El rally del petróleo genera un aumento en las expectativas de inflación a nivel global, lo cual hizo que el mercado descarte el escenario de baja de tasas de la Fed y sobre pondere el contexto de suba de tasas. El escenario de tasas más altas vuelve a ponerse sobre la mesa.
Por qué esto representa un riesgo para la Argentina y qué esperan para el futuro de la renta fija local, la cual se encuentra en un proceso correctivo.
Higher for longer
El rally del precio del petróleo está afectando las expectativas de inflación a nivel global, y con ello se lastran las esperanzas de ver recortes de tasa de la Fed en los próximos meses.
Antes del inicio de la guerra y del rally del crudo, el mercado esperaba que la Fed baje la tasa dos veces este 2026, finalizando el año en el rango de 3% y 3,25%, para luego ver una baja de tasas adicional en 2027 al rango de 2,75% y 3%.
Sin embargo, la fuerte suba del petróleo provocó un giro de 180 grados en tal expectativa y el mercado ahora no ve cambios en la tasa de interés hasta fin de 2027, es decir, se espera que la Fed deje la tasa en el actual rango de 3,5% y 3,75% por el próximo año y medio, al menos.

Los analistas de Cohen indicaron que los temores sobre este impacto inflacionario alteraron radicalmente las expectativas de política monetaria.
“El mercado de futuros de tasas, que había comenzado el año descontando dos bajas por parte de la Reserva Federal en 2026, asigna hoy un 70% de probabilidad a que la Fed no modifique su política monetaria este año, y un 30% a que implemente una suba de tasas”, advirtieron.
Los analistas de Schroders advirtieron que los bancos centrales estarán atentos a la probabilidad de impactos de segunda ronda, como el aumento de las expectativas de inflación a mediano plazo, los salarios y la interrupción de las cadenas de suministro.
“Seguimos atentos a señales de efectos inflacionarios en la segunda ronda, pero nuestro escenario base sería que estos serían mucho más moderados que la última vez. El punto de partida es mejor que en el shock de precios de la energía de 2022 tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania”, afirmaron.
Cambio de expectativas generalizada
El rally del petróleo no implica un impacto únicamente a EEUU sino que tiene efectos a nivel global, afectando a todas las economías y haciendo que la inflación vuelva a ser un tema clave a discutir en los comités de política monetaria de los distintos bancos centrales.
El petróleo WTI subió de u$s 55 a los u$s 97 este año y naturalmente va a generar un efecto inflacionario a nivel global que los bancos centrales deberán abordar, es decir, deberán realzar una política monetaria contractiva, subiendo la tasa de interés.
El mercado se prepara para una nueva ronda de suba de tasas a nivel global, por lo que no solamente la Fed abandonaría la baja de tasas que se esperaba previamente, sino que también sería un caso generalizado entre los principales bancos centrales globales.
En el caso de Inglaterra, el mercado ahora proyecta que el BoE tenga que subir su tasa en tres oportunidades en 2026 por un total de 75pbs, un giro de 180 grados respecto de lo que se esoeraba antes del inicio del conflicto benlico en Medio Oriente.
Para Canadá y Europa, el mercado descontaba una política monetaria sin cambios en 2026, mientras que actualmente espera que ambas autoridades tengan que ajustar su postura este año.
En otros casos, como Australia, Japón y Nueva Zelanda, la trayectoria esperada antes de la guerra no vio grandes cambios, lo que sí, el mercado ahora incorpora mayores tasas en el margen.

Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, advirtió que el rally del petróleo eleva los temores inflacionarios y provoca expectativas de una Fed más contractiva en su política monetaria.
“Se consolidó en Estados Unidos el escenario de inflación “higher for longer”. Al impacto sostenido de la suba de aranceles y mayores restricciones comerciales, se sumó un efecto muyfuerte de aumento de combustibles, minerales estratégicos, encarecimiento de logística y aumento de alimentos. La inflación viene más alta y lo sienten hasta las tasas más largas”, indicó.
En ese sentido, agregó que se corrigió muy fuerte la expectativa de recorte de tasas.
“De dos recortes esperados en 2026, como esperaba el mercado preanuncio del cambio de titularidad de la Fed, a un nuevo escenario con estos inputs, donde ya se opera sin recortes esperados en 2027, donde aparecen probabilidades muy bajas (antes inexistentes) de suba de tasas. Los recortes recién quedarían para 2027 y las curvas de futuros muestran que se espera que duren poco tiempo”, sostuvo Benítez.

Los analistas de Balanz alertaron que el mercado sacó de sus expectativas los recortes de tasas de la Reserva Federal y ahora espera que los bancos centrales de Canadá y Europa tengan que empezar a subir su tasa de política monetaria este año por causa de la suba en el petróleo.
En ese sentido, advierten sobre el impacto en los activos de riesgo ante las chances de ver un escenario global de mayor restricción monetaria.
“En caso de que se materialice el escenario incorporado en la política monetaria de las principales economías desarrolladas, vemos que existe espacio para que el apetito por riesgo se erosione todavía más. Si vamos a un escenario donde los bancos centrales tienen que empezar a subir sus tasas de política monetaria de manera coordinada por mayores presiones inflacionarias, creemos que los activos de riesgo podrían verse bajo presión adicional”, dijeron.
Impacto local: se dificulta el financiamiento
El hecho de que el mercado espere un giro hacia la contracción monetaria de la Fed hizo que las curvas de bonos del tesoro americano se desplacen al alza, es decir, subas en los rendimientos de los bonos del tesoro de EEUU.
En el ultimo mes, el tramo corto de la curva de bonos del tesoro de EEUU se desplazó al alza en 30 puntos básicos, mientras que el tramo medio y largo subió entre 15 y 20 puntos básicos.
Si las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU suben, esto implica que tales bonos están cayendo y dado que la deuda americana funciona como referencia a nivel global, una baja en dichos bonos hace que las demás curvas también sufran y operen a la baja.
Esto tiene un impacto sobre la renta fija local y sobre la Argentina, haciendo que el costo financiero se eleve.
Durante todo el periodo de la guerra, el riesgo país pasó de 500 a los 650 puntos básicos.

Benítez advirtió que este es un escenario que encarece el acceso a financiamiento para Argentina, justo cuando más empieza a necesitar que se abran esas puertas.
“Empieza a ser más difícil lograr fondeo en dólares más allá del cambio de Gobierno. La prueba con el AO28 confirma la magnitud del desafío. El contexto global quita flujo hacia emergentes y suba la tasa de referencia para un fondeo que luce imprescindible”, alertó Benítez.
Pero además de la suba de tasas y el mayor costo financiero, también hay un impacto negativo por el lado de los flujos.
En el promedio de los últimos 20 días, los flujos a los bonos de mercados emergentes pasaron de un saldo positivo de más de u$s 2000 millones en el año, a un fuerte colapso de casi u$s 1000 millones negativo.
Esta tendencia vino de la mano de una baja del 4% en el índice de bonos en dólares de emergentes desde el estallido de la guerra.
Es decir, hay menos dólares que quieran ir a mercados emergentes, reduciendo el flujo para financiar a países como la Argentina.
Desde Baires Asset Management explicaron que cuando el contexto internacional se vuelve incierto, como ha ocurrido recientemente tras la escalada de conflictos geopolíticos, la memoria entre los inversores se activa y estos recuerdan dónde están los riesgos más altos y reaccionan en consecuencia.
“Los flujos en la deuda emergente muestra con claridad este fenómeno. Luego de un período de relativa estabilidad y recuperación durante 2024 y parte de 2025, los capitales comenzaron a retirarse de manera abrupta. No se trata solo de una corrección técnica: es un cambio en la percepción global del riesgo”, indicaron desde Baires Asset Management.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, advierte que los flujos a emergentes sufrieron la volatilidad internacional tras el estallido de la guerra en Medio Oriente, con una caída para el ETF de bonos emergentes (EMB) de cerca del 3% desde comenzado el conflicto.
“Para un índice de renta fija, se trata de un movimiento importante. Si bien pareciera estar haciendo piso en la zona actual, la dinámica de los emergentes y la respuesta al vaivén en precios de commodities y tensión internacional será el principal punto a seguir”, afirmó.

Potencial de los bonos
En medio de la baja de los bonos, la curva soberana argentina se desplazó al alza y los rendimientos vuelve a acercarse al 10%.
El tramo corto de la curva rinde 8,6% en el Global 2029 y 9,3% en el Global 2030.
En el tramo medio y largo, los rendimientos de la deuda local se ubican entre 10,1% y 10,5%.
Los bonos argentinos cayeron, aunque la curva soberana se mantuvo con pendiente positiva, por lo que esto implica que los inversores siguen confiando en la capacidad y/o voluntad de pago de la deuda local, a pesar del contexto global más desafiante para la renta fija emergente y argentina en particular.
Desde la mesa de dinero de un banco local señalaron que se muestran optimistas a pesar del contexto global desafiante.
“Nuestro escenario base es que el conflicto en Medio Oriente va a ser de corta duración, y que cualquier efecto sobre la inflación via el petróleo revertirá a los valores previos. Más allá de la decisión de la Fed, esperamos que las tasas relevantes para una eventual vuelta a los mercados de la Argentina (la de 10 años) vuelvan a la zona de 4% y que los mercados retomen su curso previo”, indicaron.

Por su parte, los analistas de Research Mariva mantienen su visión optimista sobre la deuda local justamente basándose en el proceso de compra de dólares por parte del BCRA.
“Mantenemos una sobre ponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y el impulso político a favor de las reformas estructurales. En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales”, afirmaron.
En relación al potencial alcista, desde Research Mariva estimaron que, en un escenario de tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B- con rendimientos cercanos al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 11%.
En el ultimo mes, los bonos soberanos han operado a la baja, con caídas de hasta 3,5%.
A su vez, en el año la renta fija local evidencia caídas de entre 1,4% y hasta 3,5%, mientras que, desde los máximos, la merma es de entre 5% a 7%.
Es decir, los bonos locales están dentro del proceso correctivo.

Julio Calcagnino, head de research de TSA Bursátil, detalló que la baja actual de los bonos refleja más un reacomodamiento de variables globales y factores técnicos que un deterioro de los fundamentos locales, que en líneas generales siguen siendo favorables.
“Tras la irrupción del conflicto en Medio Oriente, las tasas de los Treasuries subieron y se observó una mayor aversión al riesgo en los mercados internacionales. Una mejora en las condiciones internacionales podría favorecer a Argentina, aunque su capacidad de generar una compresión adicional del riesgo país luce más limitada en comparación con catalizadores locales de mayor magnitud, como la validación política del programa económico o la consolidación de fuentes de financiamiento de mediano plazo”, detalló.
Calcganino se mantiene optimista con la renta fija local.
“Cuando se comparan las curvas argentinas con otros créditos de similar calificación (CCC+ o países como Ecuador), todavía aparece cierto margen de compresión, especialmente en el tramo largo. Sin embargo, ese upside hoy está mucho más condicionado a catalizadores políticos locales (en particular, la consolidación del rumbo económico hacia 2027) y a un cambio en la base inversora, por lo que el recorrido no luce tan lineal como en la primera etapa del rally”, sostuvo.
Los analistas de Criteria también siguen viendo potencial en los títulos de deuda en dólares de argentina, en tanto y en cuanto se sostenga la compra de divisas.
“Mantenemos una visión constructiva sobre la deuda soberana en dólares, apoyada en la continuidad del proceso de acumulación de reservas por parte del BCRA. Vemos atractivo en extender la exposición a lo largo de la curva de ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones en el AE38”, dijeron.
















