Por qué la izquierda está ganando la batalla de las ideas económicas

Con la pandemia quedó más expuesto el descontento de la gente con la forma en que funcionan las economías.

Hubo un tiempo en que las ideas económicas radicales provenían de la derecha política. 

Hartos de la fallida intervención del gobierno en las empresas, de la alta inflación, de los sindicatos que impedían la modernización y de un estado benefactor demasiado cómodo para los desempleados, en los años 80 los gobiernos de Reagan y Thatcher derribaron los límites del estado

Los copiaron en mayor o menor medida otras economías avanzadas, recibían el apoyo popular y relegaron a la izquierda a ser los conservadores con "c" minúscula que defendían las viejas prácticas.

Ahora que los países ricos empiezan a emerger de la pandemia, es el momento de preguntarse qué lecciones ésta aporta a la manera en que manejamos nuestros sistemas económicos. Muchos ya decidieron

Mi bandeja de entrada cruje de grupos de lobby, cámaras empresarias y políticos que recomiendan exactamente las mismas políticas que siempre han defendido, agregando simplemente que el Covid-19 aumenta la necesidad de hacer esos cambios.

Pero una notable excepción es la encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew que buscaba averiguar qué esperaban los ciudadanos del sistema económico. 

Algunas de las conclusiones son poco útiles. No es de extrañar que grandes mayorías en EE.UU., Alemania, Francia y el Reino Unido quieran que otras personas paguen por cosas que, según creen, los van a beneficiar a ellos.

Larry Summers: "Me preocupan las medidas excesivas en EE.UU."

Mucho más interesante es saber que, en esos cuatro países, gran mayoría de la gente está desconforme con el sistema económico

En EE.UU., Reino Unido y Alemania, el 50% de los consultados dijo que requiere "cambios importantes" o "necesita una reforma total". 

Ese porcentaje sube a 70% en Francia. Sólo una proporción muy pequeña, la más alta fue el 12% en EE.UU., piensa que el sistema económico no necesita modificaciones.

El descontento con el funcionamiento de la economía es generalizado entre la izquierda política y los más pobres. Y después de la amenaza unificadora del coronavirus, hay un fuerte deseo de contar con un sistema que brinde resultados más equitativos. 

Incluso las personas más ricas están de acuerdo con que aumenten las  prestaciones del gobierno, haya más viviendas públicas e impuestos más altos a los ricos.

Gran mayoría de la gente está desconforme con el sistema económico en Francia, EE.UU., Reino Unido y Alemania

Por más presión que generen los gestores de hedge funds de EE.UU. con protestas contra las propuestas que piden que sus remuneraciones sean consideradas impositivamente como ingresos, y no como ganancias de capital, para ampliar la asistencia social, las políticas del presidente Joe Biden se alinean con las opiniones de la gente.

Tras la pandemia, la gente valora la mayor seguridad, solidaridad y resiliencia frente a las crisis. Los radicales económicos de la izquierda política tienen influencia sobre la gente. O al menos ocurre eso en tres de los cuatro países estudiados por Pew.

Francia es un interesante caso aparte. Sus habitantes son los más desencantados con su sistema económico y, sin embargo, son los que vieron menos reformas económicas antes de la crisis, tienen la distribución de los ingresos más equitativa y los mayores niveles de gasto público. 

En Francia, todo el mundo está descontento tanto los ricos como los pobres

En Francia, todo el mundo está descontento: los pobres y la izquierda sienten que no reciben una porción justa de la torta, mientras que los ricos y la derecha sienten que la economía no funciona bien.

Eso deja una lección importante. El modelo de capitalismo pre-coronavirus, con altos niveles de desigualdad, está perdiendo el apoyo de la gente, lo que sugiere la necesidad de un mundo post-Covid con más ayuda a los vulnerables y mayores impuestos, especialmente sobre los niveles extremos de ingresos, riqueza y ganancias. 

Pero sigue existiendo un importante equilibrio entre equidad y eficiencia. Si la redistribución llega demasiado lejos, nadie queda satisfecho.

El Covid-19 logró que la mano del Estado sea más visible, pero necesita un buen control

He utilizado la expresión "demasiado lejos" a sabiendas de que es imprecisa y está cerca de carecer de sentido. No sabemos cuál es el límite exacto, pero significa que el gran experimento económico del mundo post-pandémico consistirá en encontrar la manera de satisfacer las legítimas expectativas de los ciudadanos de que se producirá un giro a la izquierda en la política económica, sin por ello socavar las oportunidades de crecimiento.

Traducción: Mariana Oriolo

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