Entrevista

Patricia Bullrich alimenta la interna opositora: "Cada uno sabe quién está comprometido"

La presidenta del PRO cree que en la provincia de Buenos Aires debe ser candidato "el que se anime a dar la batalla". Considera que el gobierno de Macri será reivindicado en el futuro y que tanto Espert como Stolbizer podrían sumarse al espacio.

Fue ministra durante los gobiernos de Macri y De la Rúa y diputada nacional durante doce años. Ya avisó que buscará postularse y volver al Congreso para "evitar los avances del oficialismo en la Justicia". Mientras se discute la estrategia electoral de Juntos por el Cambio y se enfrenta a las "palomas", Patricia Bullrich, presidenta del PRO, recibió a El Cronista en la sede del partido, en el barrio porteño de Monserrat.

Usted fue muy crítica de la gestión de la pandemia que hizo el gobierno. ¿Hay algún punto para rescatar?

La pandemia tuvo un elemento muy negativo que fue la cuarentena eterna. Los resultados están a la vista. Me cuesta encontrar algún punto de encuentro con el Gobierno ya que no tuvo capacidad de escucha a lo que decíamos. Y haber tenido esta idea de salud o nada. Fue salud y tampoco les fue bien. Y la vacuna terminó mal.

Fue difícil para todos los países, ¿tanto peor que al resto nos fue?

No me parece una buena estrategia la de la comparación. El gran problema del presidente fue que decía "ustedes la miran de afuera". Es al revés. El que lo mira con distancia puede tener una mirada de aporte auspiciosa. Me parece que ahí tuvo mucha cerrazón en no escuchar a nadie.

Algunos dirigentes de Juntos por el Cambio gestionaron desde adentro, como Horacio Rodríguez Larreta o Gerardo Morales. Si bien hubo cruces, han tenido una actitud más colaborativa en la gestión de la pandemia.

También se distinguieron. Corrientes cerró dos meses nada más. Mendoza tuvo la economía el mayor tiempo posible abierta y un manejo totalmente distinto. Morales tuvo la economía mucho más abierta. Y en la ciudad de Buenos Aires abrieron las clases. Kicillof las sigue teniendo cerradas.

¿Si usted hubiera estado gobernando habría tenido un enfoque más aperturista?

No tengo la menor duda. Hubiera hecho como (Isabel) Díaz Ayuso, más apertura. Nuestras formas de administrar la pandemia fueron mejores que las del Gobierno. ¿Por qué no se puede comparar al manejo nacional con el provincial? Como la actitud de Kicillof con las aulas cerradas. Además Kicillof es el señor del cierre pero no cierra nada. Hay mucha hipocresía, una impostación de una autoridad que perdieron.

El presidente la tuvo al principio, podría haber seguido. Una autoridad democrática, por supuesto, no una autoridad formoseña. Me gustaría que reconozca, por ejemplo lo de la vacuna. Pfizer dijo que el 99% de los contratos los cumplieron, que entregaron 640 millones de vacunas.

Pero en Latinoamérica no entregaron las que prometieron.

Bueno, 640 millones, fue lo que acabo de leer en el informe que dieron. No vi la distribución geográfica. También los contratos de Latinoamérica se hicieron bastante más tarde todos. Acá el problema es que tuvimos una oportunidad única. Hubo además una apropiación, una privatización de los bienes públicos. Es una degradación del uso de lo público muy importante. Como si la vacuna la comprase la muchacha de la agrupación que tiene la pechera.

Se viene el armado de listas. ¿Cuál debe ser la estrategia de Juntos por el Cambio en estas elecciones?

Por un lado, tenemos que mostrar que somos el equilibrio frente a los avances en la Justicia, el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia. Por otro lado, tenemos que despuntar cuáles son nuestras ideas de futuro. Por qué queremos cambiar el modelo de planes sociales, estructura impositiva más liviana, salto de productividad, energías alternativas, cambios en las relaciones laborales. Son dos temas, el freno y el acelerador.

Si vamos a nombres propios, usted avisó que quiere ser candidata. No se sabe qué va a hacer Vidal, ¿qué pasa si decide jugar en la ciudad? ¿Irían a internas?

Es una discusión mal llevada. El debate tiene que ser quiénes están dispuestos a formar parte del equipo que va a ganar estas elecciones, quiénes van a poner la fuerza, la decisión y convicción que tenemos que poner.

Pero no es lo mismo si va alguien o no a la boleta.

Lo primero que necesitamos es el compromiso de todos. Una vez logrado a partir de ahí vendrán los nombres. Nosotros desde que salimos del gobierno no paramos. Es un tema importante desde la perspectiva de cómo se fue configurando una oposición-alternativa que hoy tiene capacidad de dar batalla, de por qué hoy somos competitivos.

Señala que se necesita el compromiso de todos, ¿hay algunos que no están comprometidos? 

Cada uno sabe quién está comprometido, quién luchó y quién no luchó durante este tiempo. Cada uno sabe qué puso en la cancha. Yo no lo voy a decir.

¿Quién debería ser candidato en provincia de Buenos Aires, el distrito de mayor peso?

A esta altura, el que se anime a dar esa batalla. Los que no se animan a dar esa batalla no, porque la van a dar mal. La provincia de Buenos Aires es nuestro territorio más hostil, necesitamos convicción. Como presidenta del PRO quiero encontrar que los candidatos tengan la convicción de ir a dar esa batalla en todos los sectores sociales. Todos los que puedan y estén legalmente habilitados tienen que ir. La batalla principal está ahí, porque la ciudad es un territorio más propio, más nuestro. Gran parte de la concentración de nuestra campaña tiene que ser en rescatar y volver a tener el porcentaje que tuvimos en la provincia de Buenos Aires.

Algunos se anotaron para 2023. ¿Le gustaría ser jefa de Gobierno... Presidenta...?

Yo no me voy a anotar. Voy a trabajar.

En Juntos por el Cambio todos comparten la idea de que hay que ampliar la coalición, pero no coinciden en los nombres propios. ¿Quién le gustaría que se sume al espacio?

Estamos bastante de acuerdo en quiénes tienen que venir. Estamos hablando con distintos sectores.

Pero no es lo mismo Margarita Stolbizer que José Luis Espert.

No, pero podrían venir los dos. Pueden ir a unas PASO, pueden tener un espacio. El espacio republicano en la Argentina no es incompatible entre alguien más liberal y alguien un poco más humanista. El país tiene un proyecto republicano y uno populista. El espectro es amplio.

¿Con quién habla para sumar?

Charlo con todos. Con la gente del GEN, Espert, peronistas. Va bien. Vamos a lograr un salto de calidad. Para que venta el dirigente con el votante, que no aparezca como un movimiento que lo descoloque con su votante. Y un tema después es la fidelidad a los bloques. Tenemos que tener la seguridad de que los que vengan coincidan con un núcleo duro inamovible de ideas.

¿No le parece que hay un nivel de agresión entre la clase política, a veces llamado grieta, que marca una lejanía con lo que le pasa en la vida cotidiana de la gente, que está cansada de que se peleen y se acusen?

La grieta es una construcción muy profunda e intensa que creó el kirchnerismo como una manera de trabajar teniendo un enemigo. Nosotros no creemos en la grieta, no somos grietistas. Es una construcción política e ideológica que existe desde la historia, pero que se profundizó con los grandes teóricos, (Carl) Schmitt y (Ernesto) Laclau. Y que el kirchnerismo, Maduro, Chávez, la llevaron a su última instancia. También Trump.

Esa mirada de la grieta de sacar del mapa democrático al otro nosotros nunca la tuvimos. Siempre conversamos. Yo trabajé con todos los ministros de Seguridad y 20 eran kirchneristas, peronistas o de partidos provinciales.

Dice que la grieta es un invento del kirchnerismo, pero la primera pregunta que le hice fue si rescataba algo del gobierno en la gestión de la pandemia y no pudo señalar ni un aspecto. ¿Eso no alimenta la grieta?

Hemos acompañado al gobierno en muchas cosas, vos me dijiste de la pandemia. Decime una vos.

Por más que hubo errores con Pfizer, llegaron muchas vacunas. Estamos mejor que la media respecto a los países con los que nos podemos comparar.

Es que es nivelar para abajo. Las que llegaron son las mínimas que el país podría haber tenido si no hubiera hecho todo lo que hizo. Yo no me resigno.

¿Cómo imagina el futuro político de Mauricio Macri?

Creo que todavía no está escrito. Lo más importante es que en perspectiva su gestión va a quedar mejor parada de lo que estuvo en el último año de la campaña. Pero eso lo va a decir la historia, el tiempo, la comparación de modelos, estilos, políticas y objetivos. Creo que mucha gente está pensando que habría que haber dado más tiempo. Y nosotros estamos pensando en los errores que cometimos, sin dudas.

¿Por ejemplo?

Con la economía. Con la política social, donde hubo un continuismo.

Eso lo advirtió mientras eran gobierno.

¡Todo el tiempo! Tuve poco éxito, recién el último año logré hacer el servicio cívico voluntario en valores. Los primeros años no tuve éxito en mi permanente insistencia.

¿Cómo imagina un futuro gobierno de Cambiemos?

Que sea Cambiemos y no Sigamos. Que el cambio sea con valentía, coraje, ambición, sin medias tintas, sin genuflexiones. Tratando de sacar los palos que nos quieren poner en el camino, conseguir aliados para que esos palos no existan. Pero con coraje, no dejarnos pasar por arriba.

Según los moderados de Juntos por el Cambio, para lograr transformaciones de largo plazo se necesita acompañamiento de algunos que hoy son parte del Gobierno. ¿Lo ve así?

Creo en el diálogo, pero tiene que ser para caminar hacia adelante, yo lo hice. Pero si el diálogo es mantener la política laboral o los sindicatos como están, provincias que tienen más gasto público que inversión privada, un país que está concentrado en el conurbano, ingresos brutos, no. Hay cambios que son tan leves que mantienen el status quo.

Argentina así no funciona. Todos lo dicen pero cuando llega el momento son como Arafat en Camp David. Estuvo a punto de firmar, la posibilidad de lograr la paz más importante del siglo pasado después de la Segunda Guerra Mundial y por un grupito de Hamas no se animó y no firmó. Y mirá cómo está Medio Oriente. Todos los Arafat que te hablan en privado y te dicen esto hay que cambiarlo, bueno, un poquito de huevos y que lo hablen en público.

Si dependiera de usted, ¿quién sería candidato a presidente de Juntos por el Cambio en 2023?

No voy a decir eso. Sería poner el carro delante del caballo. Ahora tenemos que ganar una elección para que haya equilibrio en el país. Hablar de presidenciales es confundir al electorado.

La última. Hay un solo lugar en el que le falta pelearse con Moyano, que es Independiente, en donde este año hay elecciones. ¿Le gustaría involucrarse en la política del club?

No, además me echó. No me gusta él, pero yo no quiero perseguir a Moyano. Me gusta ver partidos, no me gusta el mundo del fútbol. ¿Querer acumular poder para pelearme con él? No. Hay otra gente que le ganará, porque no le está yendo bien.

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