Una intensa actividad se aguarda hoy en la plaza cambiaria con el cierre de las posiciones de dólar futuro. El Banco Central fue el principal actor del mes, una vez más con ventas por u$s 4000 millones para satisfacer la demanda de empresas ávidas por cubrirse ante saltos del tipo de cambio oficial.

Esa intervención oficial le reportará utilidades a la entidad que conduce Miguel Pesce, las que hasta julio, según fuentes oficiales, habían ascendido a $ 38.000 millones por las operaciones acumuladas en el 2022.

La llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía el 3 de agosto aportó cierta estabilización en la plaza cambiaria en torno a los $ 300 para la operatoria MEP, el contado con liquidación y el blue.

Respecto del tipo de cambio oficial, se mantiene la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno de mantener el actual esquema. Las empresas a lo largo de agosto buscaron cobertura en la operatoria a futuros en el MAE y el ROFEX.

"Esperamos que el Banco Central refinancie los contratos de agosto al mes septiembre", señaló ayer a El Cronista Fernando Marull, socio en FMyA.

"El BCRA renovó ayer (por el lunes) y vendió a fin de septiembre a $152, una tasa mensual de 10% o 115% TNA", agregó el economista para concluir que "el mercado descuenta más una leve aceleración del crawling peg, que un salto cambiario".

El Banco Central, tras las compensaciones hoy, recuperará capacidad de venta en la plaza de futuros. El total vendido por la entidad que preside Miguel Pesce asciende a poco más de u$s 7000 millones, por lo que su posición ya vendida pasará a ser de u$s 3000 millones.

En el marco del acuerdo con el FMI se fijó un tope de u$s 9000 millones que puede tener como máximo en dólares vendidos a futuro. Ese límite coincide con los topes crediticios que le marcan los mercados al BCRA, es decir el ROFEX y el MAE.

Para septiembre, el rumbo del mercado cambiario estará en función de lo que surja en Washington, con las negociaciones con el FMI. Los tiempos se acortan: en teoría, el 10 del mes próximo debe definirse el desembolso de un nuevo tramo del entendimiento firmado en marzo que a su vez es clave para poder pagarle vencimientos al propio FMI los días 21 y 22.

Las chances teóricas de que se demore la aprobación de ese desembolso no son altas. Con un nuevo Ministro de Economía y los gestos esbozados para acomodar las cuentas públicas, hay cierto crédito que el staff del organismo puede conceder al flamante equipo económico. Así, se repetirá lo sucedido en marzo, cuando el FMI avaló un acuerdo con la Argentina, pero que de poco sirvió para recuperar confianza de inversores.