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El desembarco de José Luis Daza en el Palacio de Hacienda le aportó al equipo de Luis Caputo una visión técnica con fuerte anclaje internacional. En su paso por el programa Pulso Financiero, emitido por El Cronista Stream, el viceministro de Economía relató el impacto que le generó la situación estructural del país al asumir su cargo.
Lejos de los eufemismos, el funcionario trazó un crudo diagnóstico sobre el cepo importador heredado. “Cuando llegué al país en esta nueva etapa me sorprendieron varias cosas, por el lado de la economía me llamó la atención la magnitud del aislamiento de la economía argentina al resto del mundo, era una economía mucho más cerrada y aislada del comercio y finanzas internacionales de lo que yo suponía”, relató.
Para dimensionar ese nivel de encierro, acudió a una fuerte figura histórica. “Mis primeras idas al supermercado... era como ir a un supermercado de Europa Oriental inmediatamente después de la caída del Muro de Berlín. Y los números lo indican”, ilustró.
Esa limitación comercial no fue lo único que captó su atención. “Eso me shockeó, la diferencia entre el acceso a bienes que tienen los ciudadano del resto de los países vecinos con el que tienen los argentinos”, lamentó el economista en relación a la oferta en las góndolas locales.
El atraso también lo notó en el espacio público porteño. “Se siente que se ha consumido stock de capital en los últimos 30 años, en Buenos Aires, que es una ciudad majestuosa, se ve que no hubo inversión en mantenimiento o infraestructura”, analizó.
Sin embargo, destacó un activo fundamental para la recuperación. “Pero para positivo me sorprendió la gente, el capital humano que hay en Argentina, cuando lo vivís en el día a día es extraordinario, la creatividad, el ingenio, el vocabulario que manejan”, ponderó. Y resumió esa paradoja: “Es increíble que el país esté como esté dado el capital humano que tiene. Ese es un contraste muy marcado”.
En el plano político, Daza explicó por qué declinó una oferta para integrar los equipos del chileno José Antonio Kast. “¿Si casi me voy a trabajar con Kast en Chile? Yo a José Antonio lo conocía hace tiempo, teníamos dialogo regular, él efectivamente me pidió que colaborara con su equipo. Seguimos hablando y al final armó un equipo muy bueno, tiene un extraordinario ministro de Hacienda. Los problemas de Chile son muy diferentes a los de Argentina”, aclaró.
Por el contrario, la magnitud del desafío económico local fue su mayor incentivo. “Lo que está ocurriendo acá es algo épico a nivel mundial, y hay una oportunidad de contribuir con un granito de arena a algo que va a marcar un antes y un después en este país. Poder participar con este equipo es algo profundamente muy satisfactorio para mi”, destacó.
El cambio de rumbo vital que implicó su designación estuvo marcado por un fuerte respaldo familiar. “Cuando Toto me llamó inicialmente, yo tenía mi vida en Nueva York. Pero hablando con mis hijos, ellos me dijeron: ´Papá, vos ya has hecho varias cosas en la vida, qué cosa más importante de sustancia puede hacer que esto´? Y ahí me lo puse a pensar”, confesó.
Los dos factores por los que Argentina destaca en el G20
Más allá del panorama interno, el viceministro analizó cómo el país logró blindarse frente a la volatilidad global. “Es curioso y fascinante ver como el shock internacional por la guerra en Medio Oriente expone las fortalezas de la Argentina”, introdujo.
Para respaldar esta visión, acudió a un foro internacional de primer nivel. “Y esto es algo que dijo la propia directora del Fondo Monetario Internacional ante 150 ministros de economía del mundo”, reveló Daza.
El funcionario detalló el mensaje del organismo: “Ella presentó dos fuentes de riesgo para el mundo: una que viene de forma estructural y otra de corto plazo. La primera era el endeudamiento, todos los países del mundo están viendo aumentar sus niveles de endeudamiento y no lo pueden controlar porque están con déficits fiscales muy altos”.
Frente a esto, remarcó una ventaja inédita: “Argentina es el único que tiene superávit del G20”.
En esa misma línea, continuó con la segunda advertencia global y cómo el país saca provecho del escenario. “Y el segundo shock es el petrolero, la mayor parte de los países importa energía, hay pocos que exportan, y en el G20 hay un solo país que exporta y además tiene superávit energético, y es Argentina”, destacó.
Para dimensionar este cambio de paradigma, el economista recordó el punto de partida. “Hace 4 años estábamos en el cuadrante más malo, somos el único país que hizo esa transición hacia esta situación de fortaleza, este shock nos hizo más resilientes, nos hizo más fuertes, nos ayuda la suba de los commodities”, analizó.
Esta solidez fiscal y energética logró aislar al mercado local de las turbulencias externas. “En el frente financiero, sube la prima de riesgo, sube la volatilidad. Nosotros vemos que prácticamente no nos impactó por el lado del riesgo país, de hecho después del rating de Fitch bajó”, ponderó.
Para cerrar su análisis sobre la macroeconomía, Daza celebró el comportamiento de los dólares y de la autoridad monetaria frente a la crisis en Medio Oriente. “No nos ha afectado tampoco por el lado de la moneda, que se ha fortalecido de manera importante y tenemos al BCRA comprando reservas récord”, describió.
Satisfecho con la marcha de la hoja de ruta oficial, subrayó: “Argentina se ha comportado como un país anti-frágil, estamos muy bien con el programa”.
“Estamos en un equilibrio casi ideal, con el BCRA comprando reservas, bajando tasas de interés corto y largo plazo, las expectativas de devaluación cayeron y las de inflación se mantuvieron a un año en 23% o 24%, lo que ocurrió en los últimos tres meses es una transición a un equilibrio muy virtuoso y sostenido que se va a mantener en el tiempo“, apunto.
Finalmente, y sobre lo que puede ocurrir con el índice de precios, Daza reconoció que cuesta hacer proyecciones a largo plazo, pero afirmó que. manteniendo las bases del programa actual, todo parece indicar que “va a seguir bajando y va a converger a lo que sucede en el resto del mundo”.