En esta noticia

“Salus populi suprema lex esto” es una frase del político y orador romano Cicerón (106-43 a. C.) que suele traducirse como “Que la salud del pueblo sea la ley suprema”. Aparece en “De legibus” (“Sobre las leyes”) y se cita desde hace siglos para sostener que el bienestar de la comunidad está por encima de cualquier otra norma, y también para justificar decisiones de excepción.

De dónde sale “Salus populi suprema lex esto” y a quiénes se dirigía la frase de Cicerón

La frase pertenece al libro III de “Sobre las leyes“, dentro de un listado de normas sobre los magistrados. Primero, el texto define al pretor, que juzga los asuntos privados y custodia el derecho civil. Después establece que habrá dos magistrados con poder de tipo regio, a quienes se llamará pretores, jueces o cónsules según actúen al frente, juzguen o aconsejen. Tendrán el máximo poder militar y no obedecerán a nadie.

A continuación viene la línea completa: “Ollis salus populi suprema lex esto”, que puede leerse como “Para ellos, que la salud del pueblo sea la ley suprema”. Es decir, la máxima formaba parte de una norma pensada para los magistrados supremos.

Qué significa “salus populi”: salud, bienestar, seguridad o salvación del pueblo

La palabra latina “salus” admite varios sentidos, y por eso circulan traducciones distintas: “la salud del pueblo”, “el bienestar del pueblo”, “el bien del pueblo” o “la seguridad del pueblo”. Todas apuntan al mismo principio político: el interés de la comunidad como criterio supremo de quien gobierna.

La fórmula también cambió con el tiempo. Hay versiones que omiten el “esto”, otras que reemplazan “populi” por “patriae” o “rei publicae”, y la variante “salus populi est suprema lex” ya se citaba al menos en 1737.

DUBLÍN, IRLANDA - 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018: Busto de mármol de Cicerón en el interior de la Long Room de la Biblioteca del Trinity College, rodeado de estanterías históricas y esculturas clásicas.
DUBLÍN, IRLANDA - 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018: Busto de mármol de Cicerón en el interior de la Long Room de la Biblioteca del Trinity College, rodeado de estanterías históricas y esculturas clásicas.Fuente: ShutterstockShutterstock

De Locke y Hobbes a Missouri: quiénes usaron la frase de Cicerón

Siglos después, la máxima pasó a la filosofía política. John Locke la puso como epígrafe de su “Segundo tratado sobre el gobierno” y la citó como regla fundamental para gobernar. Thomas Hobbes la respalda al comienzo del capítulo 30 del “Leviatán”, y Baruch Spinoza hace lo mismo en el capítulo 19 de su “Tratado teológico-político”.

Hoy la frase es el lema del estado de Missouri, en Estados Unidos, y de la Universidad de Missouri, y aparece en los escudos de varias ciudades británicas. El canon 1752 del Código de Derecho Canónico de 1983 suele interpretarse como una adaptación de la fórmula de Cicerón, ya que fija que la salvación de las almas debe ser siempre la ley suprema en la Iglesia.

Cicerón y los conjurados de Catilina: la excepción en la vida del propio orador

Durante su consulado, en el 63 a. C., Cicerón hizo ejecutar sin juicio previo a cinco hombres vinculados a la conjura de Catilina. Lo recuerdan los historiadores Cristina Rosillo López, de la Universidad Pablo de Olavide, y Francisco Pina Polo, de la Universidad de Zaragoza, en un artículo de The Conversation.

Años después, en el 58 a. C., el tribuno Clodio lo persiguió por esas ejecuciones y Cicerón tuvo que exiliarse de forma temporal.

Por qué se cita la frase de Cicerón para justificar medidas de excepción

La máxima reaparece cuando alguien defiende una decisión extraordinaria. Rosillo López y Pina Polo señalan que la idea de que la salvación del pueblo es la ley suprema funciona como base teórica de ese tipo de argumentos. Como ejemplo mencionan una frase que Donald Trump publicó en redes sociales en febrero de 2025, según la cual quien salva a su país no infringe ninguna ley, al responder a las críticas por decretos que los tribunales habían frenado.

Los historiadores advierten que quien decide qué es bueno para el Estado y se presenta como su salvador puede terminar erosionando las instituciones.