Un grupo de arqueólogos ha sacado a la luz los restos de un antiguo poblado romano que dataría del año 200 d.C. en Koolkerke, una localidad de Flandes situada a las afueras de Brujas. El asentamiento permaneció oculto durante siglos hasta que fue localizado durante unas obras destinadas a construir un depósito para almacenar aguas pluviales y reducir el riesgo de inundaciones.
El yacimiento ofrece nuevos datos sobre cómo sus habitantes se adaptaron a un territorio expuesto al agua y a la proximidad del mar. Aunque las construcciones apenas se conservaron porque estaban hechas principalmente de madera y arcilla, los investigadores recuperaron cerámicas, monedas, ánforas, alfileres de bronce y restos de cinco pozos que confirman la presencia de una comunidad estable, informó EFE este lunes.
Un poblado romano construido en una zona expuesta a las inundaciones
Los arqueólogos creen que el asentamiento se encontraba en una zona que sufría inundaciones frecuentes debido a las lluvias y a su cercanía al mar. Pese a estas condiciones, sus habitantes decidieron permanecer en el lugar durante un periodo prolongado.
Entre las posibles actividades económicas desarrolladas en la zona destaca la extracción de sal. Los investigadores también consideran que la construcción de diques fue fundamental para que la comunidad pudiera continuar ocupando este territorio.
“Este lugar debió de resultar muy interesante para los habitantes, dado que volvían con tanta persistencia. Aquí vemos la construcción de una presa erigida en tan solo unos días. Posteriormente, se rellenó con turba, primero con cuidado y luego con creciente prisa. Quizás incluso el ejército romano vino a echar una mano, ya que la mano de obra necesaria debió de ser considerable”, explicó el arqueólogo Sam De Decker en declaraciones recogidas por el diario Le Soir.
Cerámicas, monedas y cinco pozos confirman la presencia de habitantes
Aunque apenas quedan restos de las edificaciones, los materiales recuperados permiten reconstruir parte de la vida cotidiana de quienes ocuparon el asentamiento. La madera y la arcilla utilizadas para levantar las construcciones se deterioraron con el paso del tiempo, pero otros objetos permanecieron bajo tierra.
“Tenemos la certeza de que estuvo habitado. Podemos atestiguarlo gracias a la cerámica y otros hallazgos, como cinco pozos. También observamos que sus habitantes gozaban de cierto estatus social. Esto se evidencia igualmente en los artefactos, entre los que se incluyen fragmentos de lujosa ‘terra sigillata’ (cerámica romana), ánforas, alfileres de bronce y monedas que datan del reinado del emperador Adriano”, añadió De Decker.
El mar terminó por cubrir el asentamiento romano
Con el paso de los años, los arqueólogos creen que el poblado terminó sucumbiendo ante las inundaciones y la fuerza del mar. La pérdida progresiva de terreno habría provocado finalmente su desaparición, dejando los restos enterrados hasta su descubrimiento durante las obras realizadas en Koolkerke.
El hallazgo también puede aportar información sobre la evolución histórica de la cercana ciudad medieval de Damme. Tanto los investigadores como el Gobierno flamenco consideran que el asentamiento permitirá conocer mejor los orígenes de esta localidad y estudiar cómo las comunidades de la región se enfrentaban a los fenómenos naturales mucho antes de la época moderna.
“Estamos descubriendo cómo, hace casi 2000 años, la gente afrontaba el riesgo de inundaciones, un fenómeno al que todavía nos enfrentamos hoy en día”, afirmó el ministro flamenco de Patrimonio, Ben Weyts.
El yacimiento solo podrá visitarse durante una jornada
Los restos arqueológicos podrán ser visitados por el público este miércoles 23 de septiembre. Esta será la única oportunidad para conocer el yacimiento antes de que se produzca su cierre definitivo, por lo que la apertura permitirá observar directamente los vestigios descubiertos durante las obras.