La guerra en Medio Oriente aceleró el proceso correctivo que mostraban las acciones en Wall Street, en particular las Big Tech. El mercado de acciones tecnológicas ahora se encuentra mas arbitrado respecto de su promedio histórico y respecto de las valuaciones en el S&P500.
¿Dónde ven oportunidades los analistas en medio de la volatilidad en Wall Street?
En modo correctivo
En medio de la volatilidad de Wall Street, las acciones en general y las tecnológicas en particular evidenciar un fuerte ajuste en sus valuaciones.
Tomando en consideración el índice de valuación clásico en Wall Street, el Price Earning Ratio (P/E) de las grandes tecnológicas, el mismo pasó de 34 veces ganancias a 24 veces ganancias desde el estallido de la guerra.
Esto representó una baja mucho mayor respecto de la merma evidenciada en las valuaciones del S&P500, el cual cayó desde 22 a 18 veces ganancias.
Tal retroceso en las valuaciones responde a la fuerte baja que se evidencio en las acciones tecnológicas este año.
Casos como Microsoft y Tesla se ubican más del 30% debajo de sus máximos.
Otros papeles como Meta y Netflix caen más del 20% desde sus máximos mientras que Amazon, Google, Apple y Nvidia se encuentran en un proceso correctivo de entre 7% a 11% debajo de sus máximos.

Fuera de las grandes tecnológicas, otros papeles del sector también se encuentran bajo fuerte presión, tales como Oracle, que baja un 60% desde los máximos previos, así como Qualcomm, Palantir, IBM, AutoDesk,Adibe, SalesForce, entre otras, que muestran mermas mayores al 30% desde sus máximos previos.
El ajuste no ha sido exclusivo de las tecnológicas sino que ha traspasado otros sectores como el financiero, que muestra mermas de hasta 20% como em Visa, American Express y Mastercard, junto con bancos, que caen entre 8% y 11% desde sus máximos previos.
El sector de salud también se vio afectado, con descensos abultados en casos como Eli Lilly, Abbott Lab, entre otros.

Guerra y cambio en las expectativas
El conflicto en Medio Oriente y la disparada del precio del petróleo provocó un cambio en las expectativas inflacionario y sobre el futuro de la política monetaria de la Fed, abriendo las puertas a subas de tasas.
Esta sería una política monetaria contractiva, algo que los mercados no suelen ver con agrado ya que apunta a un enfriamiento de la economía de EEUU, haciendo que las empresas ganen menos y que las acciones caigan más.
Por ello, tan disrupción en el precio del petróleo generó un shock también en los mercados.
Con la tregua, el mercado comienza a buscar cierta normalización.
Los analistas de Balanz entienden que la experiencia con los shocks petroleros del pasado sugiere que lo relevante para la renta variable no es sólo la magnitud, sino la velocidad del mismo.
“No todas las subas del petróleo en contextos de shocks de oferta fueron necesariamente negativas para el S&P 500. Lo que sí sugiere el análisis de la experiencia histórica es que la magnitud, y principalmente la velocidad, de la suba en el precio del crudo fueron factores relevantes para las acciones en EE.UU”, comentaron.
Según recortaron desde Balanz, en 1973, el shock petrolero produjo una caída cercana a 14% en el lapso de un año, aunque si miramos la ventana completa del drawdown del S&P 500 en ese momento llegó a superar el 45% producto de la recesión en EE.UU.
En la guerra del Golfo en 1990, el S&P 500 llegó a caer 15%, aunque previo al conflicto la economía americana ya estaba en camino a una recesión.
“Lo que sí nos parece claro es que el mercado accionario todavía tiene amplio espacio para ver caídas en el corto plazo si el conflicto se sigue extendiendo, si bien el caso más negativo de recesión global creemos que tiene bajas probabilidades por ahora”, dijeron desde Balanz.
Por lo tanto, y mirando hacia adelante, los analistas de Balanz entienden que hasta que no se aclare el panorama en Medio Oriente, es difícil ver una estabilización en la renta variable.
“Creemos que los mercados de tasas tienen incorporado un escenario más negativo y que las acciones no lo tienen. De corto plazo vemos que los riesgos están inclinados hacia presión adicional en la renta variable global. La apreciación del dólar desde el conflicto está siendo un viento en contra adicional para las acciones de mercados desarrollados y emergentes, pero esperamos que esa tendencia se revierta una vez que el conflicto se atenúe”, alertaron.
Las tecnológicas sufren mas
La suba de tasas tiende a golpear más a aquellos sectores mas sensibles a tal política monetaria agresiva y a la suba en los rendimientos de los bonos del tesoro americano.
En ese sentido, las tecnológicas tienden a tener una mayor volatilidad y por ello la reversión en las valuaciones fue mas agresiva en este caso.
Además, en el pasado las acciones tecnológicas son las que más habían subido mientras que ahora son las que mayores pérdidas evidencian.
Con el ajuste actual, las valuaciones de las tecnológicas se arbitraron al resto de los sectores en Wall Street.
De esta manera, y tras una fuerte caída desde los máximos históricos del año pasado, las acciones tecnológicas vuelven a parecer atractivas para los inversores dispuestos a apostar a largo plazo.

Maximiliano Tessio, analista financiero, consideró que la corrección que estamos viendo en Wall Street responde más a un cambio de liderazgo que a un deterioro general del mercado.
“En los últimos años, gran parte del rendimiento del S&P 500 estuvo muy concentrado en un grupo reducido de compañías tecnológicas, y hoy ese posicionamiento empieza a desarmarse. Por eso, los índices ponderados por capitalización muestran caídas más marcadas, mientras que el Equal Weight refleja un comportamiento más defensivo, lo que sugiere que no estamos frente a una liquidación generalizada sino a una rotación”, comentó.
En cuanto a las inversiones, Tessio entiende que, en este contexto, empiezan a aparecer oportunidades.
“La volatilidad y los cambios rápidos en la narrativa del mercado generan dislocaciones de valuación en compañías de calidad que habían quedado exigidas. A la vez, el hecho de que el Equal Weight caiga menos es una señal de que el mercado comienza a ampliar el liderazgo, lo que favorece a otros segmentos que venían rezagados”, dijo.
Desde el lado de las acciones puntuales, Tessio resaltó el potencial en Mercado Libre y NuBank ya que considera que dichas acciones combinan crecimiento estructural con modelos de negocio sólidos en la región.
Tessio resalta que el mercado está mas exigente con las Big Tech.
“En tecnología no vemos un fin de ciclo, sino un cambio de enfoque: el mercado empieza a exigir más fundamentos y menos narrativa. El crecimiento de ganancias sigue siendo el principal driver, por lo que las oportunidades aparecen en empresas con earnings sólidos y ventajas competitivas claras que hayan corregido por ajuste de múltiplos más que por deterioro estructural”, remarcó.

Actualmente, las acciones en Wall Street operan con un ratio de Price Earning de 20 veces ganancias, esto coincide con el promedio de 5 años.
A su vez, y antes del rebote previo al anuncio de la tregua, las acciones habían alcanzado valuaciones de 19 veces ganancias a través de su P/E, lo cual coincidió con el promedio de 10 años.
Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, coincidió en que las valuaciones del mercado apuntaron a la baja en medio del proceso correctivo.
Sin embargo, advierte también que la resolución del conflicto bélico será la clave.
“Con expectativas de ganancias corporativas que continúan incrementándose, las recientes correcciones en cotizaciones han logrado descomprimir las valuaciones, lo que puede ser positivo en caso de un escenario de soft landing. Y esta es la clave para el posicionamiento, es decir, un conflicto que no se extienda mucho tiempo más, sin grandes disrupciones para la economía global, de forma tal de pensar en un sendero de tasas a la baja nuevamente”, comentó.
En ese sentido, Meroi resalta que el mercado seguirá muy atento a la marcha del conflicto bélico y su posterior impacto en las acciones.
“Hoy por hoy la incertidumbre y los idas y vueltas no permiten trabajar con escenarios concretos, generando volatilidad en los mercados. En estos niveles, cualquier novedad duradera respecto a una desescalada en el conflicto debería ser bien recibida por los activos de riesgo, sobre todo en sectores como tecnología, telecomunicaciones o consumo discrecional, que poseen mayor potencial de revalorización de acuerdo a la media de analistas”, detalló.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, indicó que actualmente está manteniendo una postura de cautela respecto al ingreso en acciones tecnológicas de Estados Unidos.
“Más allá de la corrección reciente, creemos que todavía no está del todo claro dónde puede encontrar piso el sector si el contexto geopolítico sigue deteriorándose”, afirmó.
Además, agregó que el punto central es que gran parte de la narrativa de crecimiento futuro (inteligencia artificial, chips, automatización y robótica) requiere un entorno de costos de capital y energía más favorable que el actual.
“Si el precio de la energía se mantiene elevado por un período prolongado, parte de ese crecimiento esperado podría demorarse. Hasta no tener mayor claridad sobre una eventual desescalada del conflicto con Irán y sobre cuál será el nuevo equilibrio en el mercado energético global, preferimos mantener una posición de wait and see en tecnología. Creemos que las oportunidades van a aparecer, pero probablemente cuando haya menos incertidumbre sobre el costo de la energía y el escenario macro global”, detalló Lazzati.
Postura más conservadora
El mercado se ha tornado más conservador ya que los inversores en general disminuyen su exposición a acciones, según el informe de Deustche Bank, pasando de una posición sobre comprada a niveles más moderados.
Martín Cordeviola, analista de PPI, agregó que actualmente el mercado está sobrecomprado en sectores más defensivos, lógicamente en energía y utilities, y también en materiales, que suele ser una buena cobertura contra la inflación.
Según Cordeviola, esto explica en parte por qué el S&P 500 Equal Weight cae menos que el S&P 500.
En cuanto a las inversiones, Cordeviola remarca que en términos de valuaciones empiezan a aparecer oportunidades.
“El sector tecnológico muestra una suba de 28% en las estimaciones de ganancias desde el año pasado. Sin embargo, a pesar de esa mejora en los earnings, el sector cayó 17,2% desde los máximos y el forward P/E comprimió a niveles similares a los mínimos del bear market de 2022”, dijo.

Sin embargo, Cordeviola advierte que esto no quita que la incertidumbre siga siendo alta.
“Probablemente el principal disparador para el mercado esté relacionado con alguna noticia positiva vinculada a la guerra, por lo que es importante identificar en qué sectores hay oportunidades. Esto no implica que la corrección no pueda prolongarse hasta tener un panorama más claro sobre la situación en Medio Oriente”, sostuvo.
Según indicaron desde la consultora internacional FactSet, los analistas del mercado predicen que el sector de Tecnologías de la Información experimentará el mayor aumento de precios de los 11 sectores durante los próximos 12 meses
Mirando a los próximos 12 meses, el sector tecnológico podría subir 41%, seguido por servicios de comunicación y consumo discrecional, con ganancias de 36% y 29%.
Por su parte, el S&P500 podría ganar 29% en los próximos 12 meses, seguido del sector financiero, del de salud, el industrial, materiales y real estate, con subas de entre 24% y 17% en el próximo año.
De cualquier manera, los analistas muestran cierta cautela a la hora de posicionarse mas agresivamente en los papeles tecnológicos.

Los analistas de Sailing Inversiones indicaron que hoy ven potencial en el sector petrolero, agro y alimentos y metales.
“El petróleo supo cotizar los 100 dólares y analistas advierten que podría llegar a 140 a 200 si el conflicto en Medio Oriente se profundiza. Las empresas productoras de petróleo y gas están generando caja récord. Además, el sector de agro y alimentos tiene potencial en un mundo donde las cadenas de suministro se fragmentan y los países priorizan la autosuficiencia alimentaria, los productores agrícolas ganan poder de negociación”, comentaron.
Sobre el sector tecnológico, desde Sailing Inversiones se muestran más conservadores y favorecen otras partes del mercado.
“La tecnología fue el sector estrella de la última década y por eso concentró la mayor parte del dinero de los inversores. Pero justamente esa concentración es lo que hoy genera vulnerabilidad. Las materias primas y la energía, en cambio, ofrecen una combinación poco habitual, es decir, buenos fundamentos, valuaciones razonables y un viento de cola geopolítico que no va a desaparecer de un día para el otro”.















