PASO 2021

López Murphy: "La gente me ve como un opositor muy duro, muy fuerte, de este Gobierno"

En un mano a mano con El Cronista, el precandidato a diputado de Juntos por el Cambio en CABA se diferenció de Javier Milei; habló de sus propuestas, argumentó por qué confronta al pobrismo y dio los motivos por los cuáles el próximo domingo debería votado.

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"Expresamos la visión de un amplio espectro de la sociedad que encuentra en el Gobierno todo lo que no quiere ser", dijo Ricardo López Murphy, precandidato a diputado de Juntos por el Cambio por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un mano a mano con El Cronista, en el que también aseguró: "Nosotros creemos en la meritocracia, en el esfuerzo, en el talento y el Gobierno repudia eso. No se me ocurre una cosa más antagónica a ellos que nosotros".

A lo largo de una charla que mantuvo con este medio, desde un café ubicado en plena Recoleta donde más de un transeúnte se acercó para saludarlo y sacarse fotos con él, el economista que encabeza una de las listas del principal espacio opositor se diferenció de Javier Milei; habló de sus propuestas, argumentó por qué confronta al pobrismo y dio los motivos por los cuáles el próximo domingo debería votado. "Está claro que las ideas que yo defiendo no son para TikTok, apelan a una construcción, no a un golpe de efecto", confesó, en medio de una campaña en la que escasean propuestas.

¿Cómo viene la campaña? ¿Qué resultados imagina en las PASO?

- Eso no lo sé. Creo que hoy no lo sabe nadie por la dificultad que tiene la medición con la pandemia. Además, en los últimos tiempos hubo un error de acierto en las encuestas. He caminado buena parte de los barrios de la CABA y la recepción ha sido muy buena. La gente me ve como un opositor muy duro, muy fuerte, de este Gobierno; gente que tiene un gran contraste con las políticas que este Gobierno sigue, con las que siguió en la pandemia, con los escándalos, con las actitudes institucionales. Me ve como un opositor casi irreconciliable, mientras en el espectro opositor hay gente que tiene una tendencia a la convivencia, a tener una actitud más indulgente con el Gobierno. Creo que la simpatía está más en la gente más opuesta al Gobierno.

¿Cuál es la principal preocupación que le plantea la gente cuando se te acerca?

- No es homogéneo. Hay un tema de empleo y de actividad económica muy fuerte, por ejemplo en los bares y lugares que dependen del turismo y la actividad social. En muchos lugares, es muy fuerte el tema de inseguridad; en otros, muchos reclamos de los jubilados, muy castigados por el régimen. También hay mucha preocupación por la educación. En general, la Argentina tiene una gran preocupación con la educación, en varias dimensiones: el tiempo que les dan clases y la modernidad de lo que se les da; el tiempo de su empleabilidad y el retroceso histórico que ha tenido nuestro sistema de educación respecto al resto del mundo. Y agregaría una más: la de los estudiantes universitarios, que se me acercan y se quejan porque no han tenido clases en un año y medio. La enseñanza virtual, aunque es mejor que nada, es muy desgastante, desmoraliza. Las relaciones interpersonales son importantes. Uno también aprende en los grupos de estudio, en el diálogo, las conversaciones. Hay una necesidad de interacción que, noté, los tiene muy angustiados. Otro tema que los preocupa a los jóvenes es cuáles son las opciones en la Argentina. Les preocupa que el país haya empezado un rumbo de decadencia irreversible, no rápida, pero irreversible. Yo no creo eso, pero esa pregunta es la más dramática de todas las que recibo.

¿Cómo define a su votante?

- Apelo mucho a la gente que cree en ganar el pan con el sudor de su frente, que cree en el mérito, que pretende vivir en una ciudad segura, que cree que la libertad es compatible con orden público, que cree que debemos hacer un esfuerzo para progresar y que está extremadamente disconforme con el Gobierno y que yo diría me pide que pida el juicio político al Presidente. Está agobiada.

"La gente me pide que pida el juicio político al Presidente", contó el precandidato. (Foto: Antonio Pinta)

¿En qué tema hacen hincapié al hacer ese pedido?

- Un tema que los avergüenza es el Olivosgate. También les enoja la reiteración del error: "Eso ya lo hicimos, causó mucho daño, destruyó atributos de la Argentina". El país tiene un enorme potencial en dos dimensiones. Por un lado, en energía. Tenemos 500 veces más gas abajo que lo que consumimos y traemos el gas en barco, hasta cinco veces más caro. La oportunidad perdida y la política del Gobierno producen indignación. Tenemos toda la cadena agroalimenticia, que tiene posibilidades inmensas, que no se pueden explotar con esta inestabilidad. Tenemos oportunidades inmensas en muchos ciclos manufactureros, sobre todo porque Argentina reconoce que es un país pobre. Y eso, cuando se reabra el turismo, tendría que tener una explosión de crecimiento pero con la legislación laboral que tenemos, muy litigiosa, con los impuestos inmensos que hay. La Argentina paga impuestos extravagantes para países de igual ingresos per cápita. Todo eso, en el fondo, es la vieja economía. Y la Argentina se destaca mucho en la nueva economía: de la informática, de los descubrimientos científicos tecnológicos. Tenemos un enorme potencial en ciencia, tenemos un sistema científico técnico muy bueno. Pero es imposible que funcione acá con estas reglas cambiarias. Muchas empresas se van a los países limítrofes, y eso produce una enorme frustración, por eso el rechazo visceral que tiene el votante mío, y por supuesto que tengo yo, por el Gobierno. El camino que sigue es antagónico al desarrollo de nuestra fuerza productiva.

¿Qué le puede ofrecer usted a los jóvenes, que es un voto que todos los candidatos están buscando captar?

- Te contaba las conversaciones con los universitarios. Me parece que hay tres ofrecimientos ahí. El primero, una mejora en las reglas educativas: que tengamos los días de clase previstos en la ley; que terminemos la escuela secundaria; que haya doble jornada; sobre todo en los lugares de mayor vulnerabilidad. Por otro lado, que haya oportunidades para todos y que nos preparemos para ir al mundo del trabajo. Y, por último, crear una expectativa de que vamos a ir saliendo. Que vamos en busca del desarrollo, de la prosperidad. El desarrollo económico tiene una moral propia. No es que los hombres son buenos cuando son pobres. Es mucho mejor tener los dilemas de la existencia de recursos que nos permite tener tiempo de lectura, de esparcimiento. La prosperidad es un valor positivo, no negativo. Es verdad que confrontamos con el pobrismo, con la idea de que cuanto más pobre sos, más justo sos. No es cierto eso: es una mala lectura de los textos religiosos. Las religiones no dicen eso, hablan de una humildad espiritual, no de vivir en la indigencia o miseria. Eso va contra el sentido común y ninguna religión sobrevive si va contra el sentido común.

López Murphy confirmó que confronta contra la idea del pobrismo. (Foto: Antonio Pinta)

¿Y todo esto, cómo se podría plasmar en uno o varios proyectos de ley?

- Tenemos un proyecto de empleo joven, de quitarle impuestos al primer trabajo, de crear regulaciones que lo hagan atractivo. Otro de transición de la escuela a las empresas: al final del secundario hacer una asignatura o talleres donde los chicos hagan experiencias en las empresas y las empresas con los chicos. El sueño de los chicos es tener un lugar donde vivir, construir sus parejas y eso requiere reformas muy grandes. Con las reglas que tenemos, ninguno de esos sueños se puede cumplir. Nosotros ofrecemos una cosa muy simple: ser homologables a los países más exitosos. Quiere decir usar el protocolo que usan los demás, no ir contra las reglas que les permitieron a los demás desarrollarse. No es haciendo cosas raras.

¿Les preocupa el crecimiento de figuras como Milei?

- Tenemos estilos muy diferentes. Mi estilo apela a una fuerte racionalidad y a un discurso de empatía, de entender al otro, de respetar al proyecto del otro, de no sentirme dueño de la historia y saber que la construcción de la historia depende de esa convivencia. Y trato de ser lo más persuasivo posible. Tengo sobre mí el archivo de 40 años de mantener una línea coherente y consistente. Creo que eso es muy significativo para resolver el principal problema que tiene nuestra sociedad, que es la confianza y la credibilidad. Hay un problema muy grande de confianza: qué reglas de juego van a prevalecer, se van a respetar mis derechos, no se van a conculcar por la violencia o el privilegio. Entiendo que haya otros mecanismos de aproximación. Todo el mundo tiene la oportunidad de hacerse conocer y defender sus ideas de la forma que le parezca que es la mejor posible. Siempre he mantenido un estilo y a esta altura de mi vida, al fin de mis primeros 70 años, no los voy a cambiar.

¿La lista que encabeza María Eugenia Vidal debería estar preocupada por su candidatura?

- No me gusta ser exitista. Ser humilde es una buena receta. Me parece que nos va bien, que interpretamos un sentido de la sociedad; que nuestro rechazo al Gobierno, al Presidente, sobre todo a la Vicepresidente, expresa la visión de un amplio espectro de la sociedad que encuentra en ellos todo lo que no quiere ser.

"Nuestro rechazo al Gobierno expresa la visión de un amplio espectro de la sociedad", aseguró el exministro. (Foto: Antonio Pinta)

¿Por qué sobre todo sobre la Vicepresidenta?

- Porque ella es la figura icónica del Gobierno, no nos engañemos. Podría ser Alberto u otro. La que es insustituible en el ideario o en las legiones oficiales es ella. Es la que marca, hasta cuando escribe una carta, conmociona al oficialismo. Eso es donde está el núcleo del modelo.

¿Temen que haya ausentismo en las PASO?

- Somos fuertes partidarios de que la gente vaya a votar. Le damos una enorme a la participación, siempre. Las elecciones son cruciales porque validan el sistema político en el que creemos, no tenemos una utopía distinta de la democracia republicana. Es un sistema con enormes problemas y falencias, excepto cuando lo comparamos con los otros. Cuando lo comparamos con el sistema teocrático, con el de Afganistán, con el de Corea, con el de Cuba, con el de Venezuela, ahí yo me vuelvo a enamorar. Pero no me enamoro porque sea una construcción perfecta. Es humana, histórica, que se ha ido perfeccionando o, a veces, distorsionando.

¿Por qué hay que votar a López Murphy?

- Damos una garantía de firmeza frente a los desbordes del régimen hegemónico y totalitario; tenemos un programa para salir del fracaso y del estancamiento; canalizamos una expresión nueva en la política argentina, pese a que integra una coalición, que viene a refrescar y a darle una alternativa de que las cosas sean distintas a lo que han sido en el pasado.

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Comentarios

  • JDC

    Jorge Daniel Camargo

    11/09/21

    Sr López Murphy ud dice "creemos en la meritocracia", si es por eso ud NO debería de caminar ni por la calle. Me parece o ud formó parte de un gobierno desastroso que hizo mucho mal al país. Saludos.

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  • VV

    Verdadero Verdadero

    04/09/21

    Tuviste tus oportunidades, te juntas con Larreta.
    Estas terminado,
    Vótalo a Milei.

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