

La presidenta Cristina Fernández se reunió ayer con el ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, quien hoy firmará con su par argentino, el ministro Agustín Rossi, una declaración relacionada con la integración estratégica regional en materia de defensa, que apunta a prevenir posibles acciones de espionaje sobre tecnologías y recursos naturales, se informó anoche.
La visita de Amorim a la Argentina se produce al tiempo que el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo , se encuentra en Estados Unidos exigiendo explicaciones a Washington sobre las denuncias de espionaje practicados contra el gobierno, las embajadas, empresas y ciudadanos brasileños, incluidos Petrobras y la propia presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
En la reunión de anoche entre Cristina y Amorim, en la residencia de Olivos, también participaron Rossi, el embajador argentino en Brasil, Juan Carlos Kreckler, y el embajador del Brasil en Buenos Aires, Everton Vieira Vargas, según informó el Gobierno en su sitio web.
La idea es discutir la posibilidad de cooperación en el área de la defensa cibernética, que es tal vez el área de la defensa más importante en el siglo XXI, dijo Amorim a periodistas antes de reunirse con Fernández, según consignó Reuters.
América del Sur es rica en recursos naturales y no seremos capaces de defender nuestros recursos naturales si no tenemos una adecuada defensa cibernética, agregó.
Con esta visita, siendo inusual que un presidente reciba a un ministro, Brasil envía una señal a Washington de que no está solo en su reclamo, sino que buscará apoyo regional para plantarse ante la primera potencia del mundo.
Pese a las diferencias en cuestiones comerciales,
Brasil y la Argentina suelen actuar en bloque cuando se trata de una cuestión de política exterior. Y más aún si el señalado, como en este caso, es Estados Unidos.
El asunto se ha vuelto aún más sensible para el Gobierno brasileño tras revelaciones de que la estadounidense Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espió blancos gubernamentales y comerciales en Brasil, de acuerdo a las revelaciones de ex contratista de la NSA, Edward Snowden, quien filtró la información.
El canciller Figueiredo, quien el miércoles por la anoche se reunió con Susan Rice, asesora del presidente Barack Obama en materia de seguridad nacional, resolvió prolongar su permanencia en Washington para obtener la información que los servicios de inteligencia sustrajeron a la mandataria Rousseff porque, según fuentes oficiales, las respuestas fueron insuficientes.










