“Es como darle un auditor al PRO”, fue la analogía jocosa de una fuente libertaria en diálogo con El Cronista sobre por qué ya no ven margen para que Cristina Fernández de Kirchner se imponga en las negociaciones con el presidente Javier Milei para cubrir las vacantes de la Justicia, un tema que volverá a ser protagónico a partir del 1 de marzo.
La crisis interna en el peronismo dejó a la conducción de José Mayans cada vez más debilitada y, así como el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, negoció con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, la conformación de la Auditoría General de la Nación (AGN) y dejó al margen al partido amarillo, se espera que ese modus operandi se repita para las negociaciones judiciales que se darán en el Senado.
De hecho, la Cámara alta todavía no pudo designar a los miembros correspondientes de la AGN porque Mayans quiso acelerar la designación de su mano derecha, Carlos Raúl Gutiérrez Ortiz, sin acuerdo de los gobernadores, que proponían a Ricardo Guerra, exsenador de La Rioja. El bloqueo de las iniciativas de Mayans dentro del propio interbloque podría volver a ponerse sobre la mesa.

La alianza del Gobierno de Milei con los mandatarios peronistas no-kirchneristas no es nueva, pero cuando el asesor presidencial Santiago Caputo quiso cubrir las vacancias para los jueces de la Corte Suprema hace un año, el intento fracasó porque los números del kirchnerismo en la Cámara alta chocaron con la estrategia a todo o nada del oficialismo. Hoy el escenario cambió, en más de un sentido.
“¿Si no negociaron con nosotros cuando teníamos número, por qué lo harían ahora que somos menos?“, analizó con el recambio legislativo a flor de piel, un allegado a los alfiles de Cristina que defiende que el diálogo entre el exsenador Eduardo ”Wado" de Pedro y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, nunca existió, en el primer intento de cubrir las vacantes.
El efecto cadena de la interna en el PJ data de hace tiempo, pero tuvo uno de sus picos máximos esta semana con la suspensión de Carolina Moisés, la senadora de Convicción Federal, junto a otros 300 afiliados del Partido Justicialista intervenido por La Cámpora en Jujuy, bajo el pretexto de que apoyó el Presupuesto 2026 de Milei el diciembre pasado. Como antecedente, también Cristina Kirchner le había recriminado su apoyo al RIGI de la Ley Bases.

“No me pueden ganar una elección y por eso la suspendieron cuatro veces. Fue para terminar con el proceso de la interna”, aseguró Moisés en diálogo con El Cronista. La senadora jujeña, de cercanía al salteño Sáenz, al catamarqueño Raúl Jalil y al riojano Ricardo Quintela, está convencida de que la orden la bajó Cristina por pedido de la camporista Leila Chaher, quien compitió en otra lista contra Moisés y se quedó sin banca, en una “especie de venganza”.
La decisión fue en contra de la recomendación de Mayans, quien lucha con mantener un interbloque unido en medio de la escalada y ya había advertido en San José 1111 que un quiebre de este estilo iba a perjudicar aún más la ya cuestionada conducción de la bancada en el Senado. “No puede ser que no nos cuiden”, recriminó también Moisés, aunque descartó haber tomado la decisión de irse del interbloque aún.
La amenaza palpita hace tiempo, pero lo cierto es que, aunque en los papeles siguen juntos, los cinco senadores de Convicción Federal ya hacen juego propio. A Moisés también se suma el catamarqueño Guillermo Andrada, el puntano Fernando Salino, la tucumana Sandra Mendoza y el riojano Fernando Rejal, mientras que los santiagueños del exgobernador y actual senador Gerardo Zamora tampoco son alfiles asegurados de Cristina y preservan su propio bloque dentro de “Populares”.
Es decir, el tercio de Mayans en el Senado peligra más que nunca y, en contrapeso, la jefe de bloque de LLA, Patricia Bullrich, está a solo cuatro senadores de poder tener los dos tercios para designar a los jueces de la Corte Suprema que, además, se negociarían en paquete con los jueces federales según dijeron desde las altas esferas de Casa Rosada. De esta manera, Mayans solo cuenta con 23 bancas para imponerse.

“El kirchnerismo negocia con la nuestra, con nuestro volumen”, se quejó en ese sentido una fuente del peronismo disidente ante este medio. Desde el oficialismo además advirtieron, en ese sentido, que difícilmente Cristina pueda imponer, mediante Mayans, a los jueces federales que ante todo les interesan a los gobernadores.
Las fuentes oficiales del operativo judicial del Gobierno por ahora no adelantan posición. “No hemos negociado con Cristina ni con nadie, negociaremos con quienes sean serios y entiendan los tiempos actuales y la gravedad de tener tantas vacantes que dejaron gobiernos anteriores", defendió un alto funcionario judicial en diálogo con El Cronista.

El tema tampoco escapa a la propia interna dentro de la cúpula del Gobierno, en donde el ala de Santiago Caputo, que opera directamente con Amerio en el ministerio, disputa una negociación paralela a la del ala de Karina Milei, comandada por los Menem y el operador judicial Santiago Viola. Esa disputa se resolverá cuando en marzo se defina qué será del futuro del ministro Mariano Cúneo Libarona, quien tiene su renuncia retenida a pedido del Presidente.
Desde el PRO y otros partidos antiperonistas se encargaron de denunciar un presunto pacto entre Milei y Cristina Kirchner por las negociaciones judiciales que quedaría en evidencia si igual terminan imponiendo a alfiles de La Cámpora en la Justicia, aunque ya no precisen de su consenso para avanzar.
Lo cierto es que el camino está despejado para que eso no ocurra: que Milei puede conseguir los números sin el kirchnerismo en un hecho, con ruptura oficial del peronismo o no. Mientras que desde el Congreso alegan que todavía no hay nombres, en Balcarce 50 insisten con que el tema no se tocará hasta que terminen las sesiones extraordinarias pero que el acuerdo está cerrado.
Existen aproximadamente 353 vacantes sobre un total de poco más de 950 cargos habilitados. Si se suman fiscales y defensores, la cifra de puestos sin titular en la Justicia supera los 600, dentro de los cuales dos son de la Corte Suprema, una situación lo suficientemente alarmante como para apurar las designaciones. De hecho, un ministro le confesó a El Cronista que los gobernadores pidieron que los pliegos se manden en extraordinarias, pero la respuesta fue negativa.

La próxima prueba de fuego sobre la eventual alianza de Convicción Federal y La Libertad Avanza será con la Reforma Laboral. Mientras que desde el peronismo no-K se mantienen firmes en que ir en contra del camino que eligió la mayoría tanto en el 2023 como en el 2025 no beneficia al movimiento, desde el bloque tampoco dieron certezas de qué postura tendrán porque, alegan, “los gobernadores no tienen una posición tomada todavía“.
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