Mientras el Gobierno se prepara para exhibir una inflación en torno al 2% para el mes de mayo, el economista Carlos Melconian relativizó el entusiasmo oficial y llamó a dejar de lado la discusión "cortoplacista" en torno al índice mensual y el precio diario del dólar. En una entrevista con Radio Mitre este domingo, planteó que el país atraviesa "un semestre duro" y advirtió que, después de octubre, la realidad forzará un cambio drástico en tres frentes: inflación, tipo de cambio y política institucional.

El diagnóstico de Melconian se inscribe en un contexto en el que el equipo económico promueve la idea de que la inflación entró en una etapa de "desaceleración sostenida", con previsiones optimistas que auguran una suba de precios inferior al 2% mensual. A eso se suma el reciente planteo del Gobierno para que las provincias se sumen al "Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos", o "Plan Colchón", una estrategia impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, para que los gobernadores adhieran a un esquema de canje de deuda con el Tesoro nacional a cambio de financiamiento y apoyo presupuestario. La semana pasada, gobernadores como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) adhirieron a ese acuerdo.

En paralelo, el Gobierno intenta contener el tipo de cambio, mientras el consumo muestra signos dispares: con récord de ventas de autos y turismo al exterior, pero contracción en el segmento de consumo masivo. Melconian, sin embargo, puso en duda la relevancia de estos indicadores fragmentarios: "Estamos en una economía doble o triple, donde los que acceden al crédito viven una cosa, la clase alta otra, y la clase baja otra muy distinta".

Para el expresidente del Banco Nación, el foco de la discusión no debe centrarse en si la inflación de mayo "da 1,9 o 2,1". Afirmó: "Me pongo de pie si da 1,9, pero eso no es lo importante. Es una tasa del 20 y pico, 30 nomás. Mucho más baja que el desastre que recibió este gobierno, pero es la resaca de cuando te tomaste tres botellas de vino. Esta es una inflación de resaca".

La metáfora no es casual. Melconian describió la situación actual como una instancia transitoria propia de quien atraviesa una recuperación impactante tras un desorden económico severo. "Después del desmadre, viene la borrachera y después la resaca. Entonces, o matás esa inflación o convivís heterodoxamente, porque al 2 mensual te come el salario y la informalidad no llega".

Más allá de los datos del INDEC, el economista insistió en que lo verdaderamente relevante es la falta de horizonte. "No es la estabilidad que la gente necesita. Y la gente quiere ver horizonte. Que se defina una política cambiaria clara, una política antiinflacionaria de shock, y saber cuál es el panorama político", sostuvo.

En ese sentido, Melconian anticipó que después de las elecciones "la realidad va a imponer un volantazo" en tres frentes. "El tipo de cambio, la tasa de inflación y la política están en modo electoral. Pasado el modo electoral, tenés que dar señales de horizonte de nuevo", afirmó.

Con respecto al plan de estabilización que promueve el oficialismo, expresó sus dudas sobre su profundidad y eficacia. "Mientras firman con Jaldo y Jalil lo de los dólares del colchón, se fueron a matar a Vaca Muerta por el tipo de cambio regalado. No deben saber ni lo que firmaron", ironizó.

El Plan Colchón, cuyo nombre hace alusión a una estrategia de ahorro de dólares físicos fuera del sistema, busca que las provincias entreguen dólares al Tesoro para financiar el gasto sin emisión. Melconian cuestionó tanto el diseño del esquema como su ejecución: "Si el fondo ese de reparación, o como se llame esa palabra que usan con los colchones, se gasta en Miami y no en la Argentina, entonces no sirve".

Más allá de sus objeciones, aclaró que no promueve una devaluación: "¿Soy devaluacionista? Ni en pedo. Estoy pensando con ustedes. Pero el problema está. Y va a obligar al cambio".

Otro de los ejes que el economista cuestionó fue el actual clima político e institucional de crispación. Señaló que el Gobierno "volvió a las fuentes que le dieron rédito" y que busca consolidar su núcleo duro de apoyo en un año electoral, pero advirtió que esa lógica no alcanza para sostener una gobernabilidad duradera. "La política argentina está atravesando un desierto del Sahara. Si no hay acuerdos institucionales, no hay Vaca Muerta ni tierra prometida", alertó.

Melconian, que fue uno de los blancos frecuentes de la comunicación oficial en los primeros meses de gobierno -donde lo calificaron como parte del grupo de los "econochantas"-, también aludió a las formas del discurso libertario. En un pasaje cargado de ironía, mencionó que "vamos a tener 48 horas más de mandriles o menos mandriles", en referencia a una metáfora sexual recurrente utilizada por Javier Milei y sus allegados para burlarse de los críticos que, a su juicio, se ven obligados a reconocer los aciertos del Gobierno.

Más allá de la retórica, Melconian insistió en que el escenario actual debe ser interpretado como una fase transitoria. "Lo que estamos viendo hoy es parte del show de la tapa del diario, que dura 12, 24, 36 horas. Después, la economía sigue. Y la Argentina necesita un programa con horizonte, no un show diario de números", concluyó.