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Por qué el mercado no sirve para analizar los riesgos geopolíticos

El entorno de riesgo geopolítico cambió significativamente el fin de semana y las implicaciones de la guerra entre Israel y Hamás podrían llegar mucho más allá de la región.

Para empezar con una breve mención de lo obvio, los movimientos de los mercados tienen una importancia trivial en comparación con el valor de la vida humana. Los comentarios financieros son, por tanto, una pequeña nota al margen de la historia de Israel y Gaza. Pero es lo que hacemos aquí.

Dicho esto, el entorno de riesgo geopolítico cambió durante el fin de semana de manera significativa. Como han señalado muchos comentaristas, las implicaciones de la guerra entre Israel y Hamás podrían llegar mucho más allá de la región, a Estados Unidos, China, Ucrania y Rusia. Todo ello podría marcar grandes diferencias en los precios de los activos reales y financieros a lo largo del tiempo. Las incertidumbres, sin embargo, son abrumadoras.

En momentos como éste, existe la tentación de pensar que la gran máquina de pesar colectiva que conocemos como el mercado podría ofrecer importantes pistas sobre lo que está ocurriendo y lo que podría ocurrir. "¿Qué nos dice el mercado?" se convierte en un estribillo habitual. Hay que resistirse a esta tentación. Nunca he visto pruebas de que los mercados sean especialmente buenos a la hora de calibrar el riesgo geopolítico (razón por la cual las recompensas del mercado por un buen análisis geopolítico pueden ser tan elevadas). Así que no creo que haya mucho que aprender del mercado sobre las implicaciones de la última guerra en Israel, ni siquiera sobre sus implicaciones financieras.

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El mercado del petróleo, el más directamente implicado en el conflicto, es un buen ejemplo. El lunes,  el Brent subió casi u$s 4 el barril, un 4,5%, hasta u$s 88. No sólo se trata de una "suba diaria promedio", como dijo Rory Johnston, de Commodity Context. Parece aún menor en el contexto de la caída de u$s 11 de los precios de la semana pasada. Si no hubiera guerra, el movimiento del día podría haber parecido un rebote normal.

¿Tiene sentido este movimiento? ¿La guerra sólo crea un pequeño riesgo de suba de los precios del petróleo? No parece del todo correcto.

Dos riesgos principales centran ahora la atención de los observadores del petróleo. El mayor de los dos es que Irán pueda verse implicado en la planificación o ejecución del ataque a Israel, lo que llevaría a una aplicación internacional más estricta de las sanciones y reduciría las exportaciones de petróleo iraní. Los envíos iraníes han aumentado en los últimos meses, a pesar de las sanciones, lo que lleva a especular con la posibilidad de que EE.UU. esté adoptando una actitud más relajada respecto a la aplicación de las sanciones. Según Johnston, se ve un aumento de alrededor de un millón de barriles diarios, desde el punto más bajo a principios de 2020.

Si este aumento se invirtiera y se retirara un millón de barriles del mercado mundial, el impacto en los precios, tanto en nivel como en volatilidad, sería probablemente significativo, dado que el mercado ya está ajustado. La duración, y no sólo la cantidad, de la disminución también sería importante. Si ese millón de barriles no fuera sustituido por nueva producción en otros lugares, dice Johnston, el petróleo a u$s 100 tendría sentido, sobre todo porque la tendencia a mediano plazo ya había sido al alza y la posición especulativa ya era alcista. Pero no sabemos cuantificar el riesgo de que se demuestre y castigue la implicación iraní (The Wall Street Journal ha informado que Irán ayudó en la planificación del atentado; otros medios no han confirmado la noticia).

El segundo riesgo es que las tensiones en la región empujen a Arabia Saudita a mantener sus actuales límites de producción. Se había informado que los saudíes estarían dispuestos a aumentar la producción para contribuir a la normalización de las relaciones con Israel. Las perspectivas de normalización parecen mucho menos alentadoras que hace unos días, pero, una vez más, las probabilidades y el momento están en el aire.

Es cierto que ninguno de estos dos riesgos parece susceptible, por sí solo, de provocar una crisis de precios (y la consiguiente crisis inflacionaria) comparable a la que siguió a la guerra del Yom Kippur y al embargo petrolero. Como explicó Jason Bordoff, director del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, "hoy no es como en 1973". Señaló que hay más reservas estratégicas de petróleo en todo el mundo, fuentes de suministro más diversificadas, un mercado de futuros líquido y en funcionamiento y un foro mundial de planificación estratégica, la Agencia Internacional de la Energía. Todo ello hace que el mercado sea más adaptable y estable que hace 50 años.

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Sin embargo, también hay que tener en cuenta riesgos de cola menos probables pero más graves. Como señaló Andrew Gillick, de Enverus, un conflicto militar abierto en el que se viera implicado Irán podría provocar disrupciones  mucho mayores, incluida, entre otras, el cierre del Estrecho de Ormuz. ¿Existen escenarios extremos, improbables pero no triviales? ¿Cómo saber si es así?

No cabe duda de que durante el fin de semana se han introducido nuevos riesgos muy importantes en el mercado del petróleo . Pero estos riesgos son muy complejos y difíciles de definir. Así que el mercado, al no saber qué hacer, no hizo prácticamente nada. Así que observar el mercado del petróleo dice muy poco sobre cómo el entorno de riesgos geopolíticos acaba de cambiar.

Es posible que el pequeño movimiento de hoy del petróleo represente los resultados de un complejo ejercicio colectivo de análisis de escenarios y ponderación de riesgos. Tal vez algún extremista de la hipótesis de los mercados eficientes así lo crea. Lo que parece más probable, sin embargo, es que el mercado del petróleo esté tan a oscuras como el resto de nosotros, haya respondido con un pequeño movimiento de aversión al riesgo y luego haya seguido como antes.

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Cabe señalar que otros mercados se hicieron eco de la débil respuesta del petróleo. El oro y el dólar, tradicionales valores refugio, subieron. Los valores energéticos y de defensa subieron, pero la mayoría de los mercados de renta variable respondieron encogiéndose de hombros, a pesar del salto inflacionario del petróleo, que podría tener implicaciones significativas para las valoraciones y los beneficios. En el mercado de opciones, donde cabría esperar que los inversores se dedicaran a cubrirse para proteger sus ganancias de los últimos años, "la respuesta de la volatilidad de la renta variable [el lunes] fue relativamente moderada a pesar de las noticias", escribe Amy Wu Silverman, de RBC. 

Ella cree que parte de esto se debe a que, con el mercado del Tesoro cerrado, las tasas no pudieron asustar a nadie. Otro factor es que 'los magníficos siete' valores tecnológicos [Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft, Nvidia, Meta y Tesla] de megacapitalización han seguido funcionando como refugio para los inversores en renta variable y, dado su tamaño, es difícil que el mercado entre en pánico cuando 'los Siete' no lo hacen. Pero en términos más generales, advierte, "el mercado de opciones es bastante malo a la hora de valorar los riesgos geopolíticos".

En circunstancias normales, el mercado es el mejor mecanismo para la asignación de recursos y, en la mayoría de los casos, es un buen estimador del valor de los activos. No entiende las guerras mejor que el resto de nosotros.

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