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La suba del riesgo país volvió a poner en evidencia las dificultades que enfrenta la Argentina para recuperar el acceso al financiamiento internacional.

Después de varios meses de mejora, el indicador revirtió su tendencia y regresó a la zona de los 600 puntos básicos, en un escenario marcado por la desaceleración de la actividad económica, un menor ritmo de acumulación de reservas y las dudas sobre el panorama político de 2027.

El deterioro también coincidió con un contexto financiero internacional más exigente, luego de que la Reserva Federal de Estados Unidos endureciera su política monetaria. Sin embargo, la evolución del riesgo país argentino fue más desfavorable que la de otros mercados de la región, lo que volvió a poner el foco sobre los factores locales.

Un informe de Fundación Capital, la consultora que dirige el expresidente del Banco Central Martín Redrado, identificó cinco factores que ayudan a explicar el reciente movimiento del indicador y advirtió sobre los desafíos que enfrenta el Gobierno para mejorar las condiciones de financiamiento de cara al próximo año.

Riesgo país: las cinco claves detrás de la suba

El riesgo país pasó de 485 puntos básicos el 11 de septiembre a 628 puntos este lunes 28 de septiembre, un incremento de 143 puntos, equivalente al 29%. De esta manera, alcanzó su nivel más alto en cinco meses, en una trayectoria que comenzó a revertirse en julio y se profundizó durante agosto y septiembre.

La evolución contrastó con la de otros países de la región, donde la corrección fue más acotada. Para Fundación Capital, el movimiento respondió tanto a factores internos como a un escenario internacional que encareció el financiamiento de los mercados emergentes.

1. La desaceleración de las compras de reservas

Uno de los principales factores detrás del deterioro fue el menor ritmo de acumulación de reservas del Banco Central. Entre abril y julio, la autoridad monetaria compró en promedio más de u$s 2200 millones mensuales, período durante el cual el riesgo país se redujo alrededor de 200 puntos básicos.

Uno de los principales factores detrás del deterioro fue el menor ritmo de acumulación de reservas.

La tendencia se revirtió a partir de agosto. Desde entonces, las compras mensuales quedaron por debajo de los u$s 1000 millones, mientras que el riesgo país aumentó aproximadamente 200 puntos básicos.

Para la consultora, el nivel de reservas continúa siendo bajo, incluso después de las compras acumuladas durante el año. El informe señaló que otros países de la región cuentan con reservas brutas que, medidas en relación con el PBI, duplican las argentinas y presentan diferenciales de rendimiento soberano considerablemente menores.

En ese sentido, la acumulación de divisas aparece como una de las condiciones necesarias para reducir la vulnerabilidad de la economía frente a eventuales shocks externos o internos.

2. Las dificultades para volver a emitir deuda en dólares

Otro de los factores que explican la suba del riesgo país es el freno de las colocaciones soberanas en moneda extranjera. En agosto, las emisiones de deuda hard dollar fueron exiguas: apenas u$s 100 millones de valor nominal, con una tasa interna de retorno efectiva anual del 8,72%.

En septiembre, en cambio, el Gobierno no ofreció instrumentos de este tipo en sus licitaciones, a diferencia de abril y mayo, cuando había colocado más de u$s 1000 millones mensuales.

La situación contrasta con el financiamiento corporativo, que se mantuvo activo durante el mismo período. Las empresas colocaron alrededor de u$s 1000 millones en agosto y más de u$s 2000 millones en septiembre, entre operaciones locales e internacionales.

Esta diferencia, según el informe, sugiere que existen factores específicos del riesgo soberano argentino que dificultan el acceso al crédito, más allá de las condiciones generales del mercado.

El problema adquiere mayor relevancia de cara a 2027. Los compromisos en moneda extranjera por capital e intereses ascienden a unos u$s 25.000 millones, mientras que las nuevas emisiones sin garantías ni otras estructuras de crédito mejorado todavía parecen difíciles de concretar con los rendimientos actuales.

3. La incertidumbre electoral de 2027

El escenario político también comenzó a pesar sobre las cotizaciones de los bonos argentinos. Fundación Capital señaló que la incertidumbre electoral ganó relevancia en las últimas semanas, en un contexto de caída de la imagen del presidente Javier Milei y de una oposición que continúa fragmentada.

Para analizar este factor, la consultora observó la diferencia de rendimientos entre los bonos AO27 y AO28, que permite aproximarse a las expectativas del mercado sobre el escenario posterior a las elecciones presidenciales de octubre de 2027.

Según el reporte, entre el 25 de agosto y el 25 de septiembre, el riesgo país implícito en esos instrumentos pasó de 1015 a 1264 puntos básicos. La diferencia de 249 puntos refleja, de acuerdo con la interpretación de la consultora, una menor probabilidad de reelección asignada por el mercado durante ese período.

La menor probabilidad de reelección asignada por el mercado durante ese período también pesa.

El informe aclaró que el movimiento no respondió a un fortalecimiento de la oposición, sino a la pérdida de respaldo del oficialismo. De esta manera, las expectativas políticas comenzaron a incorporarse con mayor intensidad en la valoración de la deuda argentina.

4. La desaceleración de la actividad económica

La evolución de la economía real constituye otro de los factores que condicionan las perspectivas financieras. El último dato oficial de actividad citado en el informe, correspondiente a julio, mostró una caída del 2,9% mensual desestacionalizado y del 1,4% interanual.

Para Fundación Capital, una recuperación del crecimiento contribuiría a despejar las dudas sobre el panorama económico de cara a 2027.

El informe también planteó un dilema para la política económica: la prioridad otorgada a la desinflación puede condicionar el dinamismo de la actividad en el corto plazo. A su vez, la necesidad de acumular reservas podría generar tensiones cambiarias si el Banco Central intensifica sus compras de divisas.

La combinación de estos desafíos limita el margen de maniobra del Gobierno, que debe sostener la estabilidad cambiaria y continuar con la reducción de la inflación, al mismo tiempo que busca impulsar la actividad.

5. El endurecimiento de las condiciones financieras internacionales

A los factores locales se sumó un escenario internacional menos favorable para los mercados emergentes. La escalada del conflicto en Medio Oriente presionó sobre los precios de la energía y el petróleo Brent se mantuvo por encima de los u$s 100 por barril durante casi doce jornadas consecutivas.

El encarecimiento de la energía reforzó los riesgos inflacionarios y contribuyó a endurecer la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense.

El conflicto en Medio Oriente contribuyó a endurecer la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense.Fuente: ShutterstockShutterstock

En su última decisión, la Fed elevó por unanimidad su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de entre 3,75% y 4%. Además, 16 de los 18 integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto proyectaron al menos un aumento adicional de 25 puntos básicos antes de fin de año.

El aumento de las tasas de interés de Estados Unidos encarece el financiamiento internacional y reduce el atractivo relativo de los activos de mercados emergentes. En ese contexto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años ya superaba el 5%, lo que añadió presión sobre el costo de endeudamiento argentino.

Qué necesita la Argentina para bajar el riesgo país

Más allá de los factores que explicaron el reciente aumento, Fundación Capital consideró que la acumulación de reservas y una recuperación de la actividad económica serán determinantes para mejorar las perspectivas financieras del país.

El informe destacó que las reservas netas del Banco Central superaban los u$s 12.000 millones, aunque, al descontar los desembolsos del Fondo Monetario Internacional, el saldo resultaba negativo en unos u$s 3000 millones.

Por ese motivo, la consultora sostuvo que el país necesita ampliar su colchón de divisas para afrontar eventuales shocks y reducir el riesgo de que se traduzcan en tensiones cambiarias o financieras.

La directora del Departamento de Comunicaciones del FMI, Julie Kozack, también se refirió a esa necesidad el 10 de septiembre. “La principal prioridad para Argentina sigue siendo fortalecer aún más sus marcos de política económica y su resiliencia. Esto incluye continuar reconstruyendo sus colchones de reservas”, afirmó.

La portavoz del FMI, Julie Kozack, dijo que el país necesita ampliar su colchón de divisas

En paralelo, el financiamiento de los vencimientos de 2027 representa otro desafío. Entre las fuentes previstas por el Gobierno figuran privatizaciones por cerca de u$s 1500 millones, compras de divisas del Tesoro al Banco Central por unos u$s 4900 millones, préstamos bilaterales por aproximadamente u$s 2000 millones y emisiones en el mercado local por alrededor de u$s 5000 millones.

Sin embargo, el informe advirtió que la estrategia oficial supone una exigencia importante para el mercado doméstico, dado que el Gobierno considera una eventual vuelta a los mercados internacionales como una alternativa y no como un objetivo en sí mismo.

La consultora estimó que las necesidades de financiamiento podrían cubrirse mediante las distintas fuentes identificadas, nuevas operaciones garantizadas o mayores compras de divisas del Tesoro al Banco Central. No obstante, remarcó que contar con un mayor nivel de reservas será fundamental para evitar tensiones cambiarias.