

España ha logrado un hito histórico en conservación de la biodiversidad: el nacimiento del primer pollo de pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) en libertad en nuestro país tras su extinción hace más de un siglo.
Este acontecimiento, ocurrido en el norte de Castilla y León en mayo de 2025, representa un paso significativo para el Proyecto Pigargo, impulsado por GREFA, y abre un debate sobre la reintroducción de especies autóctonas extinguidas.

¿Cuál es la especie de ave que reapareció en Europa?
El pigargo europeo es una de las aves rapaces más grandes de Europa. Con una envergadura que alcanza los 2,4 metros y un tamaño de entre 80 y 90 cm de longitud, se le considera el águila más grande del continente.
Su desaparición en la Península Ibérica se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, principalmente por la degradación de su hábitat. La especie se mantuvo presente en otros países, como los escandinavos, desde donde proceden los ejemplares reintroducidos.
Su inclusión en el listado oficial de especies extinguidas en España, avalada por comités científicos del MITECO, se basó en restos arqueológicos, citas históricas y evidencias de su presencia pasada. La Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad respalda la reintroducción de especies autóctonas extinguidas, lo que dio marco legal al proyecto.
¿Cómo surgió el proyecto y por qué tuvo éxito?
Lanzado en 2021 con apoyo inicial del Principado de Asturias, Cantabria y el MITECO (que invirtió más de 300.000 euros), el proyecto comenzó con la llegada de ejemplares jóvenes nacidos en Noruega. Estos fueron aclimatados en Pimiango (Ribadedeva, Asturias) antes de su liberación. Hasta la fecha se han liberado 25 individuos, de los cuales sobreviven unos 17, con 12 emparejados.
La primera reproducción exitosa tuvo lugar en una zona identificada como óptima en el estudio de viabilidad. Los progenitores, un macho llamado Pimiango y una hembra llamada Mansolea (de cuatro años de edad), construyeron un nido en un roble. La incubación comenzó a finales de marzo y el pollo (un macho) nació a principios de mayo.
Costó más de 500 horas de observación para lograr el éxito del proyecto
El seguimiento fue exhaustivo: más de 500 horas de observación, siete días por semana, con apoyo de voluntarios. Tras “saltar” del nido el 18 de julio, el pollo pasó diez días en el suelo ejercitándose antes de su primer vuelo.

Posteriormente, realizó vuelos exploratorios mientras sus padres le enseñan técnicas de pesca. La ubicación exacta del nido no se ha revelado para evitar perturbaciones.
GREFA, con más de 40 años de experiencia en recuperación de especies, celebra este logro como “un momento histórico” y “un éxito” conseguido en solo cuatro años y con pocos ejemplares liberados.
A su vez, cuenta con el aval de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la colaboración de la Junta de Castilla y León y el MITECO en el marcaje con GPS del pollo.
La importancia del pigargo en el medio ambiente
Como depredador ligado a ecosistemas acuáticos, el pigargo ayuda a controlar especies invasoras como la carpa, una de las más dañinas del mundo y principal presa de los ejemplares liberados en España.
Sus hábitos carroñeros lo convierten en un “policía sanitario” que reduce la propagación de enfermedades al eliminar cadáveres. Además, actúa como bioindicador de la calidad del agua.












