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Argentina alcanzó en 2025 su máximo histórico de exportaciones a Estados Unidos con un total de u$s 8338 millones, consolidando al país norteamericano como tercer socio comercial, según un informe publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El dato resulta especialmente significativo porque se logró antes de la entrada en vigor del acuerdo comercial bilateral firmado recientemente, lo que genera expectativas sobre el potencial de crecimiento una vez que el marco formal esté plenamente operativo.
Un salto del 29% que superó marcas previas
El incremento interanual fue del 29% respecto a 2024, y superó en casi un 25% el récord anterior registrado en 2022, cuando las exportaciones habían alcanzado aproximadamente u$s 6700 millones.
Según precisó el reporte de BCR, el intercambio comercial bilateral alcanzó su segundo nivel más alto de la historia, mientras que el superávit comercial con Estados Unidos marcó un nuevo máximo.
Estados Unidos se mantuvo durante 2025 como el tercer destino de las exportaciones argentinas y también como tercera fuente de importaciones, únicamente por detrás de Brasil y China, los dos gigantes que históricamente lideran el comercio exterior argentino.
El petróleo y la energía, protagonistas del récord
El motor principal detrás del salto exportador fue el complejo petrolero-petroquímico. Las ventas de combustibles y energía a territorio estadounidense se dispararon un 68% al comparar 2025 con 2024.

Este rubro concentró el 47% del total exportado a Estados Unidos el año pasado, una proporción que no se observaba desde 2005, hace dos décadas. La demanda energética norteamericana y el aumento de la capacidad productiva argentina, especialmente en Vaca Muerta, explican en gran medida este fenómeno.
¿Qué cambios trae el acuerdo comercial?
Aunque estos números récord se alcanzaron sin necesidad del acuerdo bilateral, la reciente firma del marco comercial formal genera expectativas de un nuevo impulso exportador.
El pacto incluye la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos, lo que facilitará el acceso de mercancías argentinas al mercado estadounidense y viceversa.
Por su parte, Argentina se comprometió a eliminar o automatizar licencias de importación para productos provenientes de Estados Unidos, una medida que apunta a destrabar trabas burocráticas históricas.
Financiamiento estratégico para sectores clave
Otro componente central del acuerdo es el apoyo financiero. A través de instituciones como el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (Eximbank) y la Corporación Financiera de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC), se buscará canalizar inversión estadounidense hacia sectores críticos de la economía argentina, en colaboración con el sector privado norteamericano.
Minerales críticos: el oro del futuro
Paralelamente, ambos países firmaron el Marco Estratégico para fortalecer cadenas de suministro en minerales críticos, un sector de creciente importancia geopolítica global.
El compromiso incluye identificar proyectos prioritarios y facilitar su financiamiento en un plazo de seis meses, apuntando a posicionar a Argentina como proveedor confiable de recursos minerales estratégicos para Estados Unidos.
Durante 2025, Estados Unidos fue el segundo socio comercial de la minería argentina, solo detrás de Suiza. Representó cerca del 18% del total exportado en este rubro, con un crecimiento interanual superior al 25%.

En el caso específico del litio —el mineral clave para la transición energética y la fabricación de baterías—, cerca del 10% de las exportaciones argentinas tuvieron como destino Estados Unidos en 2025, convirtiéndolo en el segundo mercado más importante para este complejo, según datos de la Secretaría de Minería.
Perspectivas: ¿un 2026 aún mejor?
Con el acuerdo comercial ya en marcha, el gobierno argentino espera que 2026 profundice esta tendencia positiva. La reducción de barreras arancelarias, el acceso a financiamiento internacional y la cooperación en minerales estratégicos podrían abrir nuevas oportunidades para sectores como el agroindustrial, tecnológico y manufacturero.
El desafío estará en diversificar la canasta exportadora más allá del petróleo y los minerales, para aprovechar al máximo el potencial que ofrece el mercado estadounidense, el más grande del mundo.
















