FINANCIAL TIMES

Powell se mostró preocupado por la inflación y los líderes de los principales bancos centrales lo apoyaron

Christine Lagarde (Banco Central Europeo), Haruhiko Kuroda (Banco de Japón) y Andrew Bailey (Banco de Inglaterra), se hicieron eco de sus comentarios y dijeron que están atentos a las presiones sobre los precios.

Cuatro de los principales banqueros centrales del mundo advirtieron que los cuellos de botella probablemente duren más de lo previsto y han dicho que están atentos a indicios, aún no observados, de que generen un ciclo autocumplido de mayor inflación y aumentos salariales.

Jay Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, dijo que era "frustrante" que los cuellos de botella en la cadena de suministro estuvieran frenando la recuperación de la mayor economía del mundo y que hayan contribuido a alimentar las presiones más elevadas sobre los precios, que se intensificaron.

"La combinación de la fuerte demanda de bienes y los cuellos de botella ha hecho que la inflación esté muy por encima del objetivo", dijo Powell en un panel con la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda. "Esperamos que continúe haciéndolo en los próximos meses antes de moderarse, a medida que se alivien los cuellos de botella".

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Sus advertencias se hicieron eco de comentarios similares de Lagarde, Bailey y Kuroda, que destacaron las incertidumbres que aún nublan las perspectivas económicas como consecuencia de las disrupciones de la oferta y de la variante Delta.

Lagarde dijo que los cuellos de botella en la oferta "parecen estar acelerándose en algunas áreas", como el transporte marítimo de contenedores y los semiconductores. Añadió: "Cuánto tiempo tardarán estos cuellos de botella en desaparecer es una cuestión que estamos siguiendo muy de cerca y que está en nuestro radar".

La escasez de combustible en el Reino Unido, que ha dejado a algunas personas sin poder cargar sus autos, está mostrando signos de alivio, dijo Bailey, añadiendo que el fin del plan de permisos de trabajo británico esta semana podría ayudar a la escasez del mercado laboral. Sin embargo, dijo que la producción económica del Reino Unido podría no volver a los niveles anteriores a la pandemia hasta principios del próximo año, "unos meses más tarde" de lo que se pensaba.

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A medida que la economía mundial se ha ido recuperando del impacto de la pandemia de coronavirus, la inflación ha aumentado más rápido de lo que muchos banqueros centrales esperaban, impulsada por la suba de los precios de la energía, el resurgimiento de la demanda, los retrasos en la entrega de mercancías y la escasez de materiales y productos.

"Lo que la gente no vio venir fueron las limitaciones de la oferta... eso fue una sorpresa", dijo Powell. "No es que nuestros modelos de inflación estén equivocados, aunque ciertamente no son perfectos, sino que simplemente se pasó por alto el alcance y la persistencia de las limitaciones de la oferta".

Los bancos centrales han dicho que muchos de los factores que están detrás de la aceleración del crecimiento de los precios son temporales y se espera que desaparezcan el próximo año. Pero algunos economistas se preguntan si algunas de estas presiones inflacionarias podrían durar más de lo previsto.

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Kuroda afirmó que los fabricantes japoneses están luchando por mantener el ritmo de la creciente demanda, sobre todo de productos tecnológicos, y no hay señales de que esto vaya a mejorar pronto. "La demanda está aumentando tan rápidamente que la oferta no puede seguir completamente el rápido aumento de la demanda", dijo. "Es probable que esto se prolongue un poco".

Varios bancos centrales occidentales, entre ellos la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, han señalado recientemente un giro hacia una política monetaria más estricta en respuesta a un crecimiento más fuerte y una mayor inflación. El banco central de Noruega subió la semana pasada las tasas de interés, junto con medidas similares en Pakistán, Hungría, Paraguay y Brasil.

Powell afirmó que la Fed está preparada para actuar en caso de que la inflación resulte más "sustancial" de lo previsto, y reiteró que el banco central está "cerca" de comenzar a reducir su programa de compra de activos de u$s 120.000 millones. "Creo que estamos entrando en el proceso de normalización de forma cuidadosa", añadió.

Lagarde dijo que la economía de la eurozona estaba "de vuelta de la cornisa, pero no completamente fuera de peligro", al tiempo que reiteró su opinión de que no existen signos de que las interrupciones de la cadena de suministro alimenten "efectos de segunda ronda", como demandas salariales significativamente mayores.

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