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Comprar un terreno para construir una casa o levantar un negocio es lo habitual. Jim Stevenson y Tara Tanaka hicieron exactamente lo contrario: adquirieron un pantano de unas 18 hectáreas en Florida, Estados Unidos, para asegurarse de que nadie pudiera urbanizarlo.

La pareja vivía desde los años 90 junto a este humedal de cipreses, cerca de Tallahassee, y conocía la diversidad de animales que dependían de él. Cuando tuvieron la oportunidad, en 2007 compraron el terreno y empezaron a gestionarlo como un santuario privado de vida silvestre.

Quince años después, el resultado sería difícil de imaginar al principio y dejó satisfechos a sus propietarios, quienes pudieron mejorar la vida de varias especies nativas.

La pareja que adquirió un pantano para evitar su urbanización.
La pareja que adquirió un pantano para evitar su urbanización.Captura YouTube - WFSU Ecology

Cómo un pantano comprado para no construir se llenó de vida

El objetivo inicial era sencillo: evitar que el terreno acabara transformado por el desarrollo inmobiliario. Pero comprarlo no bastaba, porque había que conservar activamente sus condiciones.

Ya antes de adquirirlo, Stevenson recorría el lugar en canoa para retirar árboles invasores de sebo chino, y después la pareja siguió controlando la vegetación y manteniendo las superficies de agua adecuadas para las aves.

Ese trabajo constante terminó atrayendo una extraordinaria variedad de fauna. En 2022, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) contabilizó allí 275 cigüeñas de bosque anidando, además de numerosas garzas, patos y otras especies.

Al humedal llegaron grandes garzas azules, garcetas, anhingas y gallinetas, mientras que en tierra aparecieron linces rojos, mapaches, zorros, nutrias, castores y coyotes. Un ecosistema completo surgido de una decisión tan simple como no construir.

Por qué los caimanes se convirtieron en aliados de las aves

Entre los habitantes del santuario hay animales que podrían parecer una amenaza para las aves, pero que en realidad se han convertido en sus aliados: los caimanes. La clave está en cómo anidan las cigüeñas.

Estas aves suelen construir sus nidos en árboles rodeados de agua, lo que ya dificulta el acceso de depredadores terrestres. La presencia de caimanes refuerza esa protección, porque mantiene alejados a animales como los mapaches, capaces de atacar los huevos y las crías. Stevenson incluso creó una pequeña isla para que los reptiles pudieran descansar.

Mientras tanto, Tanaka, fotógrafa y videógrafa de naturaleza, documenta desde su propia casa buena parte de lo que ocurre en el humedal. “Nuestro trabajo ha convergido para apoyar este esfuerzo”, explicó sobre las tareas que ambos realizan para preservar el lugar.

La decisión para proteger el pantano incluso después de su muerte

La pareja sabía que conservar el terreno en vida no garantizaba su futuro, ya que un propietario posterior podría tener otros planes. Por eso, en 2016 establecieron una servidumbre de conservación permanente sobre la propiedad.

Este mecanismo legal permite mantener el terreno en manos privadas, pero restringe los desarrollos que puedan perjudicar su valor ambiental.

Las reglas del santuario son estrictas: no se permite cazar ni pescar, y el objetivo es preservar incluso a los animales más pequeños del ecosistema. Así, Stevenson y Tanaka lograron que la protección no dependiera únicamente de ellos.

De menos de 5.000 parejas a una recuperación histórica

La aparición de cientos de cigüeñas de bosque es especialmente significativa por la historia de la especie. En los años 30 había unas 20.000 parejas reproductoras en los Everglades, pero para los 70 la cifra había caído por debajo de las 5.000 y, en 1984, la especie fue declarada en peligro en Estados Unidos. “Era raro ver una cigüeña de bosque en aquellos días”, recordó Billy Brooks, biólogo del USFWS.

Con la restauración y protección de los humedales, la población empezó a recuperarse. Para 2022 ya había más de 10.000 parejas reproductoras, y las colonias de anidación se habían más que triplicado. En febrero de 2026, el Gobierno estadounidense retiró a la cigüeña de bosque de la lista federal de especies amenazadas.

El pantano de Florida es apenas una parte de esa recuperación, pero demuestra lo que puede ocurrir cuando un espacio natural conserva las condiciones necesarias para la fauna. Stevenson y Tanaka compraron aquellas 18 hectáreas con una idea sencilla, evitar que las urbanizaran, y quince años después cientos de nidos entre los cipreses mostraban el resultado.