere posicionarse en bonos soberanos que ajusten por inflación (CER) o bonos en dólares que hoy ofrecen rendimientos atractivos ante la baja del Riesgo País, instrumentos que permiten “capturar la ganancia de capital producto” de la normalización económica que él anticipa para el corto plazo.
Para el sector productivo, la orden es clara: “stockearse”. Con una inflación que, según sus proyecciones, irá cediendo pero seguirá siendo alta medida en dólares, tener mercadería es mejor negocio que tener liquidez en moneda dura.
El costo de reposición aumentará en divisa, y quien tenga stock comprado a los precios actuales capitalizará ese “gran crecimiento” de marzo, asegura, ganando mercado frente a competidores que se quedaron líquidos “esperando una crisis cambiaria que no ocurrirá”.

















