La suba del precio del crudo a partir del inicio de la guerra hizo que los inversores vean menos recortes de tasas hacia adelante ya que ven mayores presiones inflacionarias. La Fed enfrenta la presión de Trump y de la debilidad del mercado laboral para bajar la tasa. Sin embargo, la guerra plantea un riesgo inflacionario que le impide ser demasiado laxa.
Qué se espera para esta reunión y qué impacto tendrá la decisión de la Fed sobre la Argentina.
Esperando menos recortes
Esta semana tendremos la reunión de la Reserva Federal y en la que los miembros del Banco Central de EEUU deberán decidir si mantener, subir o bajar la tasa de interés de referencia.
Según las probabilidades implícitas del mercado de bonos, los inversores asignan en un 99% de probabilidad que la Fed dejará sin cambios la tasa en el actual rango de 3,5% y 3,75%.
Además, y dado el panorama bélico y la disparada del precio del petróleo, el mercado redujo su expectativa de ver recortes de tasas de interés para las próximas reuniones.
El mercado ahora solo ve un recorte de tasas en todo 2026, el cual se llevaría a cabo recién en diciembre y de 25 puntos básicos.
La disparada del precio del curdo a partir de la guerra volvió a encender las alarmas inflacionarias, haciendo que el mercado vea una Fed más contractiva en el futuro en su política monetaria.
Antes del inicio de la guerra, el mercado esperaba ver dos recortes de tasas este año y otra baja de tasas en 2027.
Sin embargo, ahora solo ve un recorte de tasas hasta fin de 2027, es decir, una Fed más con política monetaria.

Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, agregó que la escalada en el conflicto en Medio Oriente despertó algunas dudas sobre el sendero de tasas de los bancos centrales, principalmente para la Fed de EEUU.
“La clave pasará por la extensión temporal del conflicto, lo que permitirá tener una idea más clara sobre el precio del petróleo y su impacto en la inflación. A priori la lectura es que la volatilidad actual sumará presión sobre los índices inflacionarios, todo esto desembocando en un mercado que cada vez asigna menos probabilidad a que la Reserva Federal recorte los tipos de interés”, afirmó.
Meroi también remarcó que la duración del conflicto es clave para determinar el futuro de tasas de interés en EEUU.
“Si la guerra no se extiende más allá de algunas semanas, las instalaciones de producción energética no sufren consecuencias graves y el mercado laboral estadounidense continúa desacelerando, el escenario debería nuevamente virar hacia una política monetaria más laxa”, remarcó.

Por otro lado, esta reunión resulta clave ya que se trata de una de las ultimas con Jerome Powell como presidente de la Fed.
El presidente Trump nominó a Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed. Warsh tiene un sesgo mas contractivo en el margen que Powell, a pesar de que esta a favor de ver bajas de tasas de interés.
Warsh tiene una visión mas contractiva respecto de la hoja de balance de la Fed.
A su vez, el conflicto bélico y la suba del precio del petróleo probablemente le planteen una dificultad adicional a Warsh para convencer a sus pares en bajar la tasa, a pesar de las presiones de Trump para que ello ocurra.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, advierte que la Fed enfrenta un dilema de cara al segundo semestre del año.
“Si bien para la próxima reunión se descartan cambios en la tasa de interés, el foco de atención se desplaza hacia el impacto del actual shock geopolítico y su potencial efecto estanflacionario global. La clave reside en la duración e intensidad de la interrupción en las cadenas de suministro de petróleo, GNL y fertilizantes”, sostuvo.
Además, agregó que la clave pasa por la duración del conflicto bélico y su impacto en los precios.
“En un escenario donde el shock resulte transitorio y el suministro comience a normalizarse en el corto plazo, esperamos que la Fed retome el sendero de recortes de tasas en la segunda mitad del año. No obstante, si el shock adquiere un carácter prolongado y estructural, la Fed se enfrentará a la disyuntiva de mantener las tasas, o incluso tener que subirlas, para contener las presiones inflacionarias, lo que aumentaría la fragilidad financiera global”, indicó Ritondale.

Según Juan Manuel Franco, la suba del precio del petróleo presiona al alza el nivel de inflación en todo el mundo y deteriora las expectativas de ver recortes de tasas de la Fed.
“La presión inflacionaria en EEUU por la suba del crudo viene descontándose en tasas de mercado, con la tasa del bono del tesoro a 10 años superando 4,20%, y en tasas implícitas de la Fed en futuros, con el mercado apostando sólo a 80% de probabilidades de un único recorte este año”, dijo.
Riesgos de estanflación
El mercado sigue viendo un escenario de baja de tasas ya que también se han dado malos datos desde el lado del empleo.
Por lo tanto, no solo se dio un riesgo inflacionario, sino que sigue latente un escenario recesivo a partir de la debilidad del mercado laboral.
El ultimo dato de empleo de febrero generó preocupación ya que la economía de EEUU vio una perdida neta de empleos de 92.000 puestos laborales, lo cual sorprendió a los economistas que esperaban un crecimiento de 50.000 empleos.
Este dato hizo que el desempleo crezca al 4,4%, desde el 4,3% previo.
Por lo tanto, ante un escenario de debilidad en el mercado laboral, los economistas en Wall Street ven una Fed bajando la tasa (para sostener el mercado laboral), pero a un ritmo más lento (para atacar la inflación).
El Banco Central de EEUU tiene el doble mandato de defender la inflación y el empleo.
El riesgo que está enfrentando actualmente es de ambos lados de su doble mandato ya que la guerra plantea una disrupción en la inflación, al mismo tiempo que la caída en el mercado laboral implica un riesgo en la estabilidad económica de EEUU.

Juan Cruz Lekovic, CFA y Fund Manager de Schroders, indicó que, si bien en la última reunión de la Fed, el Banco Central de EEUU dejó sin cambios la tasa, el panorama cambio recientemente y ahora aumentaron los riesgos hacia ambos lados, es decir, tano para el empleo como la inflación.
“Por el lado de empleo, el mismo trajo una sorpresa fue bastante negativa, con una destrucción de 92.000 empleos, que hicieron que la tasa de desempleo subiera a 4.4%. Si bien todavía se mantiene en niveles históricamente bajos, ya subió poco más de 90 bps desde los mínimos de abril de 2023”, indicó.
Evidenciando las presiones inflacionarias y anticipándose a una Fed menos laxa hacia adelante, las tasas de interés en los bonos del tesoro de EEUU se desplazaron al alza.
Todos los tramos de la curva vieron una suba, a la vez que el mercado asigna una mayor probabilidad inflacionaria.

Lekovic agregó que, con el comienzo de la guerra y la disparada de los precios del petróleo, se reavivaron los riesgos inflacionarios.
“Entre un mercado laboral deteriorándose y el shock inflacionario del petróleo, el mercado pareció darle mayor peso y relevancia a este último. El mercado ajustó fuertemente su expectativa al alza. Ahora el mercado asigna con un 100% de probabilidad a una baja de tasa recién para junio de 2027. Es decir, en 2 semanas, el mercado paso de descontar más bajas de tasas respecto del Dot Plot a menos”, indicó.
La fuerte suba del precio del petróleo podría tener un impacto mayor en función de la duración que tenga el conflicto.
Si la guerra perdura en el tiempo y los precios del crudo se mantienen altos, existen mayores probabilidades de que la preison inflacionaira se materialice y que ello derive en mayor tensión dentro de la Fed y una mayor resistencia a que se baje la tasa de interés hacia adelante.

Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, explicó que es evidente que el rally del crudo provocado por el conflicto en Medio Oriente va a generar un impacto en precios, lo que genera una complicación en el trabajo de la Reserva Federal y podría generar un replanteo acerca del sendero de recortes para este 2026.
“El mercado ya ajustó las expectativas y, actualmente descuenta con un 99% de probabilidad que la tasa de política monetaria concluirá en el rango de 3,25% a 3,50%. Es decir, que tiene implícito un único recorte”, afirmó Vlassich.
En esa línea, Vlassich advierte que el shock del petróleo lleva a proyectar que la inflación podría superar el 3% interanual en el segundo trimestre y se mantenga por encima del de dicho valor durante el resto del año.
“De esta manera, la Fed podría no encontrar la confianza suficiente para bajar las tasas mientras la inflación core no muestre señales sostenidas de desaceleración. El riesgo asimétrico es claro: si la inflación resulta más persistente de lo esperado, los recortes se postergan aún más; si el desempleo sube abruptamente por el shock energético, el ritmo de baja podría acelerarse”, afirmó.
Impacto local
La dinámica de la guerra y la decisión de tasas de la Fed están hoy íntimamente relacionadas.
Por esta razón, el mercado evalúa el impacto de la guerra y de la decisión de tasas de la Fed sobre la Argentina de manera conjunta.
La suba del petróleo condiciona la baja de tasas de la Fed y esto tiene un impacto directo sobre la Argentina y sobre los activos locale.s
Para Meroi, la repercusión sobre los activos a nivel global, y de Argentina en particular, dependerá de la percepción de riesgo de los inversores, que por lo pronto aguardan mayores precisiones en torno a la contienda bélica.
“De corto plazo el posicionamiento estará guiado por el sentimiento y las noticias constantes, quedando los fundamentos en segundo plano para una valoración posterior”, dijo Meroi.
En base a ello, el mercado a nivel global optó por tomar estrategias de cobertura, deshaciéndose de activos de riesgo y buscando activos de refugio, provocando una suba del dólar.
Sin embargo, el peso argentino se mantuvo estable durante el estallido de la guerra. Mientras el dólar index sube 3% desde el inicio de la guerra y las monedas de la región se devalúan entre 3% y 6%, el peso argentino se apreció 1%.
El riesgo que enfrenta la Argentina es el hecho de que ante una suba en las tasas de interés, se encarece el costo de financiamiento en dólares.
En cuanto al impacto local, Lekovic indicó que la suba de las tasas en EEUU le pone un piso más alto a todas las tasas en general.
Sin embargo, agregó que gracias a la balanza comercial energética superavitaria, Argentina está entre los países “ganadores” del shock de petróleo.
“Desde que comenzó la guerra, Argentina (junto con Ecuador, Angola, Colombia y Nigeria) comprimió sus spreads. De hecho, la Argentina viene comprimiendo spreads relativo a la mediana de sus pares más cercanos como Turquía, Ucrania, Sudáfrica, Angola, Egipto, Nigeria, Sri Lanka, Pakistan y Ecuador”, detalló.
Hacia adelante, Lekovic considera que el shock externo parece ser más favorable que perjudicial (más inflación de corto plazo) para Argentina.
“Manteniendo el equilibrio fiscal, recomponiendo reservas del Banco Central y avanzando con la agenda de desregulación, tarde o temprano los fundamentos se impondrían y el Riesgo País tendría más presiones a bajar que a subir”, sostuvo.

En relación a lo local, Vlassich sostuvo que el impacto del nuevo escenario de tasas globales sobre Argentina opera en una dirección positiva y en otra negativa.
“Del lado negativo, tasas más altas por más tiempo en EE.UU. encarecen el costo de financiamiento para mercados emergentes y reducen el apetito global por activos de mayor riesgo. Para la deuda soberana argentina implica que la compresión adicional de spreads depende casi exclusivamente de la dinámica fiscal y de reservas domésticas, sin el viento de cola de una Fed expansiva”, explicó.
Por otro lado, y desde lo positivo, Vlassich agregó que el mismo shock de petróleo que complica a la Fed beneficia a Argentina de manera directa.
“El efecto neto del mayor precio del crudo sobre las cuentas fiscales argentinas es positivo, porque la recaudación adicional vía derechos de exportación e impuesto a las ganancias de las petroleras supera el costo de los mayores subsidios energéticos. Este efecto se amplifica por el contexto productivo actual”, remarcó.

Los analistas de Baires Asset Management detallaron en que los factores globales están actuando como un techo sobre los bonos, mientras que los drivers locales funcionan como un piso sólido sobre los bonos locales.
En cuanto a las variables globales, desde Baires Asset Managemente remarcaron que afectan las expectativas de tasas de la Fed:
“La persistencia de la inflación en EE. UU. ha retrasado las expectativas de baja de tasas. Esto fortalece al dólar a nivel global y drena liquidez de los mercados emergentes. Cuando el contexto global es incierto, los inversores institucionales desarman primero las posiciones en países de calificación “B” o inferior (como Argentina), independientemente de la micro local”, dijeron desde Baires Asset Management.
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