

Luego de que el presidente Javier Milei la señalara como la estratega fundamental detrás del histórico triunfo legal de la Argentina por el caso YPF, la secretaria de Legal y Técnica de la Nación, María Ibarzabal de Murphy, rompió el silencio.
Lejos de atribuirse el mérito en soledad, la funcionaria destacó la labor conjunta de distintas áreas del Estado frente a una sentencia multimillonaria que amenazaba las finanzas del país. “Esto es un trabajo grupal, hay un gran equipo atrás, empezando por la Procuración del Tesoro, el soporte de Cancillería, y obviamente el ministro de Economía”, remarcó al analizar el revés judicial propinado al fondo Burford Capital.
La abogada cercana a Santiago Caputo detalló cómo se articuló la defensa y la postura que adoptó la Casa Rosada frente a las presiones y exigencias de la jueza de primera instancia, Loretta Preska.
“Trabajamos mano a mano y codo a codo durante estos dos años para enfrentar este fallo que actuaba como una espada de Damocles sobre el crecimiento de YPF y de la economía argentina. La decisión estratégica de no entrar en desacato es de este Gobierno, de seguir tratando de cumplir frente al juzgado de Preska”, explicó, al tiempo que aseguró que, si bien “el resultado a veces acompaña y a veces no”, la clave estuvo en que “el trabajo fue muy profesional”.
Uno de los pilares de la victoria en los tribunales neoyorquinos fue el respaldo diplomático internacional, un factor que la secretaria subrayó con contundencia al momento de repasar la estrategia geopolítica.
“Valoro la decisión del Presidente de defender al país con uñas y dientes, seguir cumpliendo pese al proceso de discovery muy agresivo, para mostrar que somos un país serio. La política exterior ayudó, el Gobierno de Estados Unidos y otros 12 países han apoyado como nunca antes”, ponderó.
Ante la consulta sobre la influencia real de ese acompañamiento, agregó: “¿Cuánto peso tuvo el apoyo de EEUU? Es un conjunto de cosas, pero fue importante el apoyo, también es cierto que la discusión es jurídica, pero el apoyo reiterado de ellos y de otros países como Francia e Italia también le dan volumen al argumento”.

De cara al futuro, Ibarzabal de Murphy fue cauta respecto a los próximos movimientos de la contraparte, aunque se mostró muy optimista frente a las nuevas probabilidades matemáticas del litigio.
“Burford puede presentar un pedido de revisión del fallo por parte de todos los jueces que integren la cámara o pueden ir a la Corte, yo creo que así como las chances de lograr el fallo que se logró eran del 15%, ahora esa probabilidad pasa para el otro lado, pero nosotros elegimos seguir trabajando con mucho profesionalismo y discreción”, advirtió sobre las instancias de apelación que aún le quedan al fondo buitre.
En cuanto a la solidez de la posición nacional ante una eventual llegada del caso a la Corte Suprema de los Estados Unidos, la funcionaria confió en la naturaleza técnica de la resolución dictada por la Cámara de Apelaciones.
“El principal argumento es que se interpretó mal el derecho argentino, por eso creemos que la Corte no se va a meter en eso, pero son todas conjeturas, hay que seguir transitando el proceso. Pero definitivamente esto marca la cancha”, sentenció, dejando en claro que el tribunal de alzada sentó un precedente que debilita fuertemente las aspiraciones de los demandantes.
Finalmente, la secretaria de Legal y Técnica reveló la intimidad de los festejos en el seno del Gobierno al conocerse la sorpresiva noticia que le ahorró a la Argentina una condena de más de 18.000 millones de dólares.
“Hoy es un día de gran festejo”, reconoció, y relató el minuto a minuto del desenlace en los despachos oficiales: “Hubo brindis en Casa Rosada. Antes, al momento de enterarnos de que esto era verdad, lo único que queríamos era leer y releer la sentencia. Nos avisaron los abogados americanos al instante que salió el fallo y la Procuración me llamó urgente”.















