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El analista político y consultor Facundo Nejamkis revisó las últimas mediciones de opinión pública con foco en el Gobierno y advirtió una tendencia al desgaste tanto en la imagen presidencial como en la de la gestión libertaria.

Durante su participación en Cuentas Claras, el programa de El Cronista Stream, el especialista subrayó: “Como cuadro general, el oficialismo está pasando su peor momento en términos de relacionamiento con la opinión pública. porque tanto a imagen de la gestión como la presidencial están en su piso histórico: 35% la imagen presidencial y 30% la gestión”.

La merma en el respaldo popular encuentra su explicación en un deterioro simultáneo de las expectativas económicas y de la validación ética que sostenían el discurso oficial.

Al respecto, el director de Opina Argentina detalló: “Se fueron cayendo las percepciones de la sociedad sobre el futuro del programa económico y su situación personal. Se fue a niveles muy altos el porcentaje de gente que cree que el año que viene va a estar peor que este año, quedó por arriba del 60%”, apuntó.

Y completó: ”A partir de febrero empezó a caer la imagen presidencial y la imagen de la gestión, y justo aparece el escándalo Adorni. Este gobierno tiene dos patas: un liderazgo en el plano económico, donde construyó un consenso social, pero hay un liderazgo moral donde prometen terminar con las castas corruptas, y una cosa se sostiene con la otra”.

Según Nejamkis, el impacto de las polémicas institucionales sobre la figura presidencial depende directamente de la capacidad del bolsillo para amortiguar el descontento diario.

“Los escándalos de corrupción funcionan como aceleradores de crisis de legitimidad de los gobiernos, porque si vos no estás bien pero confiás en los que te guían, te la bancás; pero si sentís que te venís cayendo y además el Gobierno pierde credibilidad moral, el panorama cambia”, explicó Nejamkis.

Pese a la coyuntura adversa, el escenario político le otorga al mandatario un margen de maniobra que sus antecesores no tuvieron, aunque se enfrenta a los clásicos desgastes de gestión.

Sobre este punto, profundizó: “Hemos tenido momentos como este en el primer año de gestión: en la previa a la marcha universitaria y la crisis de los jubilados, la imagen tuvo una caída y luego recuperó. Pasó lo mismo en la previa a las elecciones de PBA. Evidentemente Milei es un tipo de presidente que tiene mayor flexibilidad en su relación con la opinión pública, y también es cierto que hoy la política tiene más flexibilidad”.

“Milei puede estar en caída, pero si en seis meses nos devuelven las Malvinas, capaz es el presidente más importante de la historia argentina. Si la economía se recupera, obviamente va a reelegir caminando. ¿Qué veo yo? Que la maldición del tercer año parece perseguirlo, porque de alguna manera, y pese a los aspectos positivos que lo diferencian de sus antecesores, su imagen igual se desplomó“.

El mapa electoral de cara a los próximos comicios dependerá de la respuesta del Ejecutivo a una porción específica del electorado.

“Yo divido a la ciudadanía argentina en tres partes: un tercio que reclama estabilidad, otro tercio que demanda inclusión, y un tercero que está en el medio, a los que les jode tanto que el programa de inclusión genere inestabilidad como que genere exclusión”.

“Hay que ver cuán fuerte va a ser el impacto de la caída de ciertos indicadores y cómo eso le va a impactar a una franja que está en el medio y que no le alcanza solo con la estabilidad, sino que tiene otras demandas y este programa en este momento no les está satisfaciendo. Esos son los votantes flotantes que definen la elección”, concluyó.

¿Por qué el Gobierno sostiene a Adorni pese al escándalo?

El tratamiento de las controversias en el gabinete expone, bajo la óptica del Nejamkis, un déficit de conducción política puertas adentro de la Casa Rosada.

“¿Por qué creo que el Gobierno mantiene a Adorni? Es difícil hablar de estos temas desde el análisis político porque se necesita información interna. Pero siguiendo cualquier manual de gestión de crisis lo más lógico sería desprenderse de Adorni. O dan una explicación que cierre la crisis, que aún no lo hicieron, o el funcionario se va, o lo corrés del centro de la escena...Acá no pasa ninguna de las tres cosas", dijo.

“Creo que el oficialismo siente que en la pelea, gana. No sé por qué Milei, que supo reconstruir la autoridad presidencial, no ejerce el liderazgo dentro del Gobierno, no puede administrar la interna y deja que todos la veamos. Si el Presidente no puede resolver una interna entre dos personas de su confianza, la tensión que transmite eso a la sociedad es tremenda", sentenció.