En medio del contexto global desafiante, el dólar en Argentina se mantiene estable. Con un tipo de cambio cada vez más lejos al techo de la banda y con rendimientos en pesos cada vez menores, las decisiones sobre el carry trade lucen desafiantes.
Analistas recomiendan bonos CER y dolarizar carteras. Cuáles son los bonos recomendados por el mercado.
Dólar estable
El dólar en Argentina se mantuvo estable mientras a nivel global el billete subió a causa de la guerra y una estrategia conservadora por parte de los inversores.
El hecho de que el dólar local haya operado estable, combinado con una banda cambiaria superior que sigue incorporando los últimos datos de inflación por encima de lo esperado, hizo que la distancia al techo de la misma se amplíe y se ubique en su valor más elevado en 8 meses.
Según detallan desde PPI, con este movimiento a la baja del dólar de los últimos días, la distancia respecto al techo del esquema cambiario ascendió al 16,9%, marcando el nivel más alto desde el 1 de julio de 2025 (17,4%), poco más de dos meses después de la inauguración del régimen de bandas.
El crawling actual de la banda superior está atado a la inflación de hace dos meses, es decir, la de enero, el cual resultó 2,8%.
A su vez, el ritmo de suba de la banda cambiaria hacia adelante se va a mantener acelerada a niveles de 2,9%, incorporando el dato de febrero y de marzo (2,9%) con lo cual, en la medida que el dólar no suba, la distancia al techo se va a seguir exacerbando.

Así, con un dólar bastante lejos del techo de la banda, el tipo de cambio tiene margen para subir sin que el BCRA intervenga.
Por lo tanto, las decisiones de inversión en pesos resultan determinantes en este contexto ya que, cuanto mas lejos del techo de la banda se encuentre el dólar, mas riesgoso termina siendo el carry.
La seguridad del carry se da cuando el dólar se ubica cerca del techo de la banda y se confía en que el BCRA va a salir a intervenir en el caso en que el tipo de cambio se ubique por encima de la banda.
Sin embargo, en este nivel de dólar, el BCRA no garantiza ningún tipo de cambio inferior al techo, de modo que el dólar puede subir más del 15% y con ello borrar las ganancias eventuales que podrían darse en el posicionamiento en pesos, frustrando las ganancias en dólares a partir de las inversiones en moneda local.
Además, la mayoría de los bonos a tasa fija muestran un dólar de indiferencia (break even) debajo de la banda, por lo que el inversor no solo debe especular con que el dólar no va a ir a buscar el techo, sino que debería esperar que se mantenga lejos de dicho limite.
Los valores de dólar de indiferencia para los bonos a tasa fija mas cortos se ubican debajo de $1600 hasta los títulos que vencen a fin de septiembre.
A su vez, desde septiembre a febrero de 2027, los tipos de cambio de indiferencia se encuentran entre $1600 a $1800 y desde allí en adelante, el dólar break even llega a los $2000 para junio de 2027.
Esto quiere decir que, hasta fin de septiembre, el dólar deberá subir menos del 14,5% actual para que el carry sea una estrategia ganadora.
Aun registrando tal avance, el tipo de cambio se mantendría debajo del techo de la banda.

La importante racha compradora de dólares del BCRA, combinado con la expectativa de que los flujos de divisas se acrecentarán en las próximas semanas a causa de la liquidación mas fuerte del agro, generan cierta calma entre los inversores sobre la dinámica cambiaria.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, agregó que no ve riesgos cambiarios de corto plazo en el ámbito local, pese al escenario global desafiante.
“La estacionalidad favorable de la entrada de los dólares de la cosecha combinada con la suba de los commodities y una política monetaria que intenta mantener la calma en el mercado de cambios, nos hacen pensar que los riesgos cambiarios estarían acotados en el corto plazo. A pesar del ruido internacional y la apreciación del dólar a nivel global, creemos que estos riesgos estarían compensados por una mejora en la cuenta corriente por mayores precios de los commodities”, detalló.
Por otra parte, explicó que “la acumulación de reservas del BCRA en lo que va del año combinada con un peso apreciándose, en una época del año estacionalmente desfavorable, ayudó a reforzar la credibilidad del esquema de bandas cambiarias”, afirmó.
Tasas a la baja
El desafío está en que no solo el dólar se ubica lejos de la banda, sino que también las tasas de interés en pesos a tasa fija comprimieron mucho.
Por lo tanto, los rendimientos que ofrecen los títulos en pesos son bajos y pone en mayor riesgo las estrategias de carry ya que, una suba marginal del tipo de cambio puede comer la ganancia de la estrategia de uno o dos meses en cuestión de días.
A pesar de la liquidación de la última licitación del Tesoro, en la que la entidad alcanzó un rollover de 108,1%, implicando un retiro de liquidez del sistema por $0,78 billones, las tasas en pesos siguieron comprimiendo.
Los analistas de PPI indicaron que no se observó una contracción de pesos del sistema.
“El stock de repo a un día con el BCRA, lejos de contraerse, se amplió a $2,93bn, desde $2,6bn el viernes, indicando que en última instancia el efecto neto de la licitación no alcanzó para reducir la liquidez. El factor que explicaría este desempeño sería el manejo de encajes de los bancos y en menor medida, algo de expansión monetaria vía las compras de dólares del BCRA”, afirmaron.
Con este trasfondo, las LECAPs y los BONCAPs profundizaron la compresión de tasas.
De este modo, las TEMs de los instrumentos a tasa fija se mantienen en el rango de 2,1% a 2,4% (TEM) y la curva muestra una pendiente más empinada.

Por ello, contemplando las bajas tasas de interés y la lejanía al techo de la banda, parte de los analistas ven atractivo en dolarizar las carteras.
Dado el nivel de tasas en pesos y el valor del tipo de cambio respecto del techo de la banda, Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, considera atractivo dolarizar carteras.
“La mayor incertidumbre global y tasas más bajas para los activos en pesos —hoy en torno al 2,4% de TEM— se combinan con un dólar que se ubica aproximadamente a un 13% de la banda superior. Frente a este escenario, una alternativa podría ser posicionarse con parte de la cartera en el AO27, a la espera de mayores señales de estabilidad y certidumbre”, sentenció.
Con una misma visión, y en cuanto al posicionamiento, desde el lado de las inversiones, desde Adcap Grupo Financiero señalan que la buena dinámica de los títulos en pesos recientemente podría encontrar una pausa de corto plazo, por lo que recomiendan bonos en dólares.
“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1400. Tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1%–2%. Por ello, recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”, afirmaron.
Llega la liquidación del agro
El carry eventualmente podría encontrar un periodo de vida mas prolongado ya que la Argentina se enfrenta al mejor momento del año en cuanto a los flujos de divisas.
El hecho de que la Argentina se encamine hacia el ciclo de liquidación más fuerte del agro también juega a favor para ver la actual estabilidad en el tipo de cambio.
Encima, las expectativas sobre el flujo son aun mas positivas de lo proyectado inicialmente.
Las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires sobre las exportaciones agrícolas alcanzan los u$s 36.400 millones para esta campaña, lo cual favorece al topo de cambio local.
De esta manera, lo que prevalece es que, aquellos inversores que siguen recomendando el posicionamiento en moneda local, comienzan a ver mayor valor en títulos indexados, particularmente los bonos CER.
La curva que ajusta por CER opera con tasas del tramo corto del 3% al 5% de tasa real.
A su vez, en el tramo medio y largo, la curva opera con rendimientos del 5% al 9% de tasa real, por lo que el mercado lo ve como una oportunidad, sobre todo pensando en una inflación que podría mantenerse alta también en marzo, contemplando que el actual mes suele ser inflacionariamente mas elevado por cuestiones estacionales.

Los analistas de Research Mariva detallaron que esperan una desinflación más lenta hacia adelante.
“No prevemos una disminución significativa de la inflación en los próximos meses. De cara al futuro, proyectamos que la inflación se mantendrá al 2,5% en marzo, con precios regulados que seguirán ejerciendo presión alcista. El gobierno ya ha anunciado aumentos considerables en las tarifas de autobuses y trenes a nivel nacional para febrero y marzo, lo que refuerza los riesgos de inflación a corto plazo”, dijeron.
Bajo este escenario, encuentran mayor valor en las letras CER cortas y tasa fija para los perfiles mas arriesgados.
“Nuestro bono preferido en este segmento es el X29Y6. Para inversores menos conservadores, preferimos el tramo largo de la curva LECAP. La curva de Lecap no refleja completamente el escenario desinflacionario que proyectamos, que normalmente se expresaría a través de una curva de rendimiento más claramente invertida. Las tasas de inflación de equilibrio actuales implican una inflación de alrededor del 27% para 2026, muy por encima de nuestra proyección base del 20,3%”, sostuvieron.
Los analistas de Criteria indicaron que ven valor en títulos que ajustan por CER.
“En pesos, para perfiles conservadores, seguimos priorizando la parte corta de la curva ajustada por CER, donde preferimos una exposición selectiva en instrumentos de corta duración como el TZX26 . Para aquellos que ven niveles inflacionarios por arriba de las expectativas de mercado y un conflicto geopolítico que se extiende más allá de lo esperado, nos inclinamos por una extensión marginal de la duración sobre la misma curva, destacando el TZXO6 o el TZXD6”, detallaron.

Inversiones y la banda cambiaria futura
Para los próximos meses, el mercado sigue viendo un proceso de mayor desinflación.
Al analizar los break even de inflación de marzo, el mercado tiene incorporado una inflación del 2,3% mensual para marzo y 1,8% para abril, y una mayor desinflación a mediano plazo, esperando que se sostenga en 1,8% hasta octubre y que caiga al 1,5% desde diciembre en adelante.
Esto resulta clave también para el carry futuro, contemplando que la banda superior se moverá en función de los próximos registros de IPC.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, sostuvo que, tras el IPC de febrero, los break-evens de inflación ajustaron levemente alza, pero continúan optimistas en el tramo corto y pesimistas en el tramo largo.
“El mercado espera que la inflación promedie 1,75% mensual entre mayo y octubre, mientras que nuestro escenario base descuenta una desaceleración inflacionaria a partir del segundo trimestre de 2026, sujeto al impacto de la suba del petróleo sobre los precios de los combustibles (proyectamos 1,3% mensual en promedio)”, comentó Yarde Buller.
Desde el lado de las inversiones, y dado estos niveles de IPC esperado, Yarde Buller prioriza las Lecer de mayo o el Boncer de junio en el tramo corto de la curva pesos.
“Los break-evens de inflación del tramo largo lucen pesimistas, por lo que priorizamos los Boncap al segundo trimestre para aquellos inversores buscando posicionamiento a ese plazo”, indicó Yarde Buller.
Finalmente, y en relación a las inversiones en pesos, desde IEB mantienen su preferencia por los bonos duales (tasa fija–TAMAR) a la vez que también favorecen bonos CER bajo la expectativa de que el mercado podría estar sobre estimando el IPC de los próximos meses.
“Continuamos viendo valor en los instrumentos CER del tramo corto-medio, particularmente en el TZX26 (CER +1,5%) y el TZXO6 (CER +4,95%), cuyos niveles de inflación breakeven se ubican por debajo de nuestras estimaciones de inflación implícita para el período”, comentaron.
















