El Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntó contra las políticas económicas de la administración Trump, criticando los aranceles de Estados Unidos y advirtiendo que debe respetarse el papel de los estadísticos, supervisores y recaudadores de impuestos del país.
El organismo señaló en un comunicado que la administración del presidente Donald Trump debería aplicar “un conjunto diferente de políticas” para evitar las consecuencias económicas negativas de los aranceles, tras una ronda de reuniones que formaron parte de la revisión que el FMI realiza sobre la economía estadounidense.
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo, afirmó que, si bien el organismo comparte la preocupación del gobierno de Trump por el tamaño del déficit comercial de Estados Unidos, los aranceles tienen un “efecto negativo sobre la oferta” y actúan como “un freno a un crecimiento aún más sólido”.
Trump redobló su apuesta por la política arancelaria después de que la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminara que su uso de poderes de emergencia para imponer ciertos gravámenes era ilegal.
La revisión del FMI se completó antes del fallo judicial, pero el próximo informe del organismo —conocido como la consulta del Artículo IV— incluirá un análisis de la decisión del tribunal y de los nuevos aranceles anunciados en respuesta.
“Esperamos ver mayor claridad por parte de la administración… y en las próximas semanas tendremos más para decir”, sostuvo Georgieva.
Funcionarios del FMI también criticaron los amplios recortes de personal en el gobierno federal.
“Hemos visto una reducción muy significativa del empleo federal, con una pérdida del 15% de la plantilla en el último año”, afirmó Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.
“Queremos asegurarnos de que eso no afecte funciones clave, como la supervisión regulatoria o las agencias estadísticas”, agregó.
Chalk señaló además que la recaudación impositiva y las estadísticas oficiales “suelen estar subfinanciadas” en Estados Unidos y en otros países, a pesar de que “constituyen un bien público muy importante en el que debería invertirse”.
Varios altos funcionarios del Servicio de Impuestos Internos (IRS) perdieron sus cargos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
El presidente estadounidense también despidió a Erika McEntarfer, comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales, tras acusaciones sin pruebas de que los datos de empleo del organismo habían sido manipulados con fines políticos.
Por su parte, la vicepresidenta de la Reserva Federal para supervisión, Michelle Bowman —designada por Trump durante su primer mandato—, indicó que planea recortar un 30% del personal regulador con sede en Washington.
“Las instituciones sólidas son la base de buenas decisiones de política, especialmente cuando se trata de comprender qué está ocurriendo en el país”, concluyó Georgieva.
















