Marzo llega con una gran cantidad de compañas que pagan dividendos y con elevada volatilidad en los mercados. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente generan una fuerte suba del precio del petróleo y preocupación sobre el futuro de las acciones.
Los analistas señalan que la diversificación resulta clave en este contexto. Cuales son los papeles que pagan dividendos en marzo y que estrategias recomiendan.
Acciones que pagan en marzo
El mes de marzo presenta una avalancha de pago de dividendos de grandes compañías en Wall Street.
Durante los primeros días del mes, compañías como Mc Donalds, NewMont, FOX, Halliburton, PayPal, Expedia, Qualcomm, Bank of América, Booking, BlackRock, General Motors, Ebay, Kimberly Clark, Kraft Heinz, Pepsi, Royal Caribean, Google, Fedex y GE Aerospace, entre otros, pagarán dividendos a sus accionistas.
Estas compañías pagan entre u$s 0,1 por acción y hasta u$s 5,73 por acción en dividendos, con un dividen yield de entre 0,27% y hasta 3,9%.

Dentro de la primera quincena del mes de enero también pagarán dividendos compañías como Travelers, Fidelity, CME Group, HP, Nvidia, Linde, Home Depot, Southwest Airlines, ADP, Coca Cola, Domino´s Pizza, Gilead, Thermo Fisher, Williams, entre otros.
Estas compañías pagan entre u$s 0,3 y u$s 6,15 por acción de dividendos, con un dividen yield de entre 0,3% y 6,4%.

Finalmente, en la última quincena del mes las acciones que pagan dividendos son Merck, Meta, Nasdaq, Paramount, T-Rowe, AIF, Iron Mountain, Motorola, Mondelez, Nucor, Walmart, Vistra Energy, entre otros.
En este caso, las compañías pagan entre u$s 0,27 y u$s 1,6 de dividendos, con un dividend yield de entre 0,32% y 3,3%.

El hecho de contar con acciones que pagan dividendos le permite al inversor poder de hacerse de flujos adicionales. Este flujo se paga en dólares, por lo que el inversor que cuenta con Cedear, cobra el proporcional en dólares de dichos dividendos.
Así, el inversor que apuesta al Cedear de compañías que pagan dividendos, además de ganar por la apreciación de la acción, también apuesta al cobro de dólares mediante los dividendos.
Por otro lado, la decisión de distribuir dividendos es propia de cada compañía, es decir, no es obligatorio y responde a lo que decidan los accionistas y el management de la misma.
Dicha decisión surge a partir del flujo del negocio que haya tenido la compañía a lo largo del año.
Incluso hay compañías que deciden tener una política propia de pago de dividendos, mientras que otras directamente no distribuyen dividendos.
Cuando una compañía obtiene ganancias, las mismas pueden ser reinvertidas en el negocio de la empresa, o bien, distribuir dicho beneficio a sus socios, es decir, los accionistas.
Se trata de una estrategia de cada una de las empresas en función de su negocio y flujo de caja con el que cuenten.
Por otro lado, la periodicidad de pago también es una política de cada compañía, del mismo modo el dividend yield que deciden pagarles a sus socios.
Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, explicó que, por lo general, las empresas que distribuyen dividendos son aquellas con negocios maduros, ganancias estables y un historial de devolución a sus accionistas.
“Estas compañías suelen ser de las industrias financiera, energética, servicios públicos, productos básicos de consumo, telecomunicaciones y bienes raíces. Las acciones que pagan dividendos tienden a ser menos volátiles que aquellas que no lo hacen. Además, un flujo de dividendos estable y confiable puede marcar la diferencia en los rendimientos de las carteras, proporcionando ingresos incluso en mercados inestables”, detalló
Flavio Castro, analista de Wealth Management de Criteria, explicó que el dividendo que pagan las compañías no es independiente del precio de las acciones.
“El dividendo es flujo de caja generado por la compañía que decide repartirse en manos de los accionistas. Dentro de la estructura de flujo de caja libre de la empresa, el dividendo es efectivo que, de otro modo, se habría acumulado en el balance general en lugar de distribuirse entre los accionistas”, comentó Castro.
Además, agregó que el precio de la acción, al pagarse el dividendo, se reduce en la fecha a partir de la cual los que compran la acción no tienen derecho al cobro del dividendo.
En ese sentido, Castro agregó que “las empresas que pagan un dividendo respaldado por flujo de caja libre pueden ser excelentes inversiones a largo plazo”.
Crece la volatilidad
La avalancha de dividendos en Wall Street llega en un momento de tensión en el mercado a causa del conflicto geopolítico.
Durante el fin de semana, EEUU e Israel atacaron a Iran y este respondió con ataques a dichos países, así como también a aliados de la principal potencia global.
Teherán prometió cerrar el Estrecho de Ormuz y afirmó que dispararía contra cualquier barco que intentara pasar, lo que elevó los precios mundiales del crudo y las tarifas de transporte marítimo. El estrecho gestiona aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo.
Esto provocó una fuerte suba de la volatilidad y una disparada del precio del petróleo, el cual se ubica por encima de los u$s 75 en el caso del crudo WTI y por encima de los u$s 83 en el caso del Brent.
En lo que va de la semana, el precio del crudo suben mas del 10%.

En el día martes, las acciones vuelven a abrir con fuertes perdidas, ya que tanto el Dow Jones, el S&P500 como el Nasdaq retroceden con perdidas.
El Dow Jones cae 1,68%, al igual que el S&P500.
Por su parte, el Nasdaq baja 2,1% el martes.
En Europa, las perdidas también son generalizadas ya que el Stoxx50 baja 3,85%, mientras que la bolsa de España e Italia son las que mas retroceden, con descensos de más del 4% cada una.
Casos como la bolsa de Londres y Paris pierden 2,6% y 3%, mientras que el DAX alemán baja 3,86%.

Bajo estas caídas, el índice de volatilidad VIX supera los 26 puntos, siendo el valor más elevado desde noviembre.
Las industrias expuestas a los precios del crudo, como las aerolíneas y los viajes, sufrieron pérdidas por segundo día consecutivo. Delta (DAL.N) y Royal Caribbean (RCL.N) cayeron alrededor de un 3% cada una.
“Mucho dependerá del precio del petróleo”, afirmó un grupo de estrategas liderado por Jim Reid, de Deutsche Bank. “Cualquier repunte sostenido sin duda desencadenaría una mayor aversión al riesgo”.
La ola de ventas en las acciones se profundizó y el dólar se fortaleció el martes, ya que la creciente conflictividad en Oriente Medio impulsó un aumento repentino en los precios de la energía, lo que aumentó la preocupación de los inversores sobre su impacto en la economía mundial.
El lunes, el presidente estadounidense, Donald Trump, intentó justificar una guerra amplia e indefinida contra Irán, afirmando que la campaña superó las expectativas.
La principal preocupación de los operadores es el drástico aumento del petróleo y el gas natural.
“Para Europa Occidental, el acontecimiento más notable es un nuevo aumento en los precios del gas natural... lo que está reavivando el temor a una posible repetición de lo que vimos en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania”, declaró George Moran, macroestratega europeo de RBC Capital Markets.
“Parece que el mercado lo está interpretando más como un shock inflacionario que como un shock de crecimiento. Por supuesto, aún podría tener un impacto en el crecimiento”, añadió.
En los mercados de gas natural, los precios de referencia del GNL europeo TFMBMc1 subieron un 25%, tras haber subido un 39% el lunes, mientras que los futuros del gas natural estadounidense subieron casi un 6%.
Catar detuvo su producción de gas natural licuado (GNL) el lunes, lo que provocó cierres preventivos de las instalaciones de petróleo y gas en Oriente Medio. La producción catarí de GNL representa alrededor del 20% del suministro mundial.
El sector tecnológico
Además de la actual tensión geopolítica, el mercado también reacciona a la baja a causa de dudas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y el futuro del negocio relacionado con el mismo.
Las altas valuaciones también pusieron con cierta cautela al mercado, lo cual se tradujo en perdidas para los papeles tecnológicos.
Los analistas de Sailing Inversiones advierten que la volatilidad regresó a Wall Street en febrero de 2026, y esta vez el epicentro está fundamentalmente en el sector tecnológico.
“Cerca del 40% de la capitalización del S&P 500 se concentra en un puñado de gigantes tecnológicos como Nvidia, Microsoft y Alphabet, convirtiendo al índice más seguido del mundo en una apuesta implícita sobre el futuro de la inteligencia artificial. La divergencia entre índices lo confirma ya que el S&P 500 Equal Weight acumula una suba cercana al 7% en el año, mientras que el S&P 500 tradicional apenas supera el 1%”, indicaron.
Frente a este escenario, desde Sailing Inversiones entienden que la diversificación es clave.
“Para diversificar vemos dos caminos concretos. Por un lado, mercados emergentes y Europa, donde las acciones cotizan a valuaciones mucho más baratas y con menor exposición a la narrativa de la IA. Por otro, mid y small caps estadounidenses, empresas menos ligadas al gasto en IA que se benefician de dinámicas domésticas. Para quienes quieran diversificar sin salir de EE.UU., es una alternativa directa para reducir el riesgo de concentración que hoy define al mercado”, comentaron.

Ignacio Murua, asesor financiero en Quicktrade SBS, resaltó que el mercado de acciones americano atraviesa una transformación estructural que obliga a redefinir las estrategias de inversión.
“Las compañías del sector tecnológico, históricamente caracterizadas por sus economías de escala y su capacidad de crecer con baja intensidad de activos, están mutando hacia un modelo de capital intensivo. Según referentes de la industria, el riesgo principal hoy es el de subinvertir y entienden que las inversiones masivas de la actualidad son el cimiento sobre el cual se construirán los negocios de la próxima década”, indicó.
Sin embargo, Murua agregó que este cambio de paradigma ocurre en un contexto de valuaciones elevadas, inestabilidad política y señales de alerta macroeconómica, como el alto déficit y un nivel de empleo que empieza a preocupar.
“Con un mercado que esperaba el mejor escenario posible, cualquier ajuste en el cronograma de retorno de estas inversiones genera fuertes niveles de volatilidad. Por ello, hoy preferimos los negocios más tradicionales y mejor valuados de la economía americana, como los sectores de energía, financiero, consumo básico y salud”, detalló.
En cuanto a la selección de papales, Murua destacó a Alphabet (GOOGL) y Microsoft (MSFT), las cuales se mantienen como nuestras preferidas entre las “Magníficas 7”, mientras que compañías como TSM o ASML resultan indispensables por ser parte esencial del proceso productivo global.
Finalmente, resaltó que para quienes buscan maximizar retornos asumiendo mayores riesgos, estos están mejor remunerados en mercados emergentes.
“Compañías como Mercado Libre (MELI) o Nubank (NU) cobran especial sentido en este marco. A nivel local, el potencial de Vaca Muerta, representado principalmente por YPF o Vista (VIST), sigue siendo el eje central para elevar los retornos esperados de la cartera mediante activos con valor real subyacente”, dijo Murua.
















