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El significante que tuvo alguna vez la clase media en Argentina, una extrañeza con respecto al resto de las economías latinoamericanas, está transformándose.
Pertenecer a este segmento, que otrora fue un orgullo con aspiración a ascender de clase social significa ganar cada vez menos que el ingreso promedio de la población.
En el segundo trimestre de 2026, el ingreso promedio de los hogares fue de $ 3.500.000 mensuales netos según la estimación de Consultora W. Sin embargo, solo dos de las cinco clases que componen la pirámide social -la Alta y la Media Alta- tienen ingresos por encima de ese umbral.
Juntas, representan a apenas el 22% de los hogares argentinos. El 78% restante- la Clase Media Baja, Baja no pobre y Baja en pobreza- tiene ingresos por debajo del promedio nacional.
Si bien la estructura 78-22 se mantiene desde hace por lo menos ocho años, los ingresos de los hogares de las clases que componen la base de la pirámide, cuya propensión a consumir es más alta, se alejan cada vez más del ingreso promedio total.
“Es una estructura que se mantiene y describe una distribución del ingreso muy desigual, donde el promedio no representa a la mayoría de los hogares argentinos”, explicó a este medio Eduardo Setti, economista de la Fundación Encuentro.

“Con el 30% de la población total en situación de pobreza, el dato central no es solo que el ingreso promedio siga sin reflejar la realidad de la mayoría, sino que el problema se profundiza puertas adentro de esa mayoría”, agregó.
Los hogares de la Clase Media Baja (C3) -que con el 26% de los hogares es el segundo segmento más numeroso de toda la pirámide, por debajo de la Clase Baja no pobre- son los que más terreno perdieron frente al ingreso promedio desde el 2023.
En el primer trimestre de 2023, el ingreso promedio nacional superaba al de un hogar C3 en un 6,25%. Para el primer trimestre de este año, la diferencia saltó a 12%, y se siguió profundizando para el segundo trimestre de 2026, cuando la brecha alcanzó al 16,6%, la suba trimestral más pronunciada de toda la serie.
En el resto de los tramos bajos, la tendencia se repite. La Clase Baja No Pobre (D1) pasó de una brecha del 44% en el primer trimestre a una del 59% en el segundo. La Clase Baja en situación de pobreza pasó del 211% al 250%. Su ingreso equivale hoy a menos de un tercio del promedio nacional.
La concentración del ingreso frena el consumo
El deterioro de la capacidad de compra de la Clase Media Baja es uno de los factores uno de los principales factores detrás de la caída del consumo masivo.
“Aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse, es el 78% de los hogares de menores ingresos el que concentra la mayor propensión al consumo, y todavía no alcanza a sostener un nivel de gasto similar al previo a la crisis”, aseguraron desde la Fundación Encuentro en un análisis sobre el estudio de la Consultora W.
En efecto, el volumen de ventas cayó 2,6% interanual en julio y acumula una baja del 2,9% en enero y julio de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo a la consultora de consumo masivo Scentia.
El canal de comercio electrónico - más asociado a los segmentos de mayor poder adquisitivo- acumula un crecimiento interanual de 35,6% y las farmacias de 0,2% en el periodo.
En cambio, los canales de consumo más popular, como los kioscos y comercios tradicionales, los mayoristas y los supermercados de cadena cayeron, solo en julio, 6,1%, 0,5% y 0,6%, y acumulan una merma de 2,9%, 3,3% y 4,1%, respectivamente.
“En el segundo trimestre de 2026, nada en estos datos sugiere que el consumo masivo vaya a repuntar”, dijo Setti.
“La brecha entre el ingreso promedio y el de los sectores medios y bajos se amplió en vez de cerrarse, y la pobreza subió un punto (de 21% a 22% de los hogares), con el 30% de la población total en esa situación. Son justamente esos sectores los que más gastan en relación con lo que ganan: si su poder de compra pierde terreno frente al promedio, la mejora de las variables macroeconómicas sigue sin traducirse en más consumo”, agregó.
Cuánto hay que ganar para ser de clase media
Según el relevamiento de Consultora W para el segundo trimestre de 2026, un hogar necesita ingresos netos de al menos $ 9.000.000 mensuales para pertenecer al segmento ABC1, la Clase Alta. El promedio de ingresos de los hogares que pertenecen a este grupo, que concentra al 5% de los hogares, es de $ 14.000.000.

Un escalón más abajo, el piso de la Clase Media Alta, al que pertenecen el 17% de los hogares, es de $ 4.500.000, con un ingreso promedio de $ 6.500.000.
En tanto, el ingreso mínimo que debe tener un hogar para pertenecer a la Clase Media Baja es de $ 2.500.000 y el promedio del segmento se ubica en $ 3.000.000, apenas por debajo del promedio nacional de $ 3.500.000, aunque, como muestra la evolución de la brecha, cada vez más lejos de él.
Más cerca de la base de la pirámide, la Clase Baja No Pobre, que agrupa la mayor cantidad de hogares, un 30%, parte de un piso de $ 1.500.000 -que la Consultora W toma, a la vez, como línea de pobreza estimada- y promedia $ 2.200.000 por hogar.
Por último, la Clase Baja en situación de pobreza, un 22% del total de hogares, tiene un ingreso promedio de $ 1.000.000 mensuales, el mismo valor que su piso, un rango mucho más angosto que el del resto de las clases, producto de que ese segmento reúne a todos los hogares que están por debajo de la línea de pobreza, sin un techo definido dentro de la categoría.
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