En las casas de las abuelas, solía regir la costumbre de no tirar las cáscaras de frutas y verduras a la basura, sino a un pozo en el jardín para convertirlas en abono de las plantas. Con la vida en departamentos, este hábito se fue perdiendo, al tiempo que aumentó el volumen de residuos que termina en rellenos sanitarios colapsados.

Con esta idea, Marcelo Cantero, docente de Historia, convocó a dos amigos y colegas: Juan Ignacio Pocovi, docente de informática y Maximiliano Rúa, de Antropología, con quienes tiene, además, un emprendimiento de cerveza artesanal. La propuesta en este caso fue fabricar compostadores domésticos para retomar aquella costumbre ecológica de las abuelas de antes.

Al grupo se sumó desde Barcelona Gonzalo Pocovi, antropólogo y hermano de Juan Ignacio, que estaba llevando adelante un emprendimiento similar en España. Así comenzaron en 2007 a diseñar dispositivos de compostaje. Esto es, la descomposición natural de restos orgánicos como cáscaras, semillas, restos de poda, ceniza, yerba y borra de café o té.

Después de ensayar varias opciones, nos definimos por dos modelos: uno de jardín y otro de vermi-compostaje para balcón, que lleva lombrices californianas para acelerar el proceso, explica Cantero. Con la premisa de utilizar materiales reciclados, que a su vez sean resistentes a la descomposición que se da en su interior, los socios contactaron a la empresa Ewar, que produce en el parque Industrial La Plata una madera plástica a partir de rezagos vegetales y plásticos en desuso.

El bio-material es cortado en una carpintería, y los emprendedores se encargan de armar los dispositivos, que vienen en formato, modular para poder ampliarlos, sí se requiere, y con variados diseños para decorar el balcón, patio o jardín. Su costo va de los $ 600 a los $ 1.200 según el tamaño y el modelo, e incluye un manual de compostaje doméstico.

La comercialización se realiza a través de la web compostar.com.ar, y en festivales y eventos ecológicos. También, hay comercios como viveros, dietéticas y centros de yoga que los exhiben y toman pedidos. Los socios también armaron un proyecto de talleres en escuelas, están contactando centros vecinales para difundir el compostaje doméstico en los hogares, y también a empresas que implementen un plan de gestión de residuos como parte de sus programas de Responsabilidad Social.

Los emprendedores confían en que, a través de la educación ambiental y campañas de concientización, más consumidores estarán dispuestos a hacerse cargo y reciclar en casa parte de la basura que producen, algo que en otros países (sobre todo Europeos), es obligatorio. Su apuesta es que en cada hogar, además de los tachos para la basura común y reciclable, haya un compostador para los residuos orgánicos. Con este simple dispositivo, se puede reducir la basura hogareña en un 50%.

M.G.E.u Nombre: Compostar

u Fundación: 2007

u Actividad: Diseño y construcción de compostadores, capacitación sobre gestión de residuos domésticos

u Inversión Inicial: 10.000

u Precio por unidad: Entre $ 600 y $1.200