A partir del “rally” exportador del trigo y el maíz, en enero, las empresas del sector agroindustrial ingresaron un 82% más de divisas que en diciembre; el Gobierno hace números y el mercado mira con lupa el impacto de la ola de calor sobre la cosecha gruesa.
En un inicio de año marcado por la tensión financiera y la presión sobre las reservas del Banco Central, el complejo agroexportador argentino aportó u$s 1850 millones y trajo alivio al Gobierno, que mantiene firma el objetivo de acumular reservas.
Según informó este lunes la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), la última liquidación fue la más alta para un mes de enero desde 2025.
El resultado se produce en un momento clave para el equipo económico liderado por Luis Caputo. Tras el pago a bonistas a principios de mes, se cumplió un pago de u$s 878 con el FMI. Para cumplirlo, el Tesoro de los EE.UU. envió derechos especiales de giro (DEG) -la moneda del FMI-. Pese a que el BCRA aceleró el sendero de compra de reservas, se trata de una nueva asistencia.
Hacia adelante, el equipo económico encara un cronograma de vencimientos por u$s 18.000 millones para el resto del año, con un “pico” de u$s 4838 millones en julio, donde el aporte del campo se volverá central.
Los motores del verano
“El mes de enero se caracterizó por el incremento de los embarques de trigo y cebada, así como por la continuidad de las exportaciones de maíz y productos industrializados de la soja exportación)”, señalaron desde CIARA-CEC.

Durante la temporada de verano y pese a los problemas de calidad que afecta la producción d harina, el trigo es el gran protagonista: con una cosecha récord local y problemas climáticos en el hemisferio norte, los embarques argentinos duplican el promedio histórico para esta época.
“Gracias a una cosecha récord y una estrategia exportadora muy agresiva, Argentina está logrando colocar trigo en destinos donde antes tenía menos presencia. Aunque se trata de precios bajos, el mercado se acercó a los 190 dólares por tonelada, lo que despertó ventas y consolidó un ritmo exportador inédito”, destaca Romano.
“Argentina está ganando participación en mercados de Europa y el norte de África. El ritmo de embarques es histórico”, destaca Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Alerta roja
A pesar de las buenas noticias en la liquidación actual, el horizonte de la cosecha gruesa (soja y maíz tardío) genera dudas. La “zona núcleo” atraviesa una ola de calor y falta de lluvias que ha deteriorado la condición hídrica óptima a solo un 64%.
“Si la seca se extiende durante febrero, vamos a empezar a descontar producción rápidamente”, advierte Romano. Mientras Brasil consolida una cosecha récord de 181 millones de toneladas, Argentina ve cómo el 30% de su soja de primera entra en el período crítico bajo condiciones de estrés térmico. El riesgo es claro: si la cosecha de soja flaquea, el flujo de dólares hacia el segundo semestre podría verse seriamente comprometido.
Estancamiento estructural
A pesar del salto coyuntural de enero, el comunicado de CIARA-CEC advierte que el país sigue dependiendo de la volatilidad de los precios internacionales. El complejo oleaginoso-cerealero aportó el 47% de las exportaciones totales en 2025, pero la estructura productiva se encuentra estancada.
















