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Gustavo Arengo Piragine, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad de Buenos Aires, informó que el Gobierno porteño busca colocar deuda por u$s 500 millones en Wall Street y apuesta alargar plazos a 10 años. Además, trabaja en una nueva emisión para financiar la construcción de la línea F del subte porteño.
“Hoy estamos trabajando, por un lado, con u$s 500 millones de rollover de deuda que buscamos emitir en el mercado internacional. La idea es lograr una tasa competitiva, cercana a la que conseguimos en noviembre, cuando emitimos a siete años al 7,8%. Estamos evaluando una nueva emisión a aproximadamente diez años”, señaló el funcionario porterño en El Cronista Stream.
Cabe recordar que el distrito gobernado por Jorge Macri emitió en noviembre pasado un bono a una tasa de cupón de 7,8%, “una de las más bajas de la historia”, según dijeron desde el gobierno porteño a este medio.
Dicha Serie 13 del Bono Tango salió con una vida promedio de siete años y con esa emisión, CABA se hizo de u$s 600 millones que buscaba para refinanciar dos vencimientos de u$s 300 millones cada uno del bono Tango Serie 12, que vencen en junio de este año e igual mes de 2027.
Asimismo, cabe destacar que en 2024 la Legislatura de la Ciudad autorizó al gobierno porteño a emitir hasta u$s 1100 millones para la administración de pasivos con el objetivo de refinanciar, mediante rollover, los vencimientos de deuda correspondientes al período 2024–2027.
Tal como señaló Arengo Piragine, ya se emitieron u$s 600 millones en noviembre y quedan otros u$s 500 millones por colocar, “con los que se avanzará cuando aparezca una ventana conveniente para la Ciudad en cuanto a tasa y plazos”.
Con respecto a esos u$s 500 millones, la ciudad ya cuenta con la autorización legislativa local, pero resta aún la autorización del Gobierno nacional, que ya fue solicitada.
Según deslizó el funcionario, la espera se debe al contexto actual de guerra, que deteriora las condiciones financieras globales al elevar la volatilidad, impulsar las tasas de interés y reducir el apetito por riesgo, lo que afecta especialmente a emisores emergentes.
En ese marco, Arengo Piragine destacó la importancia del contexto internacional al momento de salir al mercado. “Estamos trabajando para emitir, pero claramente el escenario global incide en la tasa que se puede conseguir. Por eso es clave encontrar el momento adecuado”, afirmó.
Y es que, en este escenario, los inversores priorizan activos seguros y exigen mayores rendimientos para financiar deuda, puesto que encarece significativamente cualquier emisión internacional. Por eso, el Gobierno porteño opta por postergar su salida al mercado y esperar una “ventana de oportunidad”, es decir, un momento de mayor estabilidad y liquidez que permita colocar deuda a tasas más eficientes y acordes a su perfil crediticio.
Por último, Arengo Piragine subrayó que la Ciudad mantiene una sólida reputación crediticia. “Nunca incumplimos nuestra deuda. Incluso en 2020, cuando muchas provincias y el propio Estado nacional reestructuraron, la Ciudad cumplió. Eso es fundamental para mantener el acceso al financiamiento y encarar proyectos de gran escala”, sostuvo.
La línea F entra en agenda
Respecto de la línea F, remarcó la magnitud del desafío financiero. “Es una obra de alrededor de u$s 1350 millones, muy significativa con relación al presupuesto y al nivel de deuda actual de la Ciudad. Por eso, si bien es un proyecto clave, requiere estructurar bien el financiamiento, porque no es sencillo encarar una obra de esta magnitud”, concluyó.
Fuentes del Gobierno de la Ciudad aclararon a este medio que la deuda que se busca refinanciar “no está destinada al subte, sino que se trata de un roll over de deuda entre 2024 y 2027”, tal como se mencionó anteriormente.
El financiamiento para la línea F es un proyecto de ley separado, que busca u$s 1350 millones y se discutirá en la Legislatura en los próximos días, con opciones de financiamiento a través de organismos multilaterales, el mercado internacional y local “o las tres combinadas”, aseguraron.
Además, Arengo Piragine detalló que se suman otros u$s 300 millones destinados a la compra de nuevos vagones para la línea B, operación que cuenta con garantía soberana y se está coordinando con el Gobierno nacional.
“Ya pagamos el anticipo y el año que viene van a empezar a ingresar los nuevos coches, lo que permitirá un recambio total de la flota, especialmente de los más antiguos que tenían problemas de asbesto”, indicó.
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