

De cara al inicio de las sesiones extraordinarias, el Gobierno parece contar con un capital político específico para avanzar en una de sus banderas históricas, aunque el terreno no está exento de obstáculos.
Un nuevo informe de opinión pública de la consultora Giacobbe, al que accedió El Cronista y realizado a finales de enero de 2026, revela que la Casa Rosada llega al debate legislativo con un respaldo social polarizado pero mayoritario para encarar la reforma laboral, mientras que otros capítulos de la “ley de leyes” generan más incertidumbre.
El relevamiento, que abarcó 2500 casos mediante dispositivos móviles, muestra que el 45,6% de los encuestados está “de acuerdo” con la reforma laboral que impulsa el Ejecutivo. Este número supera al 42,7% que se manifiesta en desacuerdo, configurando un escenario de división casi simétrica, pero con una leve ventaja para el oficialismo que podría ser decisiva a la hora de buscar los votos de los indecisos en el recinto.
Distinta es la suerte que corren, por ahora, las otras dos iniciativas estructurales sondeadas. La reforma tributaria cosecha un apoyo del 36,4%, pero se topa con un alto nivel de desconocimiento: casi un 33% de los consultados admite no tener información suficiente o no tener una opinión formada.
Por su parte, la reforma previsional es la que presenta el panorama más complejo, siendo la única donde el rechazo (35,6%) supera a la adhesión (32,1%) en el margen de error.
Sin embargo, donde el Gobierno encuentra un consenso abrumador es en la agenda de seguridad. El informe de Giacobbe expone una demanda social contundente respecto a la baja de la edad de imputabilidad.
Un 63,6% de la población exige bajarla a los 13 años, y un 9,5% adicional aceptaría bajarla a los 14. Apenas un 20% se inclina por mantener el status quo de los 16 años, lo que otorga al oficialismo una carta fuerte para jugar en el debate público.

Del oficialismo a la oposición: qué imagen tienen los principales dirigentes
En cuanto a la imagen del Presidente, Javier Milei inicia su tercer año de mandato conservando su núcleo duro intacto. La encuesta le otorga una imagen positiva del 42,8%, una cifra que, si bien muestra el desgaste natural de la gestión frente al 47,1% de negativa, lo mantiene competitivo y por encima del 30% histórico que suelen retener los oficialismos en tiempos de ajuste.
El estudio también ofrece una radiografía del gabinete y los aliados. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se erige como la figura con mejor diferencial del oficialismo, alcanzando un 44% de imagen positiva, superando incluso al propio Presidente por un margen estrecho.
En contraste, la vicepresidenta Victoria Villarruel muestra números más modestos, con una positiva del 19,2% y una negativa que escala al 46,7%, quizás reflejo de las tensiones internas o un perfil más bajo en la gestión reciente.
Del lado de la oposición, el peronismo enfrenta sus propios desafíos de renovación. La figura de Axel Kicillof aparece con un 25,6% de imagen positiva y una negativa del 57,1%, números que le dificultan, por el momento, romper el techo del voto kirchnerista duro.
Un dato revelador del informe es la percepción sobre el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Ante la pregunta sobre qué representa la exmandataria, el 67% de los encuestados la definió como una personalidad “del pasado”. Solo un 20,2% la ve con vigencia en el presente y apenas un 11,2% la proyecta hacia el futuro, un indicador que podría complicar las aspiraciones de reorganización del PJ bajo su ala.
Un dato revelador del informe es la percepción sobre el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Ante la pregunta sobre qué representa la exmandataria, el 67% de los encuestados la definió como una personalidad “del pasado”
El sondeo también midió al expresidente Mauricio Macri, quien se mantiene en un segundo plano con una imagen positiva del 23,2% y una negativa del 51,2%, oscilando en valores similares a los de la vicepresidenta y el gobernador bonaerense, lejos de la polarización central que hoy protagonizan Milei y el rechazo al modelo libertario.
En definitiva, los números de enero dibujan un tablero donde el Gobierno mantiene la iniciativa política gracias a la fragmentación opositora y a un mandato social claro en seguridad y modernización laboral. No obstante, las luces amarillas en los temas previsionales y tributarios sugieren que la batalla comunicacional será tan importante como el “poroteo” legislativo en las semanas venideras.















